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miércoles, 6 de mayo de 2026

CRUCES DE MAYO EN POZOBLANCO (CÓRDOBA)

 




Una querida amiga, que estuvo trabajando en el CAMF de Pozoblanco y me lo recomendó, me enseñó el otro día las fotos de las Cruces de Mayo del citado centro (al que voy a ir a pasar unas vacaciones y que espero convertir con el tiempo en mi domicilio definitivo).

En Pozoblanco la fiesta de las Cruces de Mayo es una tradición que se celebró del 1 al 4 de mayo este 2026 Y que llena de color casi medio centenar de localizaciones. Incluye cruces adultas, infantiles y de piedra realizadas por asociaciones, cofradías y otros colectivos. A primeros de mayo, de ahí su nombre, decoran los barrios de Pozoblanco para honrar la tradición.

Es una de las fiestas más destacadas de la localidad y que invita a pasear por las calles descubriendo las cruces y disfrutar del ambiente festivo.

El origen de las Cruces de Mayo es doble: uno religioso, que conmemora el hallazgo de la cruz de Cristo por Santa Elena el 3 de mayo del año 326; y otro pagano, ligado a las festividades europeas (celtas, germánicas y romanas) del Árbol de Mayo, en las que se adornaba un pino u otro árbol (palo de mayo) para celebrar la primavera. En América fue introducida por los españoles durante la colonización como herramienta de evangelización. 

En España es muy acusada la tradición en el sur, como todas las cristianas en contraposición a la influencia de la conquista musulmana, puesto que los misioneros fundaron hermandades para mantener el culto a la Cruz y homenajearla durante mayo. Esta actividad empezaba el 1 de mayo y se llamaba vestir la cruz. Por la tarde los fieles se congregaban ante ella para rendirle culto. Cada casa contaba con su propio crucifijo. Con el tiempo dejó de ser una festividad exclusivamente eclesiástica y se convirtió en una práctica religiosa de la comunidad, compitiendo cada grupo humano en la belleza a la hora de engalanar la cruz con flores.

Hago esta mención como reconocimiento a la actividad de mis futuros cuidadores y enfermeras de Pozoblanco quienes también compiten en embellecer el centro con una de estas cruces. Espero el próximo mayo ver este espectáculo en persona. Y no quiero terminar esta entrada sin felicitarles por hacer más fácil la vida de los residentes del centro, entre otros, con el bello gesto de mantener la tradición de las Cruces de Mayo.

miércoles, 25 de marzo de 2026

ME HA DICHO LA LUNA QUE ME ESPERA EN POZOBLANCO

 


Faltaban pocas semanas para regresar de Pozoblanco. Mi tristeza aumentaba por momentos. Acudía por última vez a mis visitas por Córdoba la Bella. Pero ese día llegué temprano a cenar después del viaje.

Me sumergí en mis pensamientos más oscuros. Basculé la silla y cerré los ojos, inspirando profundamente el aire del sur. Los abrí después, miré hacia arriba y divisé a lo lejos, en aquel cielo sin nubes, como allí es habitual, la luna.

La luna me habló. Os lo aseguro. Me dijo:

- En unos días partirás. En cuanto llegues, empieza a luchar por volver. Este es tu sitio y aquí te espero.

Mi sensación de abatimiento se tornó en una de invencibilidad. Supe al momento que me costaría, dinero y tiempo, pero tenía que buscar la forma de volver. Había encontrado mi lugar. Estaba bajo esa luna, esa luna de Pozoblanco, esa luna cordobesa.


En cuanto llegué a Ferrol llovía. La tristeza volvió a rodearme. Llamé a una amiga y le conté lo que me pasaba. Ella me puso en contacto con una abogada y empezamos los trámites. La abogada me advirtió:

- Esto va a llevar tiempo. Nos enfrentamos a la Administración. Tienes que estar seguro de lo que haces y tener paciencia.

Pero yo solo veía esa luna sobre Pozoblanco y recordaba la canción que había escuchado allí, saliendo por una ventana:


Me consta que tanto la dirección como el personal, que tan amables fueron durante mi estancia allí, me están esperando. Creo que podré verlos en breve.

Y también a la luna.

miércoles, 8 de octubre de 2025

GINÉS, EL DE LAS BOLAS

 


Cinco días llevaba en Pozoblanco y estaba aún perdido, recorriéndola e intentando crear un plano de la localidad para conseguir ubicarme. No es muy grande y, como voy en silla, esperaba conseguirlo rápido. Y aquella calurosa tarde, de pronto, durante uno de mis paseos de reconocimiento me encontré con esta plaza y esta escultura.

No sabía quién era el personaje del busto, pero cuatro enormes bolas llamaron mi atención. Y me acerqué a preguntar a un lugareño.

- Un vecino ilustre de Pozoblanco. El de las bolas, le llamamos aquí.

