Mostrando entradas con la etiqueta historia del Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia del Arte. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de febrero de 2026

MARAVILLA DENTRO DE UNA MARAVILLA: LA CATEDRAL EN LA MEZQUITA

 

Altar de la Capilla Mayor
de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Yo sufrí el síndrome de Stendhal sin ir a Florencia como él. Ni siquiera tuve que salir de España. Ocurrió durante mi visita a Córdoba, a donde me propongo volver. Yo estuve en la Mezquita-Catedral y tanta belleza me abrumó.

Entré en el templo islámico por una puerta que no recuerdo. Dentro me esperaba un bosque de columnas maravilloso que me asombró por su belleza. Siguiendo a la guía, me adentré en él y me dirigí a un espacio central magníficamente iluminado que me transportó desde la era Omeya hasta el Renacimiento Plateresco español. Mis ojos no daban crédito y mi cerebro era incapaz de asimilar tanta belleza. Tal es así que, aún a mil kilómetros de distancia, puedo ver tal maravilla...

Y es que, como dice el célebre escritor Pérez-Reverte, hay lugares de los que no se vuelve. La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de ellos. 

Mi alma sigue cautiva allí y, tarde o temprano, mi cuerpo tendrá que viajar hasta allí para juntarse con ella.


Os cuento algunos datos sobre la Catedral y el Retablo Mayor de la foto:

En el siglo XIII se produce la consagración al culto católico del edificio de la Mezquita. En el gran lucernario de Alhakén II se dispone la primitiva Capilla Mayor, que acoge la misa de Dedicación de la Catedral el 29 de junio de 1236.

En 1371 Enrique II concluye la Capilla Real, de planta cuadrangular y estética mudéjar, que albergó la sepultura de los monarcas Fernando IV y Alfonso XI (posteriormente trasladados a la Colegiata de San Hipólito).

La primera gran intervención cristiana se desarrolla en el siglo XV. Ocupando seis naves de la mezquita, se levanta la nave gótica de planta basilical. Más tarde, en el siglo XVI, se construye el crucero para crear una planta de cruz latina de tres naves. El arquitecto encargado de ello, Hernán Ruíz I, muestra en todo momento una especial sensibilidad hacia la arquitectura del antiguo oratorio musulmán y centra su intervención en la construcción de las bóvedas góticas. Después su hijo terminará la construcción de los brazos del crucero y la Capilla Mayor.

En 1618 se inicia el Retablo Mayor por iniciativa del obispo Diego de Mardones, quien confía en el trazado del jesuita Alonso de Matías. Se opta por usar mármol y bronce de procedencia local. El retablo consta de un cuerpo principal con tres "calles" separadas por cuatro columnas y un ático. En él se pueden ver varios lienzos, destacando en la parte superior la pintura de la Asunción de Nuestra Señora. Junto a ella, los ángeles músicos, santos, apóstoles e incluso la representación del emperador Carlos V.



viernes, 28 de noviembre de 2025

ANTE EL ALTAR DE LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

 


En la Catedral de Córdoba, que a su vez está dentro de la Mezquita, existe un altar dedicado a la Virgen del Pilar. Es un altar barroco, data del 1345 y fue renovado en 1749.  La imagen se trajo de Zaragoza.

Cada 12 de octubre la Comandancia de la Benemérita de Córdoba conmemora allí su Patrona.

La construcción de la Catedral dentro de la Mezquita fue idea del rey Fernando III para demostrar su poder magnánimo, al no destruir el templo islámico, y para mostrar su deslumbramiento por la belleza del lugar.

La Mezquita-Catedral es uno de los edificios más asombrosos de la historia del arte y de la arquitectura por su belleza, fruto del contraste de culturas. Doy fe. 

Pero eso ya es otra historia que merece ser contada en otra entrada.

miércoles, 1 de octubre de 2025

IGLESIA DE BELÉN EN LAS ERMITAS DE CÓRDOBA (IV)

 


Estas dos imágenes son fotos de la iglesia situada en las Ermitas de Córdoba, de las que ya os he hablado antes en este blog. 

Esta iglesia fue construida bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén a principios del siglo XVII, costeada por su bienhechora Doña María de Villalba, de la villa de Montalbán (Córdoba).

Está compuesta de una nave con crucero y presbiterio rectangular. El cuerpo de la iglesia se cubre con bóveda de cañón con lunetos (bovedillas en forma de media luna); el crucero con bóveda semiesférica y los brazos del crucero y la cabecera con bóveda de cañón. 

