viernes, 13 de febrero de 2026

CON MARCOS REDONDO EN POZOBLANCO

 


Iba paseando por una larga avenida de Pozoblanco. Esa avenida cuenta con un paseo ajardinado que da acceso a dos Institutos y en su parte central se encuentra el busto del pozoalbense más conocido (junto con Juan Ginés de Sepúlveda e Hilario Ángel Calero): el barítono Marcos Redondo, que nombra la avenida.

Marcos Redondo Valencia fue un cantante lírico nacido el 24 de noviembre de 1893 y muerto en Barcelona el 17 de julio de 1976. Su nombre también bautiza los conservatorios de Pozoblanco y Ciudad Real. El Fondo Marcos Redondo se conserva en la biblioteca de Cataluña.

Nació en el seno de una familia de clase media interesada por la música. Su madre tenía 17 hermanos, de los que 15 sabían tocar algún instrumento. Cuando tenía dos años su padre murió y el niño fue obligado a vivir con sus abuelos en Ciudad Real. Allí entra como seise en la catedral. Sus abuelos reconocieron su gran voz y lo animaron a seguir la senda del belle canto.

En 1913 se traslada a Madrid e ingresa en el conservatorio. Al finalizar sus estudios debuta en el Gran Teatro de Madrid en 1919 con La Traviata. Su éxito fue clamoroso, pero decide marchar a Italia para perfeccionar su estilo y estudiar con los maestros Betinelli y Francheschi. Ese mismo año regresa a Madrid y vuelve a debutar en el Teatro Real como profesional, haciéndose popular en los círculos artísticos de la capital española.

De nuevo vuelve a Italia, en donde firma varios contratos para presentar veinte repertorios. Esto, con el tiempo, le lleva a realizar giras por varias ciudades americanas cantando obras como La favorita, La Traviata, La Boheme, I pagliachi y Adriana Lecouvreur. Es elogiado y considerado un barítono de primera fila.

En 1923 vuelve a Barcelona y es convencido por José Gisbert para que se dedique a la zarzuela, lo que hace. Desde entonces y hasta su retiro en 1957 se dedicará en exclusiva a este género, estrenando piezas como La parranda, Katiuska, La tabernera del puerto y Black, el payaso, además de La pícola molinera, llegando a tener en su repertorio más de cien obras. Los aficionados lo catalogan como el mejor barítono de zarzuela en España.

Pasa sus últimos años en Barcelona, donde muere en 1976.

Ha sido nombrado Hijo Ilustre de Pozoblanco. El paseo se llama Marcos Redondo por el busto que podéis ver en la imagen. El Museo Marcos Redondo se encuentra en la Casa de la Viga, cerca del ayuntamiento de Pozoblanco y fue construido por la Peña Marcos Redondo en colaboración con el ayuntamiento. Está muy bien, salvo que vayas, como yo, en silla de ruedas: en la entrada ya te encuentras con escaleras y dentro otra más para ir a la planta superior. Totalmente inaccesible, lo que no se entiende teniendo en cuenta que en Pozoblanco hay una residencia para discapacitados físicos. Por ello tuve que conformarme con ver el busto de Redondo en su avenida. 

Os dejo este vídeo con una de sus actuaciones, en las que canta dos romanzas de la zarzuela "La Virgen morena":


Hago esta entrada mientras espero un próximo traslado al CAMF de Pozoblanco, mi próxima casa.

miércoles, 11 de febrero de 2026

HISTORIA DEL CASTILLO DE SAN ANTÓN

 



Me encontraba yo en el Museo Militar de La Coruña disfrutando de todas las piezas expuestas cuando, de repente, paré delante de la maqueta del Castillo de San Antón, una fortaleza emblemática de la ciudad. 

Está edificado sobre una isla pequeña que se llama Pena Grande, donde existía una ermita dedicada a San Antón. Contiene un faro que guía a los barcos y desde el que se puede disfrutar de una vista panorámica del puerto. 

Este castillo nació en el siglo XVI como un fortín defensivo para proteger La Coruña. Ya, al principio de su construcción, rechazó el contraataque inglés en respuesta a la Armada Invencible en 1589. Su ubicación en la bahía la convirtió en un baluarte clave para ello. Después se completó su edificación en 1590. La dirección de la obra se debe al Teniente Pedro Rodríguez Muñíz. Este oficial, por desgracia, al revés que los Capitanes Varela y Troncoso, no es recordado por muchos coruñeses, aunque su labor fue tan importante como la de estos en la defensa de La Coruña.

