miércoles, 11 de marzo de 2026

DESASTRE EN LA CIUDAD CALIFAL: CORDOBA ME HACE ESPERAR

 

En el otoño de 2024 visité esta maravilla, el puente romano de Córdoba, que desde el 2004 es peatonal. Recuerdo asomarme para ver, allí abajo, el Guadalquivir, el río que cruza la ciudad. A pesar de que el puente estaba muy transitado, sobre todo por turistas, me quedé extasiado mirando aquel río, la flora que lo adorna y la fauna que lo puebla. Mi sensación fue indescriptible.

Lo recorrí desde el margen de la Mezquita, que en otro momento conocí por dentro, hasta la Torre de la Calahorra en la otra orilla, que también visité. Me deleité observando sus maravillas (incluidas las cordobesas que pasaban por él). 

Luego tuve que dejar Córdoba y empecé mis gestiones para volver. Me llevaron muchos meses. Y, cuando estaba a punto de conseguirlo, una tromba de agua cayó sobre toda la provincia, afectando al centro al que pretendo ir. Hacía décadas que no llovía de esta manera. Ahora solo me queda esperar que este centro, que será mi casa, sea reparado. 

Una amiga cordobesa me pasó estas fotos para que viera la magnitud del desastre, que estuvo a punto de llevarse el Puente Romano. De hecho estuvo cerrado todos esos días. Podéis ver mi entrada en este blog para apreciar la diferencia de caudal de cuando estuve allí.

No queda otra que esperar. Mi nostalgia por Córdoba me atenaza, pero, como podéis ver en las fotos, no están las cosas para trasladarse inmediatamente. Cuando se calmen las cosas, espero que pronto, se pondrán en marcha las reparaciones y podré trasladar mi domicilio a Pozoblanco.

Mientras tanto no puedo evitar que me asalte esta nostalgia recordando el río como yo lo vi y mirando estas fotos, que hablan por sí solas.



Desde este blog quiero expresar mi cariño y mi solidaridad con todos los cordobeses, que tan bien me trataron. Y, a la vez, me comprometo, en cuanto pueda, a volver a pasear por este puente tan mítico.

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