El de las bolas resultó ser Juan Ginés de Sepúlveda, sacerdote católico nacido en 1490, filósofo, jurista e historiador, conocido por su oposición a fray Bartolomé de las Casas durante la llamada Controversia o Junta de Valladolid (1550-1551), en la que afirmaba la necesidad de la guerra contra los indígenas para lograr su conversión. Sepúlveda era profundo defensor del derecho de conquista, de la colonización, de la conversión forzada y de la esclavitud virreinal.


Nació en Pozoblanco y cursó estudios primero en Córdoba y desde 1510 en la recién creada Universidad de Alcalá de Henares, donde se tituló en Artes y Teología. Marchó después a Bolonia, consiguiendo el doctorado en ambas disciplinas. Allí comenzó a destacar por su erudición en lenguas clásicas. Conoció a importantes personajes de la época, como Alberto Pío -príncipe de Capri-, Julio de Médicis y Adriano VI.

Tradujo la Política de Aristóteles, en la que este defiende el sometimiento de las culturas inferiores, lo que influyó en la posición de Sepúlveda acerca de la legitimidad de la conquista de América para infundir en los indios una cultura superior y cristiana.

Más tarde, ya en Nápoles, revisó el texto en griego del Nuevo Testamento. En Génova conoció a Carlos V y quedó el emperador tan impresionado con él que lo nombró su cronista. Se mostró contrario a las reformas de Erasmo de Róterdam y de Lutero.

Regresó a España y fue nombrado preceptor del que luego sería Felipe II. El obispo de Segovia, Antonio Ramírez de Haro, hizo condenar la obra en que se sustentaban sus doctrinas sobre la conversión de infieles por la Universidad de Salamanca y Alcalá y entonces Juan Ginés de Sepúlveda se retiró a su Pozoblanco natal. Allí se dedicó a escribir obras históricas, ganando por ello gran reputación, aunque posteriormente desprestigiada y manipulada por movimientos presuntamente indigenistas, fuente de actuales tiranías. Falleció en Pozoblanco allí en 1573.


Ginés de Sepúlveda se ha ganado un lugar en la Leyenda negra española (difundida especialmente por Inglaterra contra España por sus intereses en América), en la que es visto como una persona reprobable que legitimaba la explotación de los pueblos indígenas americanos por la conquista española. Esto no es así realmente. 

Sepúlveda defendía el derecho de conquista de unos pueblos a someter a otros por su civilización superior, pero para evangelizarlos y elevarlos a su misma altura, ya que eran pueblos sin civilizar, con sus costumbres caníbales y sacrificios humanos, por su inferioridad cultural y para evitar guerras entre ellos. Según él la conquista española era una acción legítima según el Derecho natural. 

No defendía la esclavitud, como también se dice, sino que para Ginés los indígenas estarían sujetos a servidumbre para poder asimilar los valores y principios religiosos de un pueblo superior en una especie de tutela. Esta mirada indicaba poco aprecio por la cultura indígena, pero no justificaba ni la explotación ni los abusos contra la población sometida.

Por su parte, Bartolomé de las Casas defendía la igualdad del ser humano al margen de cualquier posición política y la necesidad de que los españoles abandonaran América, limitándose a enviar predicadores para evangelizar, sin apoyo militar alguno.

Estas dos posiciones contrarias condujeron a la celebración  de una reunión de teólogos en Valladolid (conocida como Junta de Valladolid o la Controversia) en 1550 para solucionar esta disputa. No hubo resolución final y cada uno de los contrincantes se consideró vencedor.


viernes, 26 de septiembre de 2025

MI PRIMER ENCUENTRO CON EL COSO DE LOS LLANOS (POZOBLANCO)

 


A mediados de septiembre de 2024 me encontraba en Pozoblanco (Córdoba) disfrutando de mis merecidas vacaciones otoñales, como ya sabéis los que seguís mi blog. Cuando llegué tenía tres meses por delante para conocer esta localidad. ¿Y qué es lo más famoso de Pozoblanco? El Coso de los Llanos, o sea, su plaza de toros, donde murió Paquirri en 1984 a causa de una cornada del toro Avispado. Aunque a los pozoalbenses no les gusta que se recuerde su localidad por este luctuoso hecho.

¡Qué mejor sitio para ir a los toros por primera vez, que es lo que yo quería hacer!


La plaza de toros de los Llanos fue inaugurada el 25 de agosto de 1912. Se trata de una plaza de tercera categoría, así se clasifican las plazas por su aforo, tradición y número de festejos. Desde esta fecha han sucedido muchos acontecimientos, aunque unos son más recordados que otros. Esto hace que sea un gran atractivo para turistas y aficionados a la tauromaquia.

Uno de los más importantes ocurrió en 1960, cuando el Cordobés consiguió el mayor lleno de la historia del Coso de los Llanos. Pero si algo ha situado a esta plaza en la historia fue, como ya dije, la muerte de Francisco Rivera Paquirri a manos del toro Avispado. Esto impactó a toda la sociedad española y, sobre todo, al mundo del toro. En el pueblo de Pozoblanco se sintió una terrible conmoción de la que todavía se está recuperando.