Tanto el cuerpo de la iglesia como el crucero se hayan cubiertos con pinturas murales, representando en la cúpula el Espíritu Santo rodeado de ángeles que llevan un retrato de la Virgen de Belén, y en las pechinas figuras femeninas llevando una filacteria o cinta con inscripciones latinas. Estas pinturas de la cúpula y pechinas fueron restauradas en 1989 por Agustín Álvarez.

A ambos lados de la nave de la iglesia se conserva la sencilla sillería desde donde los ermitaños asistían a oficios religiosos. En la pared de la derecha hay un cuadro representando la muerte de un ermitaño y otro a un ermitaño herido. En la pared de la izquierda los cuadros representan a ermitaños rezando en la Albaida y a San Pablo y San Antonio Abad con el cuervo que trae pan en el pico. Hay también dos hornacinas neoclásicas con las imágenes de Santa Lucía y Santa Ana.

Agradecer a Rafa de Woow Córdoba por sus explicaciones y su amabilidad.


martes, 22 de julio de 2025

SAGRADO CORAZÓN EN LAS ERMITAS DE CÓRDOBA (III)

 


En la sierra cordobesa hay un lugar que despierta la admiración de cordobeses y visitantes. Es su monumento al Sagrado Corazón de Jesús, situado en las ermitas de Córdoba (lugar del que ya os hablé en otras entradas).

Esta devoción fue favorecida por la iglesia a partir de la segunda mitad del siglo XIX para luchar contra el laicismo y el materialismo que se vivía en la sociedad de la época. Se recordaba así el gran amor representado por el Corazón de Jesús. 

En Francia fueron los primeros en adoptar esta devoción, con la construcción de la basílica del Sacre Coeur iniciada en 1875. En España y América del Sur fue, sin embargo, donde tuvo más éxito: las familias ponían placas en las puertas e imágenes en el salón de sus casas. En muchas ciudades se erigieron estatuas desde 1919 hasta 2011: Cerro de los Ángeles, Getafe, Jerez de la Frontera, Murcia, Bilbao, Córdoba, Palencia, Barcelona, Rio de Janeiro, Tucumán, Priego de Córdoba, Lucena, Sevilla, San Sebastián, Cali, Cuenca, Lisboa, Guayaquil o Lima entre otras.

Córdoba fue una de la primeras. Desde que llegaran los jesuitas a San Hipólito en 1878 la devoción al Sagrado Corazón estaba muy arraigada. En 1925, en una visita al papa Pío XI del obispo Pérez Muñoz, se dio el visto bueno y se escogió la ubicación en las ermitas de Córdoba en lo alto de la sierra cordobesa, siguiendo el ejemplo de otros lugares en el mundo.

El escultor fue Lorenzo Coullaut Valera, que realizó un Jesús mostrando su corazón. La bendición tuvo lugar el 24 de octubre de 1929 ante un numeroso gentío. En el pedestal se puede leer el siguiente texto: "Corazón de Jesús manso y humilde, víctima de amor a los hombres, arcano insondable de sabiduría, fuente de misericordia." Sobrevivió a la Guerra Civil, no como otros que fueron destruidos en la contienda.

Es lugar de peregrinaje de muchos cordobeses y turistas, que suben a admirarlo y a contemplar las impresionantes vistas desde la esplanada a sus pies. 

Aunque no soy creyente, a los pies de esta estatua sentí algo muy especial. Muy profundo y fuerte. Por eso hice la foto. Algo que concentró, en un instante, lo que había sentido en mi visita a las ermitas de Córdoba.

 

miércoles, 25 de junio de 2025

REAL COLEGIATA DE SAN HIPÓLITO DE CÓRDOBA

 


Formó parte de un monasterio creado por Alfonso XI, rey de Castilla y León, en 1342. El monarca fundó el monasterio para agradecer su victoria en la batalla de El Salado que tuvo lugar en 1340 y para destinar la iglesia del cenobio a Panteón Real. Alfonso XI deseaba que en ella fueran sepultados los restos de su padre Fernando IV, que había muerto en 1312, y cuyo cadáver en ese momento estaba en la catedral de Córdoba. También quería que sus propios restos descansasen allí.

En julio de 1343, durante el Sitio de Algeciras, Alfonso XI cedió al monasterio algunos bienes que habían pertenecido a Martín Pérez y a Rodrigo Pérez de Castro y que en esos momentos se encontraban en la cámara del rey. El soberano encomendó a Fernán Rodríguez, su camarero mayor, la administración de los bienes.

