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miércoles, 29 de abril de 2026

ANTE EL GRAN CAPITÁN (II): LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN

 


En una de mis visitas a la Plaza de las Tendillas de Córdoba me coloqué en la terraza del Grand Bar. Contemplé la estatua de este gran general (el Gran Capitán) y empecé a recordar todo lo referente a él. De su vida y sus hazañas ya hemos hablado. Nos queda contar lo que vulgarmente se conoce como Las cuentas del Gran Capitán.

Esta es una expresión popular española que se refiere a una lista de gastos exagerados o desorbitados. Proviene de una anécdota histórica (posiblemente legendaria) de 1506 en la que se cuenta un choque de egos entre Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán respondió al requerimiento de Fernando (quien era conocido por su tacañería) sobre los gastos en la campaña de Nápoles con una relación irónica y con muy mala leche diciendo que se había gastado millones en picos, palas y azadones para enterrar a los enemigos muertos y en guantes perfumados para manejar los cadáveres, entre otras cosas. 

Así pues, en lugar de una factura, presentó una muy sarcástica relación que incluía:

  • Cien millones de ducados en picos y palas para enterrar a los enemigos.
  • Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres para rezar por los soldados muertos.
  • Cien mil ducados en guantes perfumados para que las tropas no olieran los cadáveres.
  • Ciento sesenta mil ducados en campanas rotas de tanto repicar por su victoria.
  • Y, por último, cien millones de ducados por la paciencia al escuchar al rey a quien este Capitán le ha conseguido un imperio.
Cabe imaginar lo mal que le sentaron a Fernando estas palabras y que, además, no pudo hacer nada por evitar el insulto del Gran Capitán puesto que era su mejor oficial y sin él no se habrían conseguido las victorias contra los franceses en la península itálica.

Esta anécdota nos da cuenta de la importancia del Gran Capitán, puesto que ningún otro oficial del rey se hubiera atrevido a responder de esta manera a Fernando el Católico.

Las malas lenguas dicen que la inquina entre el rey Fernando y el Gran Capitán venía desde que Don Gonzalo había conocido a la reina Isabel de Castilla... A nosotros no nos consta que esto fuera así. Dejémoslo para los chismosos de la historia. Lo que sí parece probado es la discusión sobre los gastos, que Don Gonzalo zanjó con esta misiva, puesto que no parece que el rey católico volviera a reprender a su gran oficial por los gastos militares ocasionados.

Sea como fuere, sin el Gran Capitán (cuya estatua luce en la plaza cordobesa, aunque él era de Montilla a kilómetros de la capital) la historia militar de España hubiera sido distinta. Y también sería distinta la evolución de la guerra, puesto que el Gran Capitán fue el primero en combinar las tres armas emergentes en la época: el arcabuz, la rodela y la pica. Además integró en la misma batalla infantería, artillería y caballería. Una nueva forma de hacer la guerra había nacido, había terminado la guerra medieval. Y todo gracias a Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán. Probablemente el mejor de su época y muy querido por sus hombres al encabezar los ataques en el campo de batalla.

Todo ello hace que España le tenga que estar eternamente agradecida y que sus cuentas no sean más que una anécdota. Sirva esta entrada, junto con la anterior, como homenaje a Don Gonzalo, al que podemos ver en la plaza montado a caballo y que yo tuve el gusto de fotografiar. Como podemos, ver el caballo tiene una pata levantada, lo que significa que murió por heridas de guerra. En este caso murió años después, en 1515, de unas fiebres contraídas cuando luchaba en Italia.

Por eso cuando vuelva a Córdoba, sea cuando sea, me acercaré a la estatua ecuestre (después de tomarme una tapa de salmorejo en el Grand Bar) y le rendiré de nuevo homenaje. Y lamentaré que un soldado tan importante para la historia de España sea cada vez más desconocido.

viernes, 20 de febrero de 2026

LA FELICIDAD ES UN RÍO Y UNA CIUDAD

 




Esto fue lo que pensé cuando, apalancado en una terraza de Córdoba, vi como ante mi discurría el Guadalquivir. Había oído hablar de ese río y de esa ciudad, pero lo que no sabía es que contemplando el río desde la terraza de una taberna de Córdoba se podía ser feliz.

Sería cerca del mediodía. Era noviembre de 2024, pleno otoño. Solo en Córdoba se puede saborear lo que yo paladeé ese día cerca de la legendaria Mezquita. 

Basculé mi silla hacia atrás, cerré los ojos, sentí el sol cordobés que, aún en esa época del año, calentaba mi cara. Me reafirmé en mi certeza: Córdoba es mi casa. Aquel lugar al que siempre quería regresar.

Con el ruido del río discurriendo ante mí hice una promesa: pasara el tiempo que pasara y me costara lo que me costara, volvería.

En ello estoy, más cerca de conseguirlo que cuando comencé las gestiones. Voy a volver, voy a contemplar de nuevo el río Guadalquivir. Y a las camareras cordobesas atendiendo de manera encantadora mi mesa, con una sonrisa todavía más reconfortante que el sol, acento cálido y hermosas cual sirenas. Entendí cómo debían sentirse los marineros de las leyendas grecolatinas cuando se dejaban cautivar por los cantos de esos seres mitológicos.

Entonces el río me habló: Volverás, has encontrado tu casa y ya no podrás olvidarla. Volverás.

Y en ello estoy.

viernes, 6 de febrero de 2026

MARAVILLA DENTRO DE UNA MARAVILLA: LA CATEDRAL EN LA MEZQUITA

 

Altar de la Capilla Mayor
de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Yo sufrí el síndrome de Stendhal sin ir a Florencia como él. Ni siquiera tuve que salir de España. Ocurrió durante mi visita a Córdoba, a donde me propongo volver. Yo estuve en la Mezquita-Catedral y tanta belleza me abrumó.