Como consecuencia, en los siguientes años, se incrementó el número de espectáculos en la plaza y la feria ganó una dimensión inédita hasta entonces. La plaza sigue recibiendo a estas alturas multitud de visitantes, no solo por lo que le sucedió a Paquirri, sino por la belleza arquitectónica de la edificación.

En el interior de la misma, en los pasillos que rodean el coso, se puede ver un interesante museo. Y en la misma calle del toro hay una librería donde se puede comprar (yo lo hice) un pequeño libro donde se cuentan las anécdotas de la plaza.

Los toreros que vienen por primera vez se quedan impresionados por la belleza del entorno, lleno de dehesas y encinas. También se dice que desde el interior de la plaza es desde donde se escucha mejor el bullir animado de la feria.

La plaza está ubicada en el barrio de Los Llanos, muy cerca de la Parroquia de San Bartolomé donde está el Cristo de Medinacelli.

Los impulsores del actual coso en 1912 fueron Rafael Bueno Roldán y Joaquín García Gómez, que la bautizaron como Plaza de Toros de Los Llanos por su ubicación en un paraje llamado Los Llanos del Pilar. Aunque la historia del mundo taurino de Pozoblanco se remonta al siglo XVII y principios del XVIII cuando se celebraban espectáculos taurinos en el centro de la localidad. Hoy el centro de Pozoblanco (la Calle Mayor) se conoce como Calle del Toro. Más tarde se construyó una plaza portátil enclavada en una zona conocida como el Torilejo. 

Y a principios del siglo XX se comienza a gestar la plaza actual, por la que han pasado Juan Belmonte, Gallito de Zafra, Rafael Gómez el Gallo, Pepe Luis Dominguín, el Cordobés, Jose Mari Manzanares, el Juli o el joven Roca Rey.

La plaza de toros es el edificio más visitado de Pozoblanco y guarda en su interior el Museo taurino, muy cuidado. En el 2001 se realizó una remodelación, convirtiéndolo en el más bonito de Andalucía. Cuenta con un espectacular patio de caballos, zona del corral, vomitorios y albero. Los tendidos de Sol y Sombra son de granito y los burladeros guardan los secretos de muchas tardes de gloria y miedo superado.

La plaza nació por voluntad del pueblo, que quiso perpetuar el rito del toreo. Rito que me envolvió con sus emociones el día que por fin asistí a mi primera corrida de toros. En el Coso de los Llanos tenía que ser. Siento que me llama para asistir a más. En eso estoy, haciendo gestiones para volver, esta vez definitivamente, a Pozoblanco.




viernes, 19 de septiembre de 2025

REJONEO EN POZOBLANCO. ESPECTÁCULO Y ARTE


Fue el espectáculo taurino que más me gustó de la Feria de Pozoblanco del 2024. Eran tres toreros, mejor dicho, rejoneadores. Se enfrentaron a los toros sin capote, solo montados a caballo. Fue simplemente prodigioso. Incluso a veces dejaron al respetable sin respiración. El toro llegó a arrimar sus pitones a centímetros del vientre del caballo. Este, con el jinete encima, estuvo a punto de caer. Si el caballo cae, el jinete queda atrapado por una pierna debajo del caballo y ahí el toro tendría vía libre para atacarlo, no tendría escapatoria.

Además fui testigo de como el matador manejaba su caballo como si fuera una extensión de su cuerpo. ¿Sabe el lector cuántas horas de entrenamiento hacen falta para conseguir eso? Muchas, muchísimas.

Como digo fue la exhibición taurina más sobresaliente de la feria y el culmen emocional del público, entre el que me encontraba. De los tres jinetes dos iban "vestidos de corto", es decir, no llevaban el típico traje de luces de torero, como se puede ver en la foto. El tercero llevaba una especie de levita verde de época. 

Todo estuvieron magistrales.

Lo más impactante fue ver como el jinete paraba el caballo delante del toro y, echándose para adelante, apoyaba su cabeza en la testuz del bóvido. No sé deciros cuál de los tres maestros estuvo mejor. Me gustaron mucho los tres y merecidamente salieron a hombros por la puerta grande.

Mientras, sobre la plaza caía la noche. Fue una estampa digna de la mejor poesía de García Lorca. Y puedo decir orgullosamente que yo estuve allí. Y, aún siendo reiterativo, pienso volver. 

Mi imaginación, todavía cautivada por lo visto en esa plaza, sigue allí. Y de todas las escenas me quedo con las del rejoneo.


viernes, 12 de septiembre de 2025

PACO Y LOS PASODOBLES EN LA PLAZA DE POZOBLANCO

 


Fue el 28 de septiembre, estaba hablando con Jero, el de los capotes, cuando abrieron la plaza. Entré con mi abono recién adquirido y vi una rampa que subía girando a la derecha. No vi a nadie más. Nadie me guio ni me dijo dónde debía colocarme.

Para prevenir el calor había comprado en el bar una Coca Cola fría y unas patatas fritas. Tuvo que ser el chico del bar el que me indicara cómo llegar a mi palco. Este se encontraba, sin opción a elegir, en la zona de Sol. Eran las cinco y media de una típica tarde andaluza. El sol golpeaba implacablemente. Menos mal que un alma caritativa desplegó un toldo sobre nuestras cabezas.