En la parte alta del castillo se encuentran la sacristía y la capilla, además de casamatas utilizadas como dormitorios y almacenes para los soldados que vivían en la fortaleza. Contiene también un aljibe para almacenar agua.

Formaba junto con el Castillo de Santa Cruz y el Castillo de San Diego un dispositivo defensivo para la ciudad. 

Como ya dije, nació en el siglo XVI como fortín y evolucionó como refugio para marineros con enfermedades contagiosas, para mantenerlos aislados de la población. De ahí pasó a ser lazareto y  prisión. Todavía se conserva un lugar retirado en el que estuvo preso el marino Malaspina, condenado por la Inquisición. Incluso, en la posguerra, llegó a albergar presos políticos.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1949 y desde 1994 Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Desde ese mismo año alberga el Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña.

Actualmente se exhibe desde orfebrería castreña hasta piezas de la Edad de Bronce. También cuenta con una lorica segmentata, armadura que perteneció a un legionario romano. De esta forma unen la historia con la arqueología local. En el castillo se exhiben también embarcaciones antiguas. El museo ofrece periódicamente visitas guiadas a los turistas.


Tengo que decir que, como usuario de silla de ruedas, me encuentro imposibilitado de recorrer su interior, cosa que, afortunadamente, hice cuando podía andar.

Lo que me parece surrealista es que, a una pregunta que hice de por qué no se podía poner una rampa de madera para visitar el castillo, uno de los trabajadores me dijo: "Porque lo prohíbe Patrimonio". Esto no solo es indignante, sino que además es absurdo. La propia casa de María Pita, la heroína coruñesa, se puede visitar en silla de ruedas sin que Patrimonio haya puesto ninguna pega. Además sería una rampa de quita y pon. La razón debe ser otra, pero prefiero no investigar el motivo.

Todas estas reflexiones que dejo por escrito se me ocurrieron contemplando la maqueta del Castillo de San Antón en el Museo Militar de La Coruña, visitas inolvidables para mi.

viernes, 6 de febrero de 2026

MARAVILLA DENTRO DE UNA MARAVILLA: LA CATEDRAL EN LA MEZQUITA

 

Altar de la Capilla Mayor
de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Yo sufrí el síndrome de Stendhal sin ir a Florencia como él. Ni siquiera tuve que salir de España. Ocurrió durante mi visita a Córdoba, a donde me propongo volver. Yo estuve en la Mezquita-Catedral y tanta belleza me abrumó.

Entré en el templo islámico por una puerta que no recuerdo. Dentro me esperaba un bosque de columnas maravilloso que me asombró por su belleza. Siguiendo a la guía, me adentré en él y me dirigí a un espacio central magníficamente iluminado que me transportó desde la era Omeya hasta el Renacimiento Plateresco español. Mis ojos no daban crédito y mi cerebro era incapaz de asimilar tanta belleza. Tal es así que, aún a mil kilómetros de distancia, puedo ver tal maravilla...

Y es que, como dice el célebre escritor Pérez-Reverte, hay lugares de los que no se vuelve. La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de ellos. 

Mi alma sigue cautiva allí y, tarde o temprano, mi cuerpo tendrá que viajar hasta allí para juntarse con ella.


Os cuento algunos datos sobre la Catedral y el Retablo Mayor de la foto:

En el siglo XIII se produce la consagración al culto católico del edificio de la Mezquita. En el gran lucernario de Alhakén II se dispone la primitiva Capilla Mayor, que acoge la misa de Dedicación de la Catedral el 29 de junio de 1236.

En 1371 Enrique II concluye la Capilla Real, de planta cuadrangular y estética mudéjar, que albergó la sepultura de los monarcas Fernando IV y Alfonso XI (posteriormente trasladados a la Colegiata de San Hipólito).

La primera gran intervención cristiana se desarrolla en el siglo XV. Ocupando seis naves de la mezquita, se levanta la nave gótica de planta basilical. Más tarde, en el siglo XVI, se construye el crucero para crear una planta de cruz latina de tres naves. El arquitecto encargado de ello, Hernán Ruíz I, muestra en todo momento una especial sensibilidad hacia la arquitectura del antiguo oratorio musulmán y centra su intervención en la construcción de las bóvedas góticas. Después su hijo terminará la construcción de los brazos del crucero y la Capilla Mayor.