Entré en el templo islámico por una puerta que no recuerdo. Dentro me esperaba un bosque de columnas maravilloso que me asombró por su belleza. Siguiendo a la guía, me adentré en él y me dirigí a un espacio central magníficamente iluminado que me transportó desde la era Omeya hasta el Renacimiento Plateresco español. Mis ojos no daban crédito y mi cerebro era incapaz de asimilar tanta belleza. Tal es así que, aún a mil kilómetros de distancia, puedo ver tal maravilla...

Y es que, como dice el célebre escritor Pérez-Reverte, hay lugares de los que no se vuelve. La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de ellos. 

Mi alma sigue cautiva allí y, tarde o temprano, mi cuerpo tendrá que viajar hasta allí para juntarse con ella.


Os cuento algunos datos sobre la Catedral y el Retablo Mayor de la foto:

En el siglo XIII se produce la consagración al culto católico del edificio de la Mezquita. En el gran lucernario de Alhakén II se dispone la primitiva Capilla Mayor, que acoge la misa de Dedicación de la Catedral el 29 de junio de 1236.

En 1371 Enrique II concluye la Capilla Real, de planta cuadrangular y estética mudéjar, que albergó la sepultura de los monarcas Fernando IV y Alfonso XI (posteriormente trasladados a la Colegiata de San Hipólito).

La primera gran intervención cristiana se desarrolla en el siglo XV. Ocupando seis naves de la mezquita, se levanta la nave gótica de planta basilical. Más tarde, en el siglo XVI, se construye el crucero para crear una planta de cruz latina de tres naves. El arquitecto encargado de ello, Hernán Ruíz I, muestra en todo momento una especial sensibilidad hacia la arquitectura del antiguo oratorio musulmán y centra su intervención en la construcción de las bóvedas góticas. Después su hijo terminará la construcción de los brazos del crucero y la Capilla Mayor.

En 1618 se inicia el Retablo Mayor por iniciativa del obispo Diego de Mardones, quien confía en el trazado del jesuita Alonso de Matías. Se opta por usar mármol y bronce de procedencia local. El retablo consta de un cuerpo principal con tres "calles" separadas por cuatro columnas y un ático. En él se pueden ver varios lienzos, destacando en la parte superior la pintura de la Asunción de Nuestra Señora. Junto a ella, los ángeles músicos, santos, apóstoles e incluso la representación del emperador Carlos V.



miércoles, 21 de enero de 2026

ANTE EL GRAN CAPITÁN (I)

 


En mi visita al Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba me encontré de repente ante el busto de Don Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar, el Gran Capitán. Sentí un repentino e inmenso orgullo por un pasado en gran parte militar que muchos españoles ignoran. Y entonces me propuse, para paliar tal carencia, hacer una entrada en este blog.


Don Gonzalo nació en Montilla, cerca de Córdoba, el 1 de septiembre de 1453 y murió en Granada el 2 de diciembre de 1515, ciudad en la que está enterrado. Pasó a la historia como el Gran Capitán.

Don Gonzalo fue un noble y militar español, siendo Capitán General de los ejércitos de Castilla y Aragón y el fundador del ejército español. Fue el gran triunfador de las batallas de la guerra de Granada, la primera guerra italiana y la guerra de Nápoles. Se convirtió en virrey de Nápoles y fue nombrado Duque de Santangelo, Terranova, Andría, Montalto y Sessa. También fue comendador de la Orden de Santiago. En sus últimos años regresó a Castilla y en sus últimos días fue alcalde de Loja, trasladándose a Granada unos meses antes de morir. 

Fue un magnífico estratega, táctico y político, considerándose padre de la guerra moderna. Combinó como nadie las armas de fuego que luego se emplearían en los Tercios, germen de la Infantería Española. Su influencia duraría siglo y medio dominando los campos de batalla de Europa, convirtiéndose en un general legendario a nivel internacional. 

Fue también un habilísimo diplomático, manteniendo contacto con los Estados Pontificios y el Sacro Imperio Romano Germánico, además de las Repúblicas italianas. De manera que fue la persona más estimada en tales tiempos, pues tales príncipes deseaban tenerle como amigo o recelaban de que fuese su enemigo.

Para recordarlo, el tercio de la Legión acuartelado en Melilla lleva su nombre.

Había nacido en el Castillo de Montilla, perteneciente al Señorío de Aguilar. Era hijo segundo de Pedro Fernández de Aguilar (V Señor de Aguilar de la Frontera y de Priego de Córdoba). Su madre era prima de Juana Enríquez, reina consorte de Aragón. Y hermano menor de Alfonso Fernández de Córdoba, con el que se crió en Córdoba al cuidado de Pedro de Cárcamo. En su infancia fue paje al servicio del príncipe Alfonso de Castilla, hermano de la futura reina Isabel I, y a la muerte de este pasó al servicio de la princesa Isabel.

Fiel al mando isabelino, inició su carrera militar (como correspondía a un segundón de la nobleza) en la guerra de sucesión castellana. En la batalla de Albueda (1479) contra Portugal ya se distingue entre los mejores guerreros de la orden de Santiago. Luego contrajo matrimonio con Isabel, hija del señor del Carpio, que moriría al dar a luz por primera vez. Como regalo de boda, su hermano le había dado la alcaldía de Santaella.

Fue en la guerra de Granada donde se hizo famoso como Comandante en jefe y como táctico práctico, al idear una máquina de asedio hecha con las puertas de las casas. Mandó el asalto de Illora y Montefrío, encabezando a sus hombres en la batalla y haciendo prisionero a Boabdil, que se entregó tras pedir piedad. Gonzalo Fernández de Córdoba aceptó su rendición. Acabarían siendo amigos.

Contrajo segundas nupcias con María Manrique de Lara, dama de la reina Isabel, con quien tuvo dos hijas. 

Estuvo a punto de morir en una escaramuza nocturna ante Granada cuando se cayó del caballo en medio del combate y dirigió las últimas negociaciones con Boabdil para la rendición de la ciudad en enero de 1492. Acompañó a Boabdil a su exilio en Fez en 1494.