Cuatro años después de la creación del monasterio este fue elevado al rango de Colegiata por el Papa Clemente VI mediante una bula, emitida el 1 de agosto de 1347, para que en este templo se celebraran los oficios de los reyes difuntos con solemnidad. La devoción de Alfonso XI hacia San Hipólito aparece en un documento de octubre de 1333 en la ciudad de Sevilla. Por él ordenaba a los clérigos de Jerez y Sanlúcar celebrasen aniversarios por las almas de sus antepasados en diversas festividades y, sobre todo, el día de San Hipólito.

Las obras se llevaron a cabo muy lentamente, realizándose solo la cabecera y el crucero de la iglesia durante los reinados de Alfonso XI y su hijo Pedro I. El resto de edificios se terminaron en el siglo XVIII.

En 1729 por orden de Felipe V se emprendieron las obras para terminación de la iglesia, finalizándose siete años después, afectando fundamentalmente a la nave, al crucero y a la fachada de la iglesia. Estas fueron ejecutadas por Juan de Aguilar con traza de Tomás Jerónimo Pedrajas. Durante los siglos XVIII y XIX se añadieron una serie de dependencias que dieron lugar a la colegiata actual.

En 1852, reinando Isabel II, el templo perdió la categoría de Colegiata, aunque siguió abierto al culto. Y a finales del siglo XIX fue cedida a la Compañía de Jesús a perpetuidad. 

En 1994 se repuso el revoco del estuco del exterior del edificio, siguiendo el modelo original del siglo XVIII, bajo la dirección del arquitecto Arturo Ramírez.

Está situado el templo en la Plaza San Ignacio de Loyola, en el centro de Córdoba, entre la avenida del Gran Capitán y las calles Menéndez Pelayo y Alonso Aguilar. Desde 2008 está considerada Bien de Interés Cultural. Se clasifica entre los estilos gótico y barroco, de planta rectangular formada por la iglesia, la sacristía y el claustro. La fachada principal está ubicada a los pies del templo y fue realizada en ladrillo estucado. Forma un rectángulo coronado por un frontón triangular y adornada con pilastras, pareadas en los extremos y colgantes en el frontón y el centro. 

La portada está realizada en piedra y se compone de un cuerpo con pilastras que enmarcan el vano de la iglesia, adornado con molduras. Sobre la cornisa está el segundo cuerpo con una hornacina flanqueada por estípites en la que está la imagen de San Hipólito y es una de las primeras utilizaciones del pilar-estípite en las fachadas de las iglesias cordobesas. La portada está rematada por el escudo del reino de Castilla y León.

Con estos detalles e indicaciones recomendamos a los viajeros y, sobre todo, a los cordobeses que no la conozcan que visiten la Real Colegiata de San Hipólito.

viernes, 23 de mayo de 2025

EL CRISTO DE LOS MILAGROS DE CÓRDOBA

 



La talla que aparece en la foto es el Cristo de los Milagros que hay en las Ermitas de Córdoba, en el sotocoro de la iglesia. Es del siglo XVIII.

La primitiva iglesia de los ermitaños fue edificada en 1703 cuando se reunieron en el Cerro de la Cárcel. La iglesia era tan pequeña que, en 1732, se solicitó al Cardenal Obispo de Córdoba la ampliación de la misma. Este lo autorizó el 17 de junio del mismo año y las obras comenzaron el 7 de mayo de 1733, con la bendición y la colocación de la primera piedra. Dentro de esta se colocaron varias monedas de plata y cobre. 

En agosto de 1733 los ermitaños solicitan al Cardenal que se celebre anualmente una misa en honor a su benefactora Doña María de Villalba de Montalbán (Córdoba), que paga la edificación de la capilla mayor de la iglesia. Le costó 700 ducados, aunque al final el gasto subiría a 6000 hasta su finalización. Por eso el 6 de enero de cada año -excepto los nueve de la Desamortización- y hasta 1957 se celebró dicha misa. La iglesia se bendijo el 21 de diciembre de 1734.

El sotocoro es un espacio que está separado de la iglesia propiamente dicha por una verja en donde que se ubicaban las personas que asistían a misa los domingos en tiempo de los ermitaños. En él está el crucifijo casi de tamaño natural bajo la advocación del Cristo de los Milagros. No se sabe por qué tiene ese título. Es muy venerado por los visitantes de la iglesia.

Junto a él hay unos versos que dicen:

"Tú que pasas, mírame.
Contempla un poco mis llagas
y verás que mal me pagas
la sangre que derramé."

Para mi este es uno de los mejores ejemplos del Arte Sacro que pude contemplar en Córdoba. No es tan conocido como el arte musulmán de la ciudad, pero sí es de obligada visita.