miércoles, 27 de mayo de 2026

RECUERDOS DEL JARDÍN. CAMPO DE MARTE


En el verano del año pasado aproveché los sábados para visitar esporádicamente Mi Coruña.

Era una forma, un tanto analgésica, de esperar mis ya próximas vacaciones en Pozoblanco (Córdoba).

Me dispuse a pasear por el Campo de Marte -un jardín próximo a mi antigua casa- y del que guardaba recuerdos.

El primero, y más importante, era el de T (no voy a decir el nombre porque hace mucho tiempo y desconozco su situación actual). Sólo sé que T me tenía loco. Somos de edad similar (o sea, que ya no debe de ser una niña) y me encantaba. Éramos unos niños y yo pretendía impresionarla con mis habilidades, que nunca tuve, sobre patines y bicicleta. Por entonces el Campo de Marte estaba cubierto de arena; y no como ahora, que está ocupado por cemento.

Recuerdo las curas en las rodillas raspadas, con agua oxigenada, y recuerdo la expresión de T, entre la indiferencia y el susto por asistir a las hazañas de un payaso adolescente que no le importaba nada. 

Pero al final de la visita me asaltó la nostalgia absurda de la que habla Sabina en su canción Con la frente marchita:

No hay nostalgia peor

que añorar 

lo que nunca, jamás, sucedió


Y yo añoro que ella se hubiera acercado a mí para abrazarme y consolarme.


viernes, 22 de mayo de 2026

EL ALCÁZAR DE LOS REYES CRISTIANOS (CÓRDOBA)

 


Esta fortaleza fue construida aproximadamente en 1325 por Alfonso XI tras la Reconquista cristiana. Es una construcción de sólidos muros que fue palacio y residencia de los reyes cristianos. Encierra en su interior gran parte de la evolución arquitectónica de Córdoba, así como restos romanos y visigodos que conviven con los de origen árabe. Este lugar fue el favorito de los distintos gobernantes de la ciudad califal.

En 1236 Córdoba fue reconquistada por Fernando III y el edificio, antiguo palacio califal, estaba totalmente destruido. Alfonso X comienza su restauración, completada por Alfonso XI. A través de los siglos ha tenido múltiples usos, como por ejemplo sede del Santo Oficio (Inquisición) o cárcel en la primera mitad del siglo XIX.

La construcción es casi rectangular con muros de sillares pétreos y cuatro torres: la de los Leones, la del Homenaje, la de la Inquisición y la de las Palomas. Las dependencias se articulan alrededor de patios con asombrosos jardines con flores, hierbas aromáticas y árboles. Los corredores y estancias se cierran con cúpulas góticas de piedra. 

En una de sus galerías se exhibe un sarcófago pagano del siglo III decorado con un altorrelieve con una alegoría de la muerte. Las más bellas salas son una pequeña capilla barroca y el salón de los mosaicos (en la que se exponen piezas romanas procedentes de la Corredera). Bajo esta estancia se encuentran los Baños califales, de origen árabe. 

Cuenta con dos patios, uno de ellos de bellísimo mudéjar. También se pueden contemplar dentro de sus muros amplios jardines.

Es asombrosa la experiencia que yo viví cuando, contemplando los muros, me sorprendió el anochecer y se encendieron las luces. En ese momento me pareció contemplar en lo alto de los muros guerreros haciendo guardia. Por eso hice la foto. Pero me temo que no se verán.

miércoles, 20 de mayo de 2026

EL CENTURIÓN DE CÉSAR

 

Escultura de Botero a los pies de la Domus,
vigilando La Coruña.

Aquí estoy. Frente a mis hombres, supervisando su instrucción. 

César me encargó cruzar Hispania de sur a norte y vigilar los trabajos de la torre. A ello se dedica mi centuria, que forma parte de la cohorte con base en la cercana ciudad de Brigantia.

Me aburren los errores de mis hombres, sobre todo los novatos. Hay algún veterano que sirve conmigo desde la batalla de Munda. César me dio a elegir un destino como recompensa por la derrota de Pompeyo el Joven en aquella batalla, en la que yo dirigí a la caballería...