Recibió la Encomienda de la Orden de Santiago y el Señorío de Órjiva, así como rentas sobre la producción de seda granadina, lo que lo hizo muy adinerado.

En 1494 fue enviado a conquistar los territorios de Italia para neutralizar el pacto entre los franceses y los turcos. Se pone al frente de una expedición de 60 naves y 20 leños, embarcando 6.000 soldados de infantería y 700 jinetes. Entró en Nápoles y ocupó Regio de Calabria y las localidades de alrededor. En su primera batalla contra los franceses perdió la iniciativa, siendo derrotado en la batalla de Seminara (1495), su primera y última derrota, de la cual aprendió para futuros movimientos militares. Después maniobró hábilmente y asedió con éxito Atella. Consiguió que los napolitanos se sublevaran contra los franceses. Pocos días después, el Gran Capitán fue aclamado en Roma, siendo recibido por el papa Alejandro VI.

En 1498 regresó a Castilla como Duque de Santangello y de Terranova. En 1501 el papa Alejandro VI publicó el acuerdo entre Francia y Aragón y los franceses ocuparon su parte con 20.000 hombres. El Gran Capitán, por orden del rey aragonés, procede a ocupar su parte, encontrándose con resistencia en Tarento, una plaza bien fortificada, la cual asedia. Dado que era difícil tomarla por mar, el Gran Capitán cogió 20 carabelas y desembarcó a sus hombres para atacar por tierra, puesto que la plaza no tenía defensas por allí. Esto supuso la toma de la localidad sin batalla.

Españoles y franceses riñen por el reparto de Nápoles, lo que obliga al de Córdoba a utilizar su genio como estratega, organizando un torneo llamado el Desafío de Barletta. Ante la llegada de refuerzos franceses, abandona esta localidad y toma la ciudad de Ruvo di Puglia, logrando la histórica victoria de Ceriñola. En pocos minutos 3.000 mercenarios suizos yacen muertos en el campo, siendo la primera vez en que se obtiene una victoria por medio de armas de fuego. Los franceses huyen hacia Gaeta, donde son reforzados con otros 10.000 hombres. El Gran Capitán monta una línea defensiva en el río Gadellano, cerrando el paso de los franceses hacia la capital napolitana. El ejército español cruza el Gadellano sobre un puente de barcas y sorprende a los franceses que huyen en desbandada, dejando tras de sí en manos españolas millares de prisioneros con muchos bagajes, banderas y artillería.

En 1504 es nombrado virrey de Nápoles durante cuatro años. Es cesado y vuelve a España, donde se le concede la alcaldía de Loja, a donde se retiró. Allí se siente enfermo y regresa a Granada con su familia en 1515. El rey Fernando, creyendo que el Gran Capitán quería viajar a Flandes para organizar una revuelta, mandó arrestarlo. Pero Fernández de Córdoba murió el 2 de diciembre.

Sus restos descansaron en el desaparecido Convento de San Francisco y después en el Monasterio de San Jerónimo, con permiso de Carlos I, en 1522. En la cripta acabaría reposando con su esposa y varios familiares, además de 700 trofeos de guerra.

Y esta es la épica y triste historia de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, que es desconocido por muchos a pesar de ser el primer y mejor general de la historia militar de España.


También podíamos reseñar en esta entrada las llamadas Cuentas del Gran Capitán, pero eso queda para otra entrada.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

ENTRANDO EN LAS CABALLERIZAS REALES DE CÓRDOBA

 


Esta es la puerta principal de Las Caballerizas Reales, de las que ya os hablé en una entrada anterior. Se construyeron en 1568 por orden de Felipe II "con el objeto de criar buenos caballos para el servicio de la Casa Real", origen del actual caballo español. El poeta Federico García Lorca las llegaría a denominar como la "catedral de los caballos". Desde entonces se ha utilizado sin interrupción para la cría del caballo cordobés.

Es parte del edificio original, ya que durante el incendio de 1734 solo quedaron en pie los muros exteriores. Sobre el arco se puede ver el escudo de Felipe II, en el que están representados todos los territorios de los que era soberano:

  • La corona de Castilla con los blasones de los reinos de Castilla y de León.
  • La corona de Aragón.
  • El reino de Sicilia y Nápoles.
  • El reino de Portugal.
  • El reino de Granada.
  • El ducado de Milán.
  • El ducado de Borgoña, incluyendo el ducado de Luxemburgo.
  • El condado de Flandes.
  • El ducado de Bramante.
  • El condado del Tirol.
  • El archiducado de Austria.



Si el lector quiere saber más sobre heráldica de este escudo en concreto puede consultar esta página de El camino español. 


Nota personal: 

Todavía recuerdo que entrando por esa puerta, a la derecha, está la tienda de recuerdos, atendida por dos morenazas cordobesas muy simpáticas y divertidas con las que me reí un montón. Me las presentó mi guía de Woow Córdoba, que las conoce de sobra porque va mucho por allí. 

Y me salió de dentro besarles la mano, así, a la antigua usanza... Una de ellas, llevándose la mano al corazón, me dijo: "¡Ay! Estoy enamorada."  

Las mujeres cordobesas son así, románticamente peligrosas... ¡Gracias por vuestra alegría!


miércoles, 3 de diciembre de 2025

EL PALMERAL DE LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

 


Abderramán I, fundador del Emirato de Córdoba, construyó la mezquita (actual Mezquita-Catedral de Córdoba) al final de su vida, en 786. 

Según las fuentes islámicas, en ese espacio ya existía un templo visigodo, la basílica de San Vicente, que, según la leyenda, fue dividido y compartido entre cristianos y musulmanes tras la conquista islámica. Los estudios más actuales confirmarían que esto no fue así. 

Con el aumento de la población, el emir decidió demolerla para construir la nueva mezquita. Se terminó en apenas dos años, en parte gracias a la reutilización de piezas romanas y visigodas, especialmente columnas y capiteles.