A punto de empezar uno de los mozos de la plaza se acercó a mi y se presentó. Era simpático y espabilado. Me preguntó de dónde era ya que no me conocía. Le dije que era gallego y me sonrió irónicamente.

Enseguida, aún no se había completado el aforo, se oyó una música y comenzó su desfile por la arena la Banda Municipal de Pozoblanco. 

Tocaron dos pasodobles, "Manolete" y "Suspiros de España". Y para finalizar, con el público puesto en pie, interpretaron el Himno Nacional.

Después de que el personal de la plaza rastrillara la arena se refugiaron tras la barrera. Siguió el paseo de los alguacilillos y el paseíllo de las cuadrillas; después estas se fueron y el torero Enrique Ponce (que se retiraba tras esa faena) apareció. El respetable prorrumpió en una estruendosa ovación. 

Entonces, mi amigo Paco, el mozo, se dio la vuelta hacia mi y socarronamente me espetó:

- Eh, gallego, en tu tierra esto no lo tenéis, ¿no?

A lo que tuve que responder resignadamente:

- No, Paco, no.

Ponce se colocó en el centro del albero y saludó al público. Vestía de azabache y blanco. Lo demás fue arte. Arte y emoción. Aquella plaza que para mi hasta ese momento solo había sido la tumba de Paquirri se convirtió en un escenario en que la muerte y el valor se unieron al arte para ofrecerme un espectáculo inolvidable. 

Respeto que haya gente a la que no le gusten los toros. Yo pasé una tarde emocionante. El arte no se puede explicar. Se siente o no se siente. En ese momento me prometí volver a disfrutar de más ferias.

Fui a más corridas, de las que ya hablaré, pero esta fue inolvidable. En la feria de Pozoblanco aquel 28 de septiembre.




viernes, 29 de agosto de 2025

A LOS TOROS CON JERO EN POZOBLANCO

 


"A las cinco de la tarde
Eran las cinco en punto de la tarde."


Por eso, por querencia a Federico García Lorca y a su poema Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, me encontraba a esa hora del día 29 de septiembre del año pasado delante de la plaza de toros de Pozoblanco, esperando a que abrieran las puertas para entrar a mi primera corrida de toros. Mi pasión por el poeta granadino me impidió darme cuenta de que aquella corrida en concreto iba a empezar a las seis menos cuarto y no a las cinco.

En cuanto llegué al CAMF de Pozoblanco el 2 de septiembre, la animadora sociocultural Marisa me ofreció abonos para asistir a las corridas de toros de la feria de aquel año. Los toros nunca me habían llamado la atención. La plaza de mi ciudad de origen, La Coruña, había sido derribada cuando yo aún era muy pequeño. Ya que estaba en Pozoblanco y para ver si me gustaba, aproveché para conocer el Coso de los Llanos. Solo había oído hablar de esa plaza en las noticias, cuando la muerte de Paquirri. Tenía diecinueve años recién cumplidos y por la tele vi el anuncio de la muerte del torero Francisco Rivera. 

Visité la plaza vacía acompañado del guía oficial de la ciudad, que resultó ser de mi generación y del que hablé de las influencias taurinas de un grupo de nuestra época, Gabinete Caligari (como ya conté en otra entrada de mi blog). Una vez vista vacía y oídas las explicaciones del atento guía decidir ir a las corridas. No quería que me influyeran los comentarios, ni los taurinos ni los antitaurinos. Me gusta tomar mis propias decisiones.

Por eso ese día a esa hora estaba ante las puertas del Coso.

Al darme cuenta que empezaba la corrida más tarde de lo que creía, fui a dar un paseo alrededor de la plaza. A lo lejos vi a un tipo bajito, delgado, de tez morena, dentro de un tenderete donde se vendían objetos relacionados con el mundo del toro. 

El sol a esas horas y en esas latitudes seguía siendo de justicia, sobre todo para alguien del noroeste como yo. Jero, que así se llamaba el feriante, dirigiéndose a mi con un salero especial me dijo:

- Chaval, acércate aquí y protégete del sol en mi tenderete.

Así lo hice y comenzamos una entretenida charla. Hablamos de la tauromaquia y los puestos de trabajo que mueve a su alrededor. Me dijo que iba a estar en Pozoblanco mientras durara la feria y luego se iba a Ciudad Real, siguiendo las ferias de toda España, sobre todo por el sur. Cada vez había menos corridas y lo tenía más difícil para ganarse los garbanzos.

Me pareció muy simpático. No sé si era andaluz, pero lo parecía. Le compré un par de cosas, entre ellas un llavero con la bandera nacional (no en vano llaman a los toros la fiesta nacional), un llavero que luzco colgado en mi bolsa. También estuve mirando otras cosas que vendía, como capotes y muñecos de torero y gitanilla. Me aparté al cabo de un rato para dejarle hacer su trabajo.