En 1618 se inicia el Retablo Mayor por iniciativa del obispo Diego de Mardones, quien confía en el trazado del jesuita Alonso de Matías. Se opta por usar mármol y bronce de procedencia local. El retablo consta de un cuerpo principal con tres "calles" separadas por cuatro columnas y un ático. En él se pueden ver varios lienzos, destacando en la parte superior la pintura de la Asunción de Nuestra Señora. Junto a ella, los ángeles músicos, santos, apóstoles e incluso la representación del emperador Carlos V.



miércoles, 4 de febrero de 2026

SABORES QUE SE QUEDAN PARA SIEMPRE. EVOCADORES

 


Según algunos psicólogos recordamos más las sensaciones que los datos, sobre todo si las sensaciones son evocadoras. De eso doy fe.

La primera sensación de la que os voy a hablar es la que tuve recién llegado a mis vacaciones en Pozoblanco (Córdoba). Paseando fui a parar a La Casa del Jamón y como había oído hablar del famoso jamón de Los Pedroches quise probarlo. Me coloqué, en una mañana soleada, en la terraza. Basculé la silla y me dispuse a disfrutar del jamón ibérico y del queso manchego que me sirvieron, mientras veía pasar frente a mi los coches que cruzaban la localidad. Fue una sensación inolvidable. 



Estamos hablando de hace diecisiete meses y todavía, cerrando los ojos, puedo saborear aquel delicioso plato. Ese recuerdo me lleva a los tres magníficos meses que pasé aquel otoño en Pozoblanco y que me reafirmaron en mi decisión de volver, esta vez para vivir allí definitivamente. Estoy en ello.

La otra foto es de una ración de pulpo á feira que saboreé en mi Coruña durante la celebración de A feira das maravillas, el veintiseis de julio de 2025. Cansado de moverme en mi silla y siendo la hora de comer, pedí el pulpo y una Coca-Cola (perdón por el sacrilegio). Desde ese momento el recuerdo de mi Coruña  me sabe a pulpo.

Son dos sabores tremendamente evocadores, que forman parte de mi pasado y que nunca, pase el tiempo que pase, me abandonarán. Me imagino que con el tiempo La Coruña formará parte de mi mejor pasado y Pozoblanco de mi mejor presente.

viernes, 30 de enero de 2026

EL HOSPITAL MILITAR DE LA CORUÑA

 

Hospital Abente y Lago de La Coruña (antiguo Hospital Militar) y
parte de las viejas murallas de la Ciudad Herculina

En el paseo del General Sir John Moore nº 2 se encuentra el Hospital Abente y Lago (en la foto). Los coruñeses siguen conociéndolo como el Hospital Militar, que es lo que fue durante décadas. 

El hospital Abente y Lago es el más antiguo de los hospitales que integran el área sanitaria de La Coruña. Se construye en el Campo del Espíritu Santo en 1626 e inicia su actividad con el nombre de Hospital del Rey para prestar asistencia a las tropas militares asentadas en La Coruña. Se componía de un solo cuerpo con dos plantas, paralelo a las murallas de la ciudad. Estaba rodeado por el Hospital del Buen Suceso, la capilla del Espíritu Santo y el polvorín.

En 1725 se realiza la remodelación del sistema defensivo de la ciudad y la ampliación del Hospital del Rey, incorporándole la capilla del Espíritu Santo, con capacidad para 200 enfermos.

A mediados del siglo XIX se derriban ambos para edificar el nuevo edificio entre 1861 y 1866. Contaba con quince salas y podía acoger a 300 enfermos. En 1946 un incendio asoló completamente el hospital dejando solo sus paredes, siendo el incidente más serio de su historia y sirvió para convertirlo en uno de los más modernos de España.

En 1995 el Ministerio de Defensa cierra sus puertas y se incorpora al Sergas, inaugurándose en 1998 y pasa a denominarse Hospital Abente y Lago.

Su primer director tras el derribo y posterior reconstrucción fue el General de Sanidad Ezequiel Abente y Lago. Nació en Corcubión y vivió entre 1841 y 1923. Estudió medicina en la Universidad de Santiago entre el 1857 y 1863, con excelentes calificaciones. Ingresó como segundo ayudante médico en el batallón de Cazadores de Tarifa y en el Peñón de Vélez de la Romera. Desempeñó diversos cargos y destinos por toda España hasta que finalmente recaló en La Coruña, donde se hizo cargo del hospital militar y su organización. Fue laureado militar por su labor en tiempos de guerra y paz (máxima condecoración militar). El hospital recibe su nombre en honor a él por la competente dirección del mismo durante la repatriación de los soldados heridos y enfermos de Cuba, tras la guerra con Estados Unidos.