La innovación más característica fue la utilización de la doble arcada. Hay varias teorías que explicarían esta solución arquitectónica. La más técnica habla de que las columnas reutilizadas no eran lo suficientemente altas y para dar estabilidad se usaron arcos dobles: el inferior, de herradura, hace funciones de contención; mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta.

Pero a mí la teoría que más me gusta es la que dice que imitan las palmeras del desierto árabe de Siria, hogar de Abderramán I y de la dinastía Omeya a la que pertenece. Él fue uno de los últimos miembros de los Omeya que consiguió huir de Damasco tras la masacre de su familia durante la revolución abasí y no quiere olvidar de dónde viene. Así que decidió recrear aquellos palmerales en este bosque de columnas y arcos bicolor tan característico de ese edificio.

Tuve el privilegio de contemplar y fotografiar esta decoración interior de la Mezquita. Todavía el recuerdo me deja asombrado y maravillado.

viernes, 28 de noviembre de 2025

ANTE EL ALTAR DE LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

 


En la Catedral de Córdoba, que a su vez está dentro de la Mezquita, existe un altar dedicado a la Virgen del Pilar. Es un altar barroco, data del 1345 y fue renovado en 1749.  La imagen se trajo de Zaragoza.

Cada 12 de octubre la Comandancia de la Benemérita de Córdoba conmemora allí su Patrona.

La construcción de la Catedral dentro de la Mezquita fue idea del rey Fernando III para demostrar su poder magnánimo, al no destruir el templo islámico, y para mostrar su deslumbramiento por la belleza del lugar.

La Mezquita-Catedral es uno de los edificios más asombrosos de la historia del arte y de la arquitectura por su belleza, fruto del contraste de culturas. Doy fe. 

Pero eso ya es otra historia que merece ser contada en otra entrada.

viernes, 21 de noviembre de 2025

CAMINO MOZÁRABE DE SANTIAGO

 

Sierra Morena Cordobesa
por donde transcurre el Camino Mozárabe de Santiago

Para un gallego que vivió cuatro años a unos pocos metros de la Catedral de Santiago de Compostela tiene cierta emoción pasar por las inmediaciones del Camino Mozárabe de Santiago, en plena Sierra Morena Cordobesa.

El Camino Mozárabe recrea los itinerarios jacobeos que siguieron los peregrinos venidos de la Andalucía oriental a partir de la Edad Media. Cuna de la cristianización de la península ibérica durante la dominación romana, pasó a formar parte en el 711 del territorio musulmán de al-Ándalus.

El término mozárabe de hecho hace referencia a los cristianos que siguieron practicando su religión bajo el poder del califato de Córdoba, coexistiendo pacíficamente mucho tiempo con musulmanes y judíos, aunque también hubo períodos de revueltas y persecuciones. Por ello muchos decidieron huir a los reinos cristianos del norte.

Las rutas seguidas en esta huida aprovecharían seguramente las calzadas romanas, que aún seguían siendo la base para el transporte de mercancías, del comercio de ganado y el desplazamiento de tropas.

Estas calzadas se hallan hoy bajo el asfalto de las carreteras, como sucede en el resto de Caminos de Santiago. Cuando renace el fenómeno jacobeo a finales del siglo XX se optó por señalar caminos más seguros de transitar a pie, lejos del tráfico, pero respetando el paso por los pueblos y por atractivos parajes naturales.

El trazado del Camino Mozárabe atraviesa Andalucía de este a oeste, con tres ramales oficiales que salen de Almería, Jaén y Málaga y pasan por Granada y Córdoba, para enlazar con Mérida (Extremadura) y la Vía de la Plata para seguir camino al norte. El más largo, con salida en Almería, recorre 611km hasta Mérida, unas 27 etapas. Y aún quedarían otras 28 si se decide continuar hasta Compostela.

Están bien señalizados y cuentan con suficientes infraestructuras de alojamiento y puntos de información, aumentando cada año el número de peregrinos que los recorren.

viernes, 14 de noviembre de 2025

LA PUERTA DE LA LUNA

 


En Córdoba se pueden visitar muchas cosas. La hora mejor es el atardecer. Son muchas cosas las que hacen de Córdoba un lugar mítico, conocido por todos los turistas. Pero hay otros no tan famosos que despiertan nuestra parte más bucólica.

A mi uno que me gustó mucho fue La Puerta de la Luna, cercana a las estatuas de Averroes y de Séneca.

Esta puerta es el acceso a la Judería desde el Alcázar Viejo o desde la calle Doctor Fleming. La entrada está trescientos metros al sur de la Puerta de Almodóvar. El origen es la calle de la Luna. Antes era un callejón sin salida que ahora da acceso a la puerta homónima.

Pasado el arco y el pasadizo, se llega a una pequeña plaza en la que destaca la fuente adosada a la pared frontal. Curiosamente esta parte es muy moderna, puesto que la fuente fue proyectada en 1964 por José Reboño y dedicada al dios Pan, simbolizado por un niño que toca la flauta. Esta escultura es de Rafael García Rueda, que utilizó la cara de su propio hijo como modelo.

Encima tiene una cartela barroca de piedra y delante una columna coronada por la imagen de la Virgen de Luna hecha de hierro.

Es insuperable la experiencia de tomar un café cerca de la Puerta de la Luna. Esto te transporta siglos atrás, según donde mires, a la Córdoba romana o a la califal.

Pero, ¡¡cuidado!!, en Córdoba se puede sufrir el síndrome de Stendhal. Y sé muy bien de lo que hablo porque tanta belleza es difícil de asimilar por el cerebro y puede producir, produce, mareos.

miércoles, 22 de octubre de 2025

CASA DE LOS LUNA, CÓRDOBA

 


Esta es la conocida como Casa de los Luna, en Córdoba, una bonita casa solariega de estilo plateresco, donde parece que vivió el notable humanista que fue rector de la Universidad de Salamanca en 1529, Fernán o Hernán Pérez de Oliva (1494?-1533). La muerte le sorprendió con treinta y nueve años, en plena juventud, dejando inéditas sus obras, que se encargó de publicar su sobrino, Ambrosio de Morales en 1586.