La feria duró varios días y todos ellos me pasaba por el puesto de tan interesante personaje. De mis conversaciones con Jero aprendí mucho. Puede que no sea universitario, pero ha aprendido de la vida mucho más de lo que han aprendido estos. En mi etapa conocía a algunos.

Nos despedimos el día de la última corrida de toros. Espero volver a verlo cuando retome mi afición taurina en Pozoblanco. Mientras tanto, sirva esta entrada en mi blog como homenaje a mi amigo Jero, al que conocí yendo a los toros.


miércoles, 28 de mayo de 2025

LA CHICA DE LA FERIA DE POZOBLANCO


La bonita chica pozoalbense
posando con simpatía cordobesa

Llevaba en el CAMF de Pozoblanco casi un mes. Había bajado al centro del pueblo y había recorrido la localidad repetidamente. Me había encontrado con su belleza, la de piedra y la de carne y hueso. Pero no esperaba encontrarme esto. 

En plena feria de Pozoblanco, la noche del 28 de septiembre de 2024, el centro organizó una excursión a la misma. Allí la vi. Era joven, delgada, con una sonrisa cautivadora, una sonrisa que me dirigió a mi, una sonrisa que parecía esbozada especialmente para mi. Entonces no pude evitarlo. Entre el ruido de la feria y cruzándome con caballos y sus monturas, no pude dejar de fijar mis ojos sobre ella. No le pregunté su edad, a una mujer nunca se le pregunta, pero estoy seguro de que tenía menos de la mitad que la mía.

Entonces una frase brotó de mis nerviosos labios:

- Guapa, ¿te puedo hacer una foto?

A lo que ella respondió:

- Por supuesto.

Se puso en posición de posar y agudizó su sonrisa (aunque no le hacía falta). Yo creí rozar el cielo en ese momento. El tiempo se paró y la música de la verbena dejó de sonar para mi. En la feria, por un instante, estábamos solos ella y yo.

Solo recordé hacer la foto para inmortalizar el momento. No le pregunté su nombre, no quería saberlo, aunque hoy todavía me acordaría. Solo me fijé en su sonrisa y en su figura estilizada en el ceñido traje de gitanilla.

Como pude, me tranquilicé y conseguí decirle:

- Ya está, guapa. Gracias.

- De nada.

Se dio la vuelta y comenzó a andar. Fijándome de nuevo en su figura mi corazón empezó a galopar. Había caído bajo el hechizo de la cordobesa. Y entonces volví a hablar y le dije:

- ¿Sabes que eres muy guapa?

A lo que ella, dándose la vuelta, me respondió sonriendo de nuevo, con su acento inconfundible:

- Muchas gracias.

Y esta vez se perdió en la noche de Pozoblanco para siempre. Pero no de mi memoria. Conservo ese momento entre mis recuerdos más emocionales. Nunca la olvidaré. 

Hubo otras, durante la feria te las puedes encontrar paseando por las calles del pueblo en cualquier momento. Pero ninguna me produjo la sensación deslumbrante que me provocó la chica de la feria de Pozoblanco.

miércoles, 14 de mayo de 2025

EN CÓRDOBA TAMBIÉN LLUEVE

No sólo la lluvia en Sevilla es una pura maravilla, como decía Audrey Hepburn en My fair Lady. En Córdoba tampoco está mal. Este pensamiento se me ocurrió el pasado mes de Septiembre. Os voy a contar.

A mediados del mes de Septiembre del año pasado el verano moría lentamente en Pozoblanco (Provincia de Córdoba) donde yo pasaba mis vacaciones -y a donde espero volver, pronto, ojalá que para siempre.

La Feria estaba comenzando y las calles estaban aún tranquilas. No obstante la gente ya abarrotaba las terrazas. Por suerte había una mesa libre (silla no me hacía falta, ventajas de moverme en silla eléctrica). Me atendió una joven cordobesa bellísima que me sirvió un descafeinado templado.

La terraza se encontraba muy animada cuando, de repente, una aislada nube negra descargó lluvia, una lluvia fina y en absoluto molesta. Los ocupantes de la terraza entraron en pánico y en pocos segundos se vaciaron todas las mesas. Sólo quedé yo. La bonita camarera salió y, extrañada, me dijo, con acento cordobés: 

- ¿Y tú no quieres entrar para resguardarte de la lluvia ?

- ¿Por qué? -pregunté yo.

 Elvira, la hermosa cordobesa, me respondió:

- Está lloviendo y te vas a mojar.

 A lo que yo repliqué:

- Elvira, soy gallego y esto no es llover. Pero, gracias.

Ella me miró asombrada y se retiró hacia el interior para resguardarse. Efectivamente la lluvia duró poco, pero la terraza ya estaba desierta.

 Y yo tan tranquilo disfrutando de mi café. Y es que no sólo en Sevilla la lluvia es una pura maravilla.


