Córdoba, en contra de lo que muchos creen, no fue una creación musulmana. Los árabes se encontraron restos visigóticos que, a su vez, contenían restos romanos. Uno de los más destacables es su muralla.
La muralla de Córduba rodeaba la citada villa. Cerca de ella pasaba el Guadalquivir, entonces denominado Betis. A la altura del Alcázar de los Reyes Cristianos se encuentra un puerto fluvial de construcción romana porque el Guadalquivir hasta Córdoba era navegable. Allí se cargaban los barcos con aceite y vino con destino a Roma, donde era muy apreciados.
La zona antigua de Córdoba está rodeada por cinco recintos amurallados: la Villa o Medina, la Axerquía, el Castillo de la Judería, el Alcázar Viejo y la Huerta del Alcázar. La construcción de estas murallas tiene tres épocas: la romana, la musulmana y la cristiana.
La primera muralla de la ciudad fue construida en el siglo II durante la época romana, abarcando un perímetro de 2650 metros aproximadamente. Este recinto contaba con cuatro puertas orientadas a los cuatro puntos cardinales. Durante el gobierno del emperador Tiberio se eliminó la zona sur para ampliar el área amurallada, expandiendo la ciudad hacia el río y abriendo nuevas puertas de acceso a la misma.
La muralla romana se encontraba en un estado lamentable y en época musulmana fue parcialmente reconstruida.
Tras la conquista cristiana se mantienen y restauran las antiguas murallas y en la segunda mitad del siglo XIV se añaden tres nuevos recintos: el Castillo de la Judería, la Huerta del Alcázar y el Alcázar Viejo.
La salida de la Muralla de la Villa va a dar a la actual plaza de Colón. De la parte oeste se conservan 360 metros a lo largo de la calle Cairuán. En este tramo puede observarse la Puerta de Almodóvar.
La torre de la Puerta del Rincón (en la foto) está en la intersección de las calles Alfaros e Isabel Losa. Es una torre construida posiblemente en el siglo XIV, aunque no se sabe con certeza su origen, con lo que puede ser cristiana por las excavaciones arqueológicas y que se construyera sobre torres anteriores. Se trata de un torreón de planta octogonal en dos cuerpos adosado al lienzo de la muralla nororiental de la Villa, que resuelve el fuerte desnivel topográfico entre la Villa y la Axerquía.
Es una zona muy interesante para visitar pues cerca se encuentra el monumento en honor de las famosas regadoras de Córdoba de la que hablé en la entrada sobre la fiesta de los patios.
Una experiencia inolvidable de mi visita a la ciudad califal y que recomiendo a todo el mundo es contemplar la muralla desde la terraza de una de las tabernas cercanas. Experiencia que repetiré este verano.