El edificio es un ejemplo de mansión cordobesa del Renacimiento. Está datada en 1544 y se atribuye a Hernán Ruíz el Viejo. Se levanta en la Plaza de San Andrés. En ella, dice D. Teodomiro, "hubo una fuente muy raquítica construida en 1794, la cual costó 1012 reales y 24 maravedíes, surtida con agua de la Palma; pero perdida en 1841, cuando la quitaron, y permaneció así hasta 1861, que pusieron la actual que estaba en la Plaza del Salvador -que parece que se labró en 1644-, dándole la dotación de otra de la calle San Pablo, del agua que nace en la Compañía."

La mansión destaca por su fachada de piedra en la que se encuentra el escudo familiar con la luna (que le da el nombre popular a la casa). En la esquina con la calle Fernán de Oliva precisamente, como se puede ver en la foto que hice, hay un doble ajimez o balcón de ángulo, a dos alturas con columna en el centro y enmarque de molduras labradas en piedra.


Reformado a mediados de siglo XX por el arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, es propiedad privada. Aún así, si encontramos el portón abierto, intentad pasar al zaguán, con vistoso artesonado y asientos de obra en dos de sus rincones, cancela forjada con el escudo heráldico de los Luna, y disfrutareis de la vista de un hermoso patio que es uno de los más bonitos de Córdoba. En él, a la izquierda, tiene unos arcos cerrados con cristalera formando una galería en la que se puede ver una monumental escalera de subida a la planta superior. 

En el centro del patio hay un pozo con fuente adosada y a la derecha se puede ver otra escalera más sencilla con una columna salomónica en su comienzo. Por las ventanas del fondo del patio se puede ver el otro patio posterior.

Gracias a Woow Córdoba y al blog Notas Cordobesas de Paco Muñoz por sus informaciones.

miércoles, 8 de octubre de 2025

GINÉS, EL DE LAS BOLAS

 


Cinco días llevaba en Pozoblanco y estaba aún perdido, recorriéndola e intentando crear un plano de la localidad para conseguir ubicarme. No es muy grande y, como voy en silla, esperaba conseguirlo rápido. Y aquella calurosa tarde, de pronto, durante uno de mis paseos de reconocimiento me encontré con esta plaza y esta escultura.

No sabía quién era el personaje del busto, pero cuatro enormes bolas llamaron mi atención. Y me acerqué a preguntar a un lugareño.

- Un vecino ilustre de Pozoblanco. El de las bolas, le llamamos aquí.

El de las bolas resultó ser Juan Ginés de Sepúlveda, sacerdote católico nacido en 1490, filósofo, jurista e historiador, conocido por su oposición a fray Bartolomé de las Casas durante la llamada Controversia o Junta de Valladolid (1550-1551), en la que afirmaba la necesidad de la guerra contra los indígenas para lograr su conversión. Sepúlveda era profundo defensor del derecho de conquista, de la colonización, de la conversión forzada y de la esclavitud virreinal.


Nació en Pozoblanco y cursó estudios primero en Córdoba y desde 1510 en la recién creada Universidad de Alcalá de Henares, donde se tituló en Artes y Teología. Marchó después a Bolonia, consiguiendo el doctorado en ambas disciplinas. Allí comenzó a destacar por su erudición en lenguas clásicas. Conoció a importantes personajes de la época, como Alberto Pío -príncipe de Capri-, Julio de Médicis y Adriano VI.

Tradujo la Política de Aristóteles, en la que este defiende el sometimiento de las culturas inferiores, lo que influyó en la posición de Sepúlveda acerca de la legitimidad de la conquista de América para infundir en los indios una cultura superior y cristiana.

Más tarde, ya en Nápoles, revisó el texto en griego del Nuevo Testamento. En Génova conoció a Carlos V y quedó el emperador tan impresionado con él que lo nombró su cronista. Se mostró contrario a las reformas de Erasmo de Róterdam y de Lutero.

Regresó a España y fue nombrado preceptor del que luego sería Felipe II. El obispo de Segovia, Antonio Ramírez de Haro, hizo condenar la obra en que se sustentaban sus doctrinas sobre la conversión de infieles por la Universidad de Salamanca y Alcalá y entonces Juan Ginés de Sepúlveda se retiró a su Pozoblanco natal. Allí se dedicó a escribir obras históricas, ganando por ello gran reputación, aunque posteriormente desprestigiada y manipulada por movimientos presuntamente indigenistas, fuente de actuales tiranías. Falleció en Pozoblanco allí en 1573.


Ginés de Sepúlveda se ha ganado un lugar en la Leyenda negra española (difundida especialmente por Inglaterra contra España por sus intereses en América), en la que es visto como una persona reprobable que legitimaba la explotación de los pueblos indígenas americanos por la conquista española. Esto no es así realmente. 

Sepúlveda defendía el derecho de conquista de unos pueblos a someter a otros por su civilización superior, pero para evangelizarlos y elevarlos a su misma altura, ya que eran pueblos sin civilizar, con sus costumbres caníbales y sacrificios humanos, por su inferioridad cultural y para evitar guerras entre ellos. Según él la conquista española era una acción legítima según el Derecho natural. 

No defendía la esclavitud, como también se dice, sino que para Ginés los indígenas estarían sujetos a servidumbre para poder asimilar los valores y principios religiosos de un pueblo superior en una especie de tutela. Esta mirada indicaba poco aprecio por la cultura indígena, pero no justificaba ni la explotación ni los abusos contra la población sometida.

Por su parte, Bartolomé de las Casas defendía la igualdad del ser humano al margen de cualquier posición política y la necesidad de que los españoles abandonaran América, limitándose a enviar predicadores para evangelizar, sin apoyo militar alguno.