La terraza, en la Calle del Toro,
después de la lluvia

miércoles, 7 de mayo de 2025

AYUNTAMIENTO DE POZOBLANCO


El edificio consistorial de Pozoblanco se comenzó a construir en 1888, siendo alcalde León Herrero y sobre los terrenos del anterior consistorio, previamente declarado en estado de ruina tras hundirse el 23 de septiembre de 1884. 

El diseño del nuevo edificio corrió a cargo de Pedro Alonso Gutiérrez, arquitecto de la provincia de Córdoba y autor de proyectos prestigiosos como los Jardines de la Victoria o el Colegio de la Milagrosa (de estilo modernista). Su nombramiento como arquitecto municipal fue muy problemático, llegándose a poner en duda la validez de su título. Murió dieciocho años más tarde, siendo llorado por los vecinos de la localidad.

Según el historiador pozoalbense José María Martín Perozo, este edificio es de estilo neoclásico y cuenta con dos plantas. Su composición es de acusada horizontalidad, rota en el centro por pilastras que corren verticalmente desde la cornisa a la base. En su fachada se puede ver su balcón principal jalonado por dos leones sostenidos por ménsulas, que fueron renovados durante las obras de restauración de 2004.

En el edificio destaca su reloj, modelo Canseco número 4, fabricado en España con máquina francesa en 1889, instalado al año siguiente, y con dos campanas de 45 y 65 kilogramos. Es destacable también la lápida que fue colocada en la Escalera de Honor y que se corresponde con el Decálogo del Buen Regidor, escrito en el siglo XV. Algunos de los principios y responsabilidades de la época se centran en la gestión del gobierno local, administración de los bienes comunales, la justicia, la supervisión de obras públicas y servicios esenciales (agua, salud pública), mantenimiento del orden y seguridad, supervisión de iglesias y ermitas, tutela de huérfanos, recogida de impuestos y derramas y representación de la ciudadanía.

La historia del edificio aparece en la placa colocada en 2020, con dos fechas extremas:19 de julio de 1890 y 19 de julio de 2020. La primera se corresponde con la de inauguración del edificio consistorial, en plena etapa de la Restauración, durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena. La prensa de Córdoba prestó poca atención a este hecho, aun siendo Pozoblanco cabeza de partido judicial de la provincia de Córdoba. No se ha encontrado una crónica detallada de la inauguración.

Cada poco iba a la Calle Mayor o Calle del toro a tomar mi café habitual de las tardes y justo antes de entrar en ella pasaba por la esquina del edificio consistorial. Desde ahí está hecha esta foto, en la que se ve la placa de mármol blanco, supongo, que indica que es el Ayuntamiento. Me llamaban la atención los leones referidos, pero no reparé en la placa. Si vuelve a darse la ocasión de pasar por allí, y espero que sea pronto, esta vez me fijaré.


miércoles, 30 de abril de 2025

REENCUENTRO CON LOS CABALLOS EN POZOBLANCO

 

Fue durante la Feria de Pozoblanco. Me reencontré con los caballos, cincuenta años después y a mil kilómetros de donde lo había hecho la primera vez.

Estaba yo tomando café en una terraza. Era por la tarde y hacía calor. A lo lejos vi acercarse una pareja de caballistas. En ese momento mis recuerdos me llevaron muchos años atrás, a la Sociedad Hípica de La Coruña donde había un concurso a principios de los años 70 del siglo pasado. Yo era un niño. 

No había vuelto a ver caballos al natural desde entonces. Siempre me habían llamado la atención. Eran concursos hípicos que no me perdía. Pero esta vez eran caballos paseando por las calles. 

No pude resistirlo. Dejé mi café y me acerqué con mi silla. Les dije:

- No soy de aquí y hace tiempo que no veo caballos. ¿Os puedo sacar una foto?

A lo que él respondió:

- Sí, claro.

Después no pude reprimir mis ganas de acariciar uno de aquellos equinos. Y le volvía a preguntar a él, que parecía llevar la voz cantante:

- ¿Puedo acariciarlos?

Y el respondió, dirigiéndose a su compañera:

- Trae ese, que es el más tonto.

Cuando se acercó y lo acaricié ni se inmutó, pero para mí fue una experiencia inolvidable.

Más tarde, en la feria, vi otros caballos. Pero ese primer encuentro con los caballos después de cincuenta años se quedó grabado en mi memoria emocional.

Los caballistas fueron en todo momento muy amables. Por eso publico y les dedico estas palabras a sus jinetes. Cuando se fueron seguí saboreando mi café y contemplando las fotos que había hecho.




viernes, 25 de abril de 2025

IGLESIA DE SAN JOSÉ, SALESIANOS DE POZOBLANCO

 


La vi bajando para conocer el centro de Pozoblanco. Como hacía buen tiempo (allí siempre hace buen tiempo), iba paseando lentamente para conocer el pueblo. Me fijé en ella. Quedaba a mi derecha. Era una tarde soleada muy cordobesa. La fachada de la iglesia estaba espléndidamente iluminada por el sol como podéis ver en la foto que hice.