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Para los romanos este es un mar desconocido. Nosotros somos más del Mare Nostrum. Pero César, que es un gran general, me sugirió venir aquí para vigilar la construcción de esta torre. Una torre que va a ser consagrada a Hércules.

Los bárbaros de las tierras del norte piensan que desde ella, en un día claro, se puede ver la isla de Hibernia. ¡Pobres bárbaros! No saben que la leyenda es una invención de César para favorecer su construcción, ya que la quiere para vigilar estas costas...


Sigo controlando a los novatos. Les queda mucho por aprender, aunque los veteranos hacen bien su función...


- ¡Un momento! -se dio la vuelta-. Eso que hay a mis espaldas... No es Brigantium. No lo reconozco. ¿Dónde estoy?


Habían pasado casi dos mil años.

viernes, 15 de mayo de 2026

LOS PATIOS DE CÓRDOBA. UN HOMENAJE DESDE EL RECUERDO





Así se llama el festival que se celebra desde el año 1921 durante las dos primeras semanas de mayo. Hay dos categorías en el concurso: arquitectura antigua y arquitectura moderna, dependiendo de lo rehabilitada que esté la casa; y al menos una persona tiene que habitarla.

La visita a los patios de Córdoba es libre y gratuita en los días que dura el concurso, aunque se requiere cita previa.

Los patios más famosos son: 
  • plaza Ramón y Cajal (patio de la Subdelegación de Defensa)
  • calle Pompeyo nº6 (Archivo Histórico Provincial de Córdoba)
  • calle Samuel de los Santos nº9 (Casa árabe)
  • plaza de Don Gome (Palacio de Viana)
  • plaza del Potro nº1 (Museo de Bellas Artes)
  • calle Medina y Corella nº5 (Filmoteca de Andalucía)
  • calle Arroyo de San Andrés nº2
  • Palacio de Oribe en la plaza de Oribe nº2
  • plaza de Jerónimo Páez (Museo Arqueológico)
  • calle Sánchez de Feria nº6 (Archivo Municipal)
La fiesta de los Patios de Córdoba ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial.



Esta escultura es un homenaje a las famosas regadoras, que se dedican desde tiempo inmemorial a cuidar de los patios. Y la imagen anterior es una alegoría de la tradición cordobesa de mantener los patios que pasa de padres a hijos.

Me imagino lo maravilloso de la visita en esta época porque yo quedé extasiado, y eso que fui en otoño de 2024. Era una explosión de color: rojo, morado, amarillo, naranja, verde... y todos los colores que os podáis imaginar. Ahora tienen que estar espectaculares. 

Espero volver pronto y disfrutar de los patios de Córdoba en su máximo esplendor. Mientras tanto sirva esta entrada como tributo nostálgico a esta maravilla cordobesa.

miércoles, 13 de mayo de 2026

EL "URQUIOLA". RECUERDO CORUÑES. 50 AÑOS

 

El Urquiola envuelto en una nube de humo negro

Hace pocos días me paró en el pasillo de la residencia donde vivo un amigo, antiguo marino y natural de La Coruña como yo, y me dijo:

- ¿Te acuerdas de que hace cincuenta años fue lo del Urquiola?

El 12 de mayo de 1976 ocurrió una de las peores catástrofes ecológicas de España. El buque petrolero Urquiola sufrió un accidente a la entrada de la ría de La Coruña.

- Pues claro que me acuerdo, -respondí-. Yo lo viví en primera persona y en directo.

Recapitulemos.

Yo era un niño de diez años que vivía en plena Calle de la Torre en un noveno piso con vistas a la ría de La Coruña. Un paisaje que nunca me llamó la atención puesto que formaba parte de mi cotidianeidad. 

En esa época nos turnábamos mi hermana y yo, por orden de mi padre, para poner la mesa. Yo estaba en esos menesteres cuando, de repente, los cristales temblaron ante mi por una tremenda explosión. Instintivamente levanté la mirada y lo vi. Era un barco (luego me enteré de que era el Urquiola) en medio de la ría envuelto en una nube oscura, muy oscura. Ante mi se desencadenaba la catástrofe.