Estas dos posiciones contrarias condujeron a la celebración  de una reunión de teólogos en Valladolid (conocida como Junta de Valladolid o la Controversia) en 1550 para solucionar esta disputa. No hubo resolución final y cada uno de los contrincantes se consideró vencedor.


miércoles, 1 de octubre de 2025

IGLESIA DE BELÉN EN LAS ERMITAS DE CÓRDOBA (IV)

 


Estas dos imágenes son fotos de la iglesia situada en las Ermitas de Córdoba, de las que ya os he hablado antes en este blog. 

Esta iglesia fue construida bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén a principios del siglo XVII, costeada por su bienhechora Doña María de Villalba, de la villa de Montalbán (Córdoba).

Está compuesta de una nave con crucero y presbiterio rectangular. El cuerpo de la iglesia se cubre con bóveda de cañón con lunetos (bovedillas en forma de media luna); el crucero con bóveda semiesférica y los brazos del crucero y la cabecera con bóveda de cañón. 

Tanto el cuerpo de la iglesia como el crucero se hayan cubiertos con pinturas murales, representando en la cúpula el Espíritu Santo rodeado de ángeles que llevan un retrato de la Virgen de Belén, y en las pechinas figuras femeninas llevando una filacteria o cinta con inscripciones latinas. Estas pinturas de la cúpula y pechinas fueron restauradas en 1989 por Agustín Álvarez.

A ambos lados de la nave de la iglesia se conserva la sencilla sillería desde donde los ermitaños asistían a oficios religiosos. En la pared de la derecha hay un cuadro representando la muerte de un ermitaño y otro a un ermitaño herido. En la pared de la izquierda los cuadros representan a ermitaños rezando en la Albaida y a San Pablo y San Antonio Abad con el cuervo que trae pan en el pico. Hay también dos hornacinas neoclásicas con las imágenes de Santa Lucía y Santa Ana.

Agradecer a Rafa de Woow Córdoba por sus explicaciones y su amabilidad.


viernes, 26 de septiembre de 2025

MI PRIMER ENCUENTRO CON EL COSO DE LOS LLANOS (POZOBLANCO)

 


A mediados de septiembre de 2024 me encontraba en Pozoblanco (Córdoba) disfrutando de mis merecidas vacaciones otoñales, como ya sabéis los que seguís mi blog. Cuando llegué tenía tres meses por delante para conocer esta localidad. ¿Y qué es lo más famoso de Pozoblanco? El Coso de los Llanos, o sea, su plaza de toros, donde murió Paquirri en 1984 a causa de una cornada del toro Avispado. Aunque a los pozoalbenses no les gusta que se recuerde su localidad por este luctuoso hecho.

¡Qué mejor sitio para ir a los toros por primera vez, que es lo que yo quería hacer!


La plaza de toros de los Llanos fue inaugurada el 25 de agosto de 1912. Se trata de una plaza de tercera categoría, así se clasifican las plazas por su aforo, tradición y número de festejos. Desde esta fecha han sucedido muchos acontecimientos, aunque unos son más recordados que otros. Esto hace que sea un gran atractivo para turistas y aficionados a la tauromaquia.

Uno de los más importantes ocurrió en 1960, cuando el Cordobés consiguió el mayor lleno de la historia del Coso de los Llanos. Pero si algo ha situado a esta plaza en la historia fue, como ya dije, la muerte de Francisco Rivera Paquirri a manos del toro Avispado. Esto impactó a toda la sociedad española y, sobre todo, al mundo del toro. En el pueblo de Pozoblanco se sintió una terrible conmoción de la que todavía se está recuperando.

Como consecuencia, en los siguientes años, se incrementó el número de espectáculos en la plaza y la feria ganó una dimensión inédita hasta entonces. La plaza sigue recibiendo a estas alturas multitud de visitantes, no solo por lo que le sucedió a Paquirri, sino por la belleza arquitectónica de la edificación.

En el interior de la misma, en los pasillos que rodean el coso, se puede ver un interesante museo. Y en la misma calle del toro hay una librería donde se puede comprar (yo lo hice) un pequeño libro donde se cuentan las anécdotas de la plaza.

Los toreros que vienen por primera vez se quedan impresionados por la belleza del entorno, lleno de dehesas y encinas. También se dice que desde el interior de la plaza es desde donde se escucha mejor el bullir animado de la feria.

La plaza está ubicada en el barrio de Los Llanos, muy cerca de la Parroquia de San Bartolomé donde está el Cristo de Medinacelli.

Los impulsores del actual coso en 1912 fueron Rafael Bueno Roldán y Joaquín García Gómez, que la bautizaron como Plaza de Toros de Los Llanos por su ubicación en un paraje llamado Los Llanos del Pilar. Aunque la historia del mundo taurino de Pozoblanco se remonta al siglo XVII y principios del XVIII cuando se celebraban espectáculos taurinos en el centro de la localidad. Hoy el centro de Pozoblanco (la Calle Mayor) se conoce como Calle del Toro. Más tarde se construyó una plaza portátil enclavada en una zona conocida como el Torilejo. 

Y a principios del siglo XX se comienza a gestar la plaza actual, por la que han pasado Juan Belmonte, Gallito de Zafra, Rafael Gómez el Gallo, Pepe Luis Dominguín, el Cordobés, Jose Mari Manzanares, el Juli o el joven Roca Rey.

La plaza de toros es el edificio más visitado de Pozoblanco y guarda en su interior el Museo taurino, muy cuidado. En el 2001 se realizó una remodelación, convirtiéndolo en el más bonito de Andalucía. Cuenta con un espectacular patio de caballos, zona del corral, vomitorios y albero. Los tendidos de Sol y Sombra son de granito y los burladeros guardan los secretos de muchas tardes de gloria y miedo superado.