No soy creyente, pero las iglesias siempre me han parecido muy bellas. Además, en este caso, los salesianos me recuerdan mi infancia en Coruña. Hasta los catorce años iba los domingos con mi familia a una iglesia cercana a mi casa, que resultó ser de los salesianos. Al cumplir esa edad, mi padre (militar) me dijo que él estaba harto de la posición de la iglesia sobre el terrorismo vasco y que no iba a volver a pisar más un templo y que a mi tampoco me iba a obligar a ir. Le respondí:

- Si tú no vas, yo tampoco. A mi tampoco me caen bien los curas.

Y ninguna iglesia volvió desde entonces a llamarme la atención hasta que pasé al lado de esta. Me quedé pensando que hacía cuarenta y cinco años que no entraba en una de los salesianos y ahora quería hacerlo, aunque solo fuera por contemplar su belleza en el interior. Busqué, sin encontrar, una entrada adaptada. Así que tomé esta foto y seguí mi camino.

Cuando vuelva a Pozoblanco, intentaré de nuevo entrar en esta iglesia. Mientras tanto os contaré su historia.

La Orden Salesiana fue fundada por Don Bosco en 1846. En septiembre de 1930 Don Antonio do Muiño llegó a Pozoblanco acompañado de otros salesianos y encontraron la casa solariega del obispo Pozuelo y un recién construido pabellón para uso escolar. La iglesia, aún en construcción, estaba cubierta de aguas y obligó a la Orden a utilizar la antigua y pequeña capilla. Poco después aumentó la afluencia de vecinos y se tuvo que edificar otra más grande en la planta baja del edificio, que actualmente está destinada a teatro y usos múltiples. 

La iglesia actual fue proyecto del arquitecto Don Juan Bautista Caballero, esposo de la mártir Teresa Cepudo de la Archicofradía de María Auxiliadora, asesinada en la Guerra Civil. Se terminó en abril de 1931 y fue bendecida entre mayo y noviembre de ese año por el arcipreste de la parroquia de Santa Catalina, posterior mártir en la misma contienda fratricida, Don Antonio Rodríguez Blanco, que había sido alumno salesiano del colegio de Utrera. La consagración estuvo a cargo del pozoalbense y director de la Obra Salesiana de Córdoba, Don Andrés Yun. La iglesia de los salesianos de Pozoblanco es un centro de difusión de esta devoción y garantía de la obra salesiana.

Los trabajos de construcción se llevaron a cabo con la aportación económica de las fundadoras y las colaboraciones de Don Antonio Cañuelo, que hicieron posible finalizar la obra. La iglesia es un edificio de seis cuerpos que ocupan 415 metros cuadrados, más 48 del coro. La nave mide 33x10, la capilla lateral 8x5, la sacristía 7x7 y el coro 10x4,8 metros.


viernes, 11 de abril de 2025

UNA ALMAZARA EN UNA CALUROSA TARDE CORDOBESA

 


NOTA: Una almazara es un establecimiento donde se procesan las aceitunas para obtener aceite de oliva. Es el lugar donde se llevan a cabo todos los pasos de la elaboración del aceite, desde la recepción de las aceitunas hasta el almacenamiento del mismo. Su nombre procede del árabe al-ma'sara, cuyo significado es "la prensa". Se ha conocido tradicionalmente por el nombre de trujal, que deriva del latín torculare.


Estaba yo recién llegado a Pozoblanco. Me llamaron la atención muchas cosas del lugar, tan distinto a aquel del que procedía. Lo primero que quise hacer fue ir a los toros. La plaza queda a cierta distancia de donde vivía, el CAMF de Pozoblanco. Afortunademente disponía de una silla eléctrica que me permitía desplazarme sin ningún esfuerzo.

Me decidí en primer lugar a visitar el coso taurino, puesto que nunca había estado en uno. Tuve suerte, pues aún era verano y mi hemiplejia me permite soportar mejor el calor que el frío. También ayudaba mi sombrero de camuflaje de ala ancha, recién comprado en Córdoba.

Salí del CAMF a primera hora de la tarde y giré a la izquierda. Iba lentamente, no quería que se gastara antes de tiempo la batería de mi silla. También disfrutaba del paisaje, ya que la plaza se encuentra en las afueras de la ciudad. Poco a poco fui subiendo la acera de la carretera de circunvalación. Me encontré algún cruce, pero la amabilidad de los pozoalbenses me fue dirigiendo hacia la plaza.

Antes de llegar divisé a lo lejos el mecanismo de la fotografía, unas piedra de molino, que luego supe que eran de almazara. No pude evitar hacerle una foto. Rodeándolo con curiosidad, seguí a la plaza. Pero eso ya es otra historia.

miércoles, 12 de marzo de 2025

RECUERDOS EN POZOBLANCO


Fue recién llegado a Pozoblanco (Córdoba). El ayuntamiento, como parte de los festejos de la feria, organizó una visita guiada a la plaza de toros. Una plaza de la que yo no había oído hablar (vivía a más de mil kilómetros) desde la muerte de Francisco Rivera "Paquirri"  en septiembre de 1984, pocos días antes de que yo entrara en la Universidad.