Enseguida vi como del pecio se separaba una pequeña balsa de petróleo ardiendo que se dirigía lenta pero inexorablemente a Punta Herminia, donde entonces se encontraba un polvorín del ejército.

Lo siguiente que recuerdo es la calle cortada al tráfico, por la que subían apresuradamente una fila de camiones Reo de fabricación americana y que tenían su base en el cuartel de Atocha. Me imaginé que sería para sacar la munición del polvorín. Como hijo de militar, siempre disfruto de la exhibición de material del ejército y ese mediodía lo estaba haciendo, sin darme cuenta por mi corta edad de que era un signo de gran peligro. 

Con el tiempo me enteré de que el capitán del barco había muerto intoxicado y que el práctico del puerto de La Coruña se había salvado de milagro al bucear bajo una gigantesca balsa de petróleo ardiendo y emergiendo al otro lado.

En la radio hicieron enseguida un programa especial en el que dijeron que desde Ferrol habían salido varios destructores para sofocar el incendio. 

Parece ser que la culpa, según investigaciones posteriores, fue de una aguja de roca que no estaba señalada en las cartas marinas y que se encontraba en la ruta que seguía el buque, según afirmó posteriormente el práctico del puerto. En el choque el buque no sufrió grandes daños. La Comandancia de Marina ordenó al Urquiola salir a la mar para alejarlo de la costa. Durante esas maniobras el barco sufrió más daños y dos horas más tarde se produce una explosión que hace que el barco arda por completo.

Se hizo responsable de la tragedia al capitán del buque, Rodríguez Castelo. Pero, posteriormente, los tribunales lo exculparon dado que la carta no estaba actualizada y que la Comandancia de Marina le obligó a salir por el mismo canal donde se encontraba la aguja contra la que chocó. La carta en la que se basó la Comandancia para tomar esta decisión era de mediados de los años cincuenta.

Por todo ello y para responder a la pregunta "¿Qué estabas haciendo cuando lo del Urquiola?" -que todo coruñés sabría responder- hago esta entrada.


miércoles, 6 de mayo de 2026

CRUCES DE MAYO EN POZOBLANCO (CÓRDOBA)

 




Una querida amiga, que estuvo trabajando en el CAMF de Pozoblanco y me lo recomendó, me enseñó el otro día las fotos de las Cruces de Mayo del citado centro (al que voy a ir a pasar unas vacaciones y que espero convertir con el tiempo en mi domicilio definitivo).

En Pozoblanco la fiesta de las Cruces de Mayo es una tradición que se celebró del 1 al 4 de mayo este 2026 Y que llena de color casi medio centenar de localizaciones. Incluye cruces adultas, infantiles y de piedra realizadas por asociaciones, cofradías y otros colectivos. A primeros de mayo, de ahí su nombre, decoran los barrios de Pozoblanco para honrar la tradición.

Es una de las fiestas más destacadas de la localidad y que invita a pasear por las calles descubriendo las cruces y disfrutar del ambiente festivo.

El origen de las Cruces de Mayo es doble: uno religioso, que conmemora el hallazgo de la cruz de Cristo por Santa Elena el 3 de mayo del año 326; y otro pagano, ligado a las festividades europeas (celtas, germánicas y romanas) del Árbol de Mayo, en las que se adornaba un pino u otro árbol (palo de mayo) para celebrar la primavera. En América fue introducida por los españoles durante la colonización como herramienta de evangelización. 

En España es muy acusada la tradición en el sur, como todas las cristianas en contraposición a la influencia de la conquista musulmana, puesto que los misioneros fundaron hermandades para mantener el culto a la Cruz y homenajearla durante mayo. Esta actividad empezaba el 1 de mayo y se llamaba vestir la cruz. Por la tarde los fieles se congregaban ante ella para rendirle culto. Cada casa contaba con su propio crucifijo. Con el tiempo dejó de ser una festividad exclusivamente eclesiástica y se convirtió en una práctica religiosa de la comunidad, compitiendo cada grupo humano en la belleza a la hora de engalanar la cruz con flores.