La plaza nació por voluntad del pueblo, que quiso perpetuar el rito del toreo. Rito que me envolvió con sus emociones el día que por fin asistí a mi primera corrida de toros. En el Coso de los Llanos tenía que ser. Siento que me llama para asistir a más. En eso estoy, haciendo gestiones para volver, esta vez definitivamente, a Pozoblanco.




viernes, 1 de agosto de 2025

EN LAS CABALLERIZAS REALES DE CÓRDOBA

 



El último otoño visité uno de los lugares cordobeses que más me conmovieron. Estoy hablando de las Caballerizas Reales, donde se desarrolló el espectáculo "Así bailan los caballos andaluces" (antes "Así bailan los caballos españoles"). Fue inolvidable. Tuvo lugar en el atardecer del 22 de noviembre. Mágico.

Las Caballerizas Reales fueron erigidas en un terreno propiedad de la iglesia por orden de Felipe II. Se encuentra entre las murallas defensivas de la ciudad y el Alcázar de los Reyes Cristianos y están construidas a su vez sobre las antiguas caballerizas califales que se extendían hasta la orilla del Guadalquivir, guardando más de dos mil caballos. Los almohades posteriormente desarrollaron una albacara, un tipo de fortificación propia de la Edad Media consistente en un recinto amurallado y usado como refugio para los habitantes del núcleo poblacional.

Entre 1565 y 1567 Felipe II dedicó ocho mil ducados a la construcción de estas Caballerizas, encomendando su puesta en marcha a Don Diego López de Haro y Guzmán, criador de caballos. Debía construir una edificación donde alojar a los sementales, así como comprar o arrendar las dehesas del valle del Guadalquivir donde se criarían las yeguadas y seleccionar y comprar las mejores yeguas y sementales para mejorar la raza. Esta yeguada dio origen a la raza del caballo andaluz, también conocido como caballo español o hispano-árabe.


Fueron sufragadas en base a los presupuestos de la Junta de Obras, Jardines y Bosques, dotándolas con las rentas de las salinas de Andalucía. El 20 de noviembre de 1567 López de Haro fue designado Primer Caballerizo del rey.

Para la construcción del edificio se utilizaron sillares del cercano yacimiento omeya de Medina Azahara. El agua sería provista por el Alcázar de los Reyes Cristianos. Las obras terminaron en 1578. Don Diego dedicó el resto de su vida a la selección de caballos, siendo supervisado por el propio Felipe II. Ambos fallecieron en 1598.

En 1734 las Caballerizas se incendiaron y solo se salvaron las fachadas exteriores e interiores. Felipe V comenzó la reconstrucción y Fernando VI continuó con ella. Se mantuvo la estructura interior y exterior a excepción del escudo de armas de Carlos III, que se colocó sobre la puerta principal. Se reforzaron las bóvedas con arcos de ladrillo y se emparejó el suelo con chapas de hormigón.

El edificio fue desvalijado durante la Guerra de Independencia por los franceses. En 1828 se intentó restablecer la yeguada, lo que no se conseguiría hasta 1841, instalándose un depósito de sementales. Las caballerizas pasaron a ser propiedad estatal durante la regencia de Espartero y en 1864 pasaron a depender del Ministerio de la Guerra (después del Ejército), que se encargó de continuar la tradición de la cría equina, concretamente el Arma de Caballería.

A finales del siglo XIX se construyó un picadero, con un estilo influenciado por Eiffel. En 1995 se trasladó la cría caballar y el depósito de sementales a Écija. 

En 1996 allí se ubicó la Subdelegación de Defensa de Córdoba hasta que en 2002 se cedió el edificio al Ayuntamiento. Este hizo algunas obras, adjudicadas a la empresa ProCórdoba. También ha sido la sede de la Secretaría Regional de la organización de Ciudades Patrimonio Cultural para Europa Sur-Mediterráneo.

Desde el año 2003 acoge la Feria Morfológica del Caballo, en donde se citan diferentes ganaderías españolas para competiciones ecuestres y otras actividades empresariales relacionadas con el sector. En el 2006 la sección de caballería de la Policía local se trasladó al edificio (12 caballos) ocupando una zona habilitada al efecto. Más tarde fue sede de varios organismos municipales institucionales como el Consorcio de Turismo, Córdoba Convention, Bureau o Córdoba Film Office hasta marzo del 2008. También tiene allí la oficina la Denominación de Origen Montilla-Moriles.

Las caballerizas actualmente se componen de una pista, oficinas, picadero, almacenes para pienso y quince boxes para los caballos anexos a la muralla. Hoy está ocupado totalmente por la empresa Córdoba ecuestre, quien lo mantiene abierto al público y realiza un espectáculo denominado "Pasión y duende del caballo andaluz".


El ayuntamiento ha intentado varias veces comprar el inmueble al Ministerio de Defensa, para lo que este tuvo que acudir a la desafección de los usos militares en febrero de 2021. Al final el 30 de noviembre del mismo año el ayuntamiento se convirtió en propietario de las Caballerizas.

La Comisión Provincial de Valoraciones determinó el justiprecio en 5,2 millones de euros en octubre de 2022, teniendo como objetivo especial la creación del Centro Internacional del Caballo.

Yo pude acudir en noviembre del 2024 al espectáculo mencionado y la imagen de los caballos bailando al ritmo de la música (aunque parezca mentira sí bailan) y acompañado por las bailaoras es impresionante. Me heló me la sangre. Tanto que pude notar el frío en mi brazo izquierdo, en el que no tengo sensibilidad desde el ictus. Ver cómo una bailaora desafía al caballo poniéndose enfrente y arqueando la espalda hacia atrás hasta situarse bajo su cabeza, mientras hacía sonar sus castañuelas, no lo olvidaré nunca. No se puede ir a Córdoba y no ver este espectáculo. Se lo recomiendo a todo el mundo. 

martes, 22 de julio de 2025

SAGRADO CORAZÓN EN LAS ERMITAS DE CÓRDOBA (III)

 


En la sierra cordobesa hay un lugar que despierta la admiración de cordobeses y visitantes. Es su monumento al Sagrado Corazón de Jesús, situado en las ermitas de Córdoba (lugar del que ya os hablé en otras entradas).

Esta devoción fue favorecida por la iglesia a partir de la segunda mitad del siglo XIX para luchar contra el laicismo y el materialismo que se vivía en la sociedad de la época. Se recordaba así el gran amor representado por el Corazón de Jesús. 