Paquirri recibiendo al toro a porta gayola en Pozoblanco.

Esa noticia abrió todos los telediarios. Paquirri había sido cogido mortalmente por el toro Avispado. Todos esos recuerdos acudieron a mi cuando pisé la tierra que se había empapado con su sangre, cuarenta años después del luctuoso acontecimiento. Volví a ver a través de mis recuerdos a un torero valiente cuya faz iba siendo invadida por la muerte. A pesar de verse amenazado por la parka, tuvo el valor suficiente (que me impresionó) para calmar al médico que intentaba atenderlo en la enfermería de la plaza. Enfermería con escasísimos medios, lo que, a la postre, causaría la muerte del diestro. 


Era la primera vez que oía hablar de Pozoblanco, pero no pensé sentirme tan ensimismado con la magia del lugar y la explicación del experto guía. Aunque parecía mayor que yo, me di cuenta de que él y yo éramos aproximadamente de la misma edad porque durante la visita había hecho mención a las letras taurinas de Gabinete Caligari y su canción La culpa fue del Cha cha chá.


Al terminar la visita le pregunté por el grupo y si era verdad que el padre de Jaime Urrutia, solista de la banda, había sido un crítico taurino muy famoso. Sonrió y me dijo que sí, que él conocía al padre de Urrutia y que lo había puesto en un brete al hacerle una pregunta que el guía no había sabido responder. También me dijo que le gustaba mucho Gabinete Caligari, que era de su época y que se notaba que el solista era aficionado a los toros como su padre, como se podía ver en algunas de las letras de sus canciones.

Nunca había ido, pero, después de la visita, me convencí de que tenía que ir a las corridas de la feria. Fueron tres y en ellas me di cuenta de que me encantaban los toros. Sé que no es políticamente correcto decirlo, pero Pozoblanco me reafirmó en mi afición. Entiendo, aunque no comparto, que critiquen la fiesta por maltrato animal. Lo que no entiendo es por qué algunos la critican solo por el hecho de que se la conozca como la fiesta nacional.

Como dijo el filósofo una vez, la tauromaquia es escuela de multitudes. Pues yo había entrado en el aula por primera vez y, seguramente, para siempre. Ahora para mi, la plaza de toros de Pozoblanco no es solo el lugar donde Avispado mató a Paquirri. Ahora es el lugar donde yo descubrí este Arte.



viernes, 20 de diciembre de 2024

LOCOMOTORA EN POZOBLANCO (Córdoba)

 


En la Avenida del Siglo, inicio del Parque Aurelio Teno, en Pozoblanco (Córdoba), se encuentra esta antigua locomotora de vapor fabricada por la empresa Maquinista Terrestre y Marítima S.A. Data de 1900 y fue fabricada en Barcelona. Entró en servicio con la compañía de ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante y fue empleada para transportar mercancías.

Es importante porque fue el primer modelo fabricado en serie en España. No es original ya que está basado en uno anterior fabricado por Cockerill en 1878. Pero la máquina de la foto contaba con una caldera mayor y un timbre más elevado. Cuenta además con ruedas de cuerpo macizo, pues en España no se fabricaban las de acero moldeado con radios.

En Renfe esta locomotora prestó servicio en diferentes líneas hasta que fue trasladada a la línea de Córdoba a Almorchón. Continuó trabajando allí hasta 1964, cuando comenzó el proceso de desguace de la serie. Se salvó únicamente esta locomotora, que fue apartada en la rotonda del depósito de San Jerónimo en Sevilla. En 1976 Renfe decidió que pasara al Museo del Ferrocarril de Madrid, pero la tercera zona de Renfe ordenó crear una sede de dicho museo en Sevilla (aunque después esta decisión fuera revocada). La locomotora se quedó en Sevilla y, con otros vehículos, fue aparcada en la estación de San Jerónimo.

En 1991 se decide demoler la rotonda con motivo de la Expo de Sevilla y la locomotora se trasladó a la estación de mercancías de Majarabique. En 1993 se trasladó a Pozoblanco para convertirla en monumento a la tracción vapor en el Parque Aurelio Teno.

La locomotora sigue perteneciendo a la Fundación de Ferrocarriles Españoles y está cedida para su exposición al Ayuntamiento de Pozoblanco, que rinde así homenaje al ferrocarril. Como parte del patrimonio histórico español está protegida por la Ley 16/1985. La locomotora recibió el nombre de La Porteña y fue una de las más importantes en su época en España, siendo muy conocida en Andalucía.

En uno de mis paseos por Pozoblanco me la encontré súbitamente y le hice esta foto que acompaña al texto. Cuando era universitario a mediados de los años 80, y presa del romanticismo que rodea a los trenes, cogí mi primer tren de Santiago a Coruña. Pero la duración del trayecto fue excesiva y decidí, a partir de ese momento, hacer mis viajes en un medio menos romántico pero más rápido: el autobús. 

Sirva esta entrada para reconciliarme con este medio de transporte.