Hago esta mención como reconocimiento a la actividad de mis futuros cuidadores y enfermeras de Pozoblanco quienes también compiten en embellecer el centro con una de estas cruces. Espero el próximo mayo ver este espectáculo en persona. Y no quiero terminar esta entrada sin felicitarles por hacer más fácil la vida de los residentes del centro, entre otros, con el bello gesto de mantener la tradición de las Cruces de Mayo.

miércoles, 29 de abril de 2026

ANTE EL GRAN CAPITÁN (II): LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN

 


En una de mis visitas a la Plaza de las Tendillas de Córdoba me coloqué en la terraza del Grand Bar. Contemplé la estatua de este gran general (el Gran Capitán) y empecé a recordar todo lo referente a él. De su vida y sus hazañas ya hemos hablado. Nos queda contar lo que vulgarmente se conoce como Las cuentas del Gran Capitán.

Esta es una expresión popular española que se refiere a una lista de gastos exagerados o desorbitados. Proviene de una anécdota histórica (posiblemente legendaria) de 1506 en la que se cuenta un choque de egos entre Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán respondió al requerimiento de Fernando (quien era conocido por su tacañería) sobre los gastos en la campaña de Nápoles con una relación irónica y con muy mala leche diciendo que se había gastado millones en picos, palas y azadones para enterrar a los enemigos muertos y en guantes perfumados para manejar los cadáveres, entre otras cosas. 

Así pues, en lugar de una factura, presentó una muy sarcástica relación que incluía:

  • Cien millones de ducados en picos y palas para enterrar a los enemigos.
  • Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres para rezar por los soldados muertos.
  • Cien mil ducados en guantes perfumados para que las tropas no olieran los cadáveres.
  • Ciento sesenta mil ducados en campanas rotas de tanto repicar por su victoria.
  • Y, por último, cien millones de ducados por la paciencia al escuchar al rey a quien este Capitán le ha conseguido un imperio.
Cabe imaginar lo mal que le sentaron a Fernando estas palabras y que, además, no pudo hacer nada por evitar el insulto del Gran Capitán puesto que era su mejor oficial y sin él no se habrían conseguido las victorias contra los franceses en la península itálica.

Esta anécdota nos da cuenta de la importancia del Gran Capitán, puesto que ningún otro oficial del rey se hubiera atrevido a responder de esta manera a Fernando el Católico.

Las malas lenguas dicen que la inquina entre el rey Fernando y el Gran Capitán venía desde que Don Gonzalo había conocido a la reina Isabel de Castilla... A nosotros no nos consta que esto fuera así. Dejémoslo para los chismosos de la historia. Lo que sí parece probado es la discusión sobre los gastos, que Don Gonzalo zanjó con esta misiva, puesto que no parece que el rey católico volviera a reprender a su gran oficial por los gastos militares ocasionados.

Sea como fuere, sin el Gran Capitán (cuya estatua luce en la plaza cordobesa, aunque él era de Montilla a kilómetros de la capital) la historia militar de España hubiera sido distinta. Y también sería distinta la evolución de la guerra, puesto que el Gran Capitán fue el primero en combinar las tres armas emergentes en la época: el arcabuz, la rodela y la pica. Además integró en la misma batalla infantería, artillería y caballería. Una nueva forma de hacer la guerra había nacido, había terminado la guerra medieval. Y todo gracias a Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán. Probablemente el mejor de su época y muy querido por sus hombres al encabezar los ataques en el campo de batalla.

Todo ello hace que España le tenga que estar eternamente agradecida y que sus cuentas no sean más que una anécdota. Sirva esta entrada, junto con la anterior, como homenaje a Don Gonzalo, al que podemos ver en la plaza montado a caballo y que yo tuve el gusto de fotografiar. Como podemos, ver el caballo tiene una pata levantada, lo que significa que murió por heridas de guerra. En este caso murió años después, en 1515, de unas fiebres contraídas cuando luchaba en Italia.

Por eso cuando vuelva a Córdoba, sea cuando sea, me acercaré a la estatua ecuestre (después de tomarme una tapa de salmorejo en el Grand Bar) y le rendiré de nuevo homenaje. Y lamentaré que un soldado tan importante para la historia de España sea cada vez más desconocido.