Es uno de los lugares que más tienen que ver conmigo.

El que suscribe nació en la segunda mitad del siglo XX (1965) y fue entonces cuando este hospital pasó a formar parte de mi vida. Allí nací con espina bífida, allí fui operado de niño de amígdalas (con la única anestesia de un soldado que me sujetaba brazos y piernas mientras el médico hacía su parte), allí fui al dentista por primera vez y, cuando ya era estudiante en Santiago, allí fui operado del pie izquierdo en el que sufría la malformación de los dedos en garra. Por culpa de la espina bífida, no me pudieron poner epidural y recuerdo al personal sanitario despertándome a bofetadas después de la anestesia general... lo que provocó mis ganas de devolvérselas.

A pesar de todo tengo buenos recuerdos del citado hospital porque está ligado a la figura de mi abuelo materno, que fue auxiliar administrativo allí y solucionó muchos problemas de papeleo al personal que allí trabajaba. Lo querían mucho y, por extensión, me trataban muy bien a mi. Dejé de ir a mediados de mi tercera década porque, al no ser militar, no podía disfrutar de los beneficios de dicho hospital.

Todos estos recuerdos volvieron a mi el otro día cuando, bajo un sol espléndido, le hice esta foto. Descubrí la ironía de que el hospital de mi infancia estuviera rodeado por los restos de la muralla primitiva de mi Coruña.

miércoles, 28 de enero de 2026

Libro: AVERROES: El sabio cordobés que iluminó Europa, de Andrés Martínez Lorca


Estamos ante un pequeño estudio biográfico (155 páginas tamaño cuartilla) sobre el sabio musulmán de origen cordobés. 

Averroes, el libro, es un recorrido por la vida y obra de este intelectual. Su autor es Andrés Martínez Lorca, catedrático de Medieval de la UNED, que nunca escondió su pasión por Al Andalus (la España ocupada por los musulmanes cuya capital era Córdoba).

En esta obra nos cuenta cómo Averroes, desde Córdoba, ilumina la Europa medieval. Y es en este momento cuando, en mi opinión, no deja clara la distinción entre almohades, procedentes de Arabia y cuya herencia recibe Averroes, y los almorábides, procedentes del norte de África, enemigos de Averroes así como hostiles a la mejor tradición de Córdoba.

Por otra parte, es dudosa la influencia griega en Al Andalus que defiende el autor. Averroes se limitó a traducir a los filósofos griegos, como Aristóteles, lo que no quiere decir que defendiera sus tesis. Nos encontramos ante dos filosofías distintas, la griega y la musulmana, poco compatibles a mi entender, en especial en lo que se refiere a la consideración de mujeres y homosexuales en el mundo musulmán, que dista mucho de la visión occidental.

Teniendo esto en cuenta, podemos acercarnos y disfrutar de la obra del profesor Martínez Lorca. Merece la pena leerlo si, como a mi, te ha deslumbrado la belleza de Córdoba. Junto con Maimónides y Séneca, otros cordobeses ilustres, Averroes es una de las figuras destacadas en la historia de la ciudad, que no es poca.


viernes, 23 de enero de 2026

HISTORIAS DE LA CALLE DE LA SINAGOGA


En pleno centro de la Ciudad Vieja coruñesa se encuentra la Calle de la Sinagoga. En mi última visita guiada por la zona (conocía la calle pero no su historia) me contaron que aquel era un edificio medieval dedicado a las abluciones y rezos de la comunidad judía herculina de la época. Se la conocía como Mikve.

Se dice que de ella partía un túnel que iba a dar a la cercana Colegiata de Santa María. Y que ese túnel tenía (en la piedra) grabados símbolos judaicos. Existen leyendas que relacionan esa casa con la Biblia Kennicott, copia manuscrita de la Biblia hebrea escrita por un judío en La Coruña en 1476, considerada una de las obras cumbre de la ilustración medieval.

- La casa parece ser que fue abandonada en 1492 (año de la expulsión de los judíos de España)....

Eso me estaba contando la guía cuando, de repente, la tenue luz de una vela cruzó la ventana y luego desapareció... Esto solo lo vi yo, nadie más del grupo lo hizo. Así que lógicamente empecé a dudar de lo que había visto.

Pero aquella noche, en mi profundo sueño, se me volvieron a aparecer la Calle Sinagoga, la casa y la ventana tenuemente iluminada por una vela.