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| El Urquiola envuelto en una nube de humo negro |
Hace pocos días me paró en el pasillo de la residencia donde vivo un amigo, antiguo marino y natural de La Coruña como yo, y me dijo:
- ¿Te acuerdas de que hace cincuenta años fue lo del Urquiola?
El 12 de mayo de 1976 ocurrió una de las peores catástrofes ecológicas de España. El buque petrolero Urquiola sufrió un accidente a la entrada de la ría de La Coruña.
- Pues claro que me acuerdo, -respondí-. Yo lo viví en primera persona y en directo.
Recapitulemos.
Yo era un niño de diez años que vivía en plena Calle de la Torre en un noveno piso con vistas a la ría de La Coruña. Un paisaje que nunca me llamó la atención puesto que formaba parte de mi cotidianeidad.
En esa época nos turnábamos mi hermana y yo, por orden de mi padre, para poner la mesa. Yo estaba en esos menesteres cuando, de repente, los cristales temblaron ante mi por una tremenda explosión. Instintivamente levanté la mirada y lo vi. Era un barco (luego me enteré de que era el Urquiola) en medio de la ría envuelto en una nube oscura, muy oscura. Ante mi se desencadenaba la catástrofe.
Enseguida vi como del pecio se separaba una pequeña balsa de petróleo ardiendo que se dirigía lenta pero inexorablemente a Punta Herminia, donde entonces se encontraba un polvorín del ejército.
Lo siguiente que recuerdo es la calle cortada al tráfico, por la que subían apresuradamente una fila de camiones Reo de fabricación americana y que tenían su base en el cuartel de Atocha. Me imaginé que sería para sacar la munición del polvorín. Como hijo de militar, siempre disfruto de la exhibición de material del ejército y ese mediodía lo estaba haciendo, sin darme cuenta por mi corta edad de que era un signo de gran peligro.
Con el tiempo me enteré de que el capitán del barco había muerto intoxicado y que el práctico del puerto de La Coruña se había salvado de milagro al bucear bajo una gigantesca balsa de petróleo ardiendo y emergiendo al otro lado.
En la radio hicieron enseguida un programa especial en el que dijeron que desde Ferrol habían salido varios destructores para sofocar el incendio.
Parece ser que la culpa, según investigaciones posteriores, fue de una aguja de roca que no estaba señalada en las cartas marinas y que se encontraba en la ruta que seguía el buque, según afirmó posteriormente el práctico del puerto. En el choque el buque no sufrió grandes daños. La Comandancia de Marina ordenó al Urquiola salir a la mar para alejarlo de la costa. Durante esas maniobras el barco sufrió más daños y dos horas más tarde se produce una explosión que hace que el barco arda por completo.
Se hizo responsable de la tragedia al capitán del buque, Rodríguez Castelo. Pero, posteriormente, los tribunales lo exculparon dado que la carta no estaba actualizada y que la Comandancia de Marina le obligó a salir por el mismo canal donde se encontraba la aguja contra la que chocó. La carta en la que se basó la Comandancia para tomar esta decisión era de mediados de los años cincuenta.
Por todo ello y para responder a la pregunta "¿Qué estabas haciendo cuando lo del Urquiola?" -que todo coruñés sabría responder- hago esta entrada.


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