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viernes, 24 de marzo de 2023

PAZO DE TOR (III)

  El pazo conserva cuatro carruajes. Son todos del siglo XIX. El más grande, un landaulet, con el escudo de armas de los Zúñiga, apellido con el que emparentaron  precisamente a finales del XIX. Era un vehículo para grandes distancias. El descapotable es un milord, también llamado Brisca, por el juego de naipes, ya que la capota se pliega como si fuese una baraja. El milord era un vehículo de paseo, de lucimiento público. Los otros dos son cupés. Utilitarios para el día a día.

 


miércoles, 22 de marzo de 2023

PAZO DE TOR ( II )


 SALA DE ARMAS 
Solía disponerse una sala de armas como distribuidor, para impresionar al que entraba y como carta de presentación de la familia: los hidalgos estaban al servicio del rey y cazaban. De toda esa sala destaca la litera de mulas, de mediados del siglo XVIII.


Estas son las sillas de montar más antiguas que conserva el Pazo. De principios del siglo XVII. Dos de amazona y una de caballero. Se cree que pudieron haber participado en una fiesta que organizó el VII conde de Lemos en 1620, puesto que son sillas de gala.

Dedico esta entrada (y las similares) a Simón, de la Rede Museística da Deputación de Lugo.

 

martes, 2 de agosto de 2022

LABERINTO DEL PAZO DE TOR

El laberinto es de las cosas más fascinantes del pazo. Se trata de una de las diversiones de moda entre las clases aristocráticas de la época. Consistía en que este fuera recorrido por los invitados, en busca de salida, guiados, desde arriba, por los dueños del pazo y anfitriones. Se sabe que este fue construido por un arquitecto italiano a mediados del siglo XVIII. Tiene la particularidad de estar hecho de pizarra, un laberinto único por ese motivo. Aunque originalmente debió de tener también setos y adornos de flores, rosales ... Tendría tres funciones: Una ornamental, es decir, un jardín para ser contemplado desde arriba para así admirar su diseño y su colorido Otra función, para presumir e impresionar: se presumía en este caso de ser una persona cosmopolita, viajada, que había visto el tipo de jardín que estaba de moda en otros palacios europeos y lo incorporaba a su pazo en Galicia. Este pazo era una manifestación de status social aristocrático. La tercera función del laberinto era la de divertir, un entretenimiento. Había que resolverlo: Entrar, recorrer las cuatro espirales de que se compone el laberinto, sin abandonar el recorrido, pasando además por cada uno de los estanques... Y salir. Jugaban los de abajo mientras los de arriba, miraban como espectadores, lo que daría lugar a risas. Un poco a imitación de los palacios cortesanos.