En Francia fueron los primeros en adoptar esta devoción, con la construcción de la basílica del Sacre Coeur iniciada en 1875. En España y América del Sur fue, sin embargo, donde tuvo más éxito: las familias ponían placas en las puertas e imágenes en el salón de sus casas. En muchas ciudades se erigieron estatuas desde 1919 hasta 2011: Cerro de los Ángeles, Getafe, Jerez de la Frontera, Murcia, Bilbao, Córdoba, Palencia, Barcelona, Rio de Janeiro, Tucumán, Priego de Córdoba, Lucena, Sevilla, San Sebastián, Cali, Cuenca, Lisboa, Guayaquil o Lima entre otras.

Córdoba fue una de la primeras. Desde que llegaran los jesuitas a San Hipólito en 1878 la devoción al Sagrado Corazón estaba muy arraigada. En 1925, en una visita al papa Pío XI del obispo Pérez Muñoz, se dio el visto bueno y se escogió la ubicación en las ermitas de Córdoba en lo alto de la sierra cordobesa, siguiendo el ejemplo de otros lugares en el mundo.

El escultor fue Lorenzo Coullaut Valera, que realizó un Jesús mostrando su corazón. La bendición tuvo lugar el 24 de octubre de 1929 ante un numeroso gentío. En el pedestal se puede leer el siguiente texto: "Corazón de Jesús manso y humilde, víctima de amor a los hombres, arcano insondable de sabiduría, fuente de misericordia." Sobrevivió a la Guerra Civil, no como otros que fueron destruidos en la contienda.

Es lugar de peregrinaje de muchos cordobeses y turistas, que suben a admirarlo y a contemplar las impresionantes vistas desde la esplanada a sus pies. 

Aunque no soy creyente, a los pies de esta estatua sentí algo muy especial. Muy profundo y fuerte. Por eso hice la foto. Algo que concentró, en un instante, lo que había sentido en mi visita a las ermitas de Córdoba.

 

viernes, 4 de julio de 2025

EN LAS ERMITAS DE CÓRDOBA (II)

 

Vista desde las Ermitas de Córdoba.

A finales del último mes de noviembre, en una de mis visitas a la ciudad, me acerqué a las llamadas Ermitas de Córdoba. Además de ver el Cristo (foto ya publicada), pude entrar y observar los utensilios que se encuentran en una de las ermitas que componen el conjunto.

Conocidas por los cordobeses como Las Ermitas, se encuentran a quince kilómetros de la ciudad, en las faldas de la Sierra de Córdoba. Fueron fundadas en el siglo XVIII por el hermano Francisco de Jesús, siendo lugar de recogimiento desde la Edad Media.

La primera ermita se levantó en 1703. El conjunto se compone de catorce celdas que, desde 1957, están regentadas por los Carmelitas Descalzos. En el recinto está un magnífico mirador presidido por el monumento al Sagrado Corazón de Jesús (del que ya os hablaré porque es impresionante y le dedicaré otra entrada).

El origen de los ermitaños en la sierra de Córdoba se sitúa en una tradición muy arraigada entre muchos escritores a finales del siglo III y principios del IV. Se cree que este modo de vida fue "importado" por el obispo cordobés Osio, que siendo joven marchó a Egipto donde conoció a San Antonio Abad y a los primeros ermitaños que comenzaban a poblar el desierto. Cuando tenía 40 años, Osio fue sacado de su retiro en el año 296 para ser consagrado obispo de Córdoba, empezando a divulgar el modo de vida que había visto en los desiertos de la Tebaida y de Nitria. Hasta allí se habían retirado algunos cristianos huyendo de la persecución romana. 

Córdoba está considerada la cuna de la España eremítica. Aunque también es cierto que en el siglo IX se cita la circunstancia de que muchos cordobeses, huyendo de la persecución sarracena, se refugiaban en la sierra cordobesa, llevando vida de anacoreta. Hasta entonces nadie se había preocupado de escribir y observar nada de la vida de esos hombres. Los primeros ermitaños se extendieron por la falda de la sierra desde Hornachuelos hasta la ermita de Linares, pasando por La Arruzafa y La Albaida, viviendo en cuevas naturales y chozas construidas por ellos mismos.

El documento más antiguo sobre la existencia de las ermitas es un escrito del 8 de septiembre del 1400 en medio pliego en pergamino y que se conserva en la catedral de Córdoba, otorgado por el escribano Pedro Acfor y Jaque Rodríguez, en la que consta que: "Diego, pobre ermitaño que so en la ermita que es cerca de La Arruzafa, vende unas casas en la collación de San Pedro".

A partir de ese año se conservan noticias sobre los ermitaños Vasco de Souza, Rodrigo el lógico, Martín Gómez, Fernando de Rueda, Mateo de la Fuente, Gaspar de los Reyes y Damián de Lara. Y sobre todo la vida del hermano Martín de Cristo.

En 1583 el obispo de Córdoba Don Antonio de Pazos cita a los ermitaños en el Monasterio de San Francisco de Arruzafa y les da unas sencillas normas de comportamiento. En 1594 el obispo Portocarrero les entrega unas constituciones de cinco artículos para que se rijan por ellas.

En 1703 Francisco de Jesús en el ayuntamiento de Córdoba presenta la petición para que se les conceda la posesión de la cumbre del Cerro de la Cárcel. Y allí se trasladan desde las faldas de la sierra. En seis años se construye la iglesia y las ermitas. Estuvieron 254 años, excepto el periodo de desamortización de Mendizábal. 

Volvieron las ermitas a la congregación de Nuestra Señora de Belén. En 1957 se extingue la congregación, uniéndose los ermitaños a la orden de Carmelitas Descalzos. Hoy este enclave está restaurado por la Asociación Amigos de las Ermitas y cualquier persona puede vivir unos días allí como los antiguos ermitaños, puesto que están rodeadas por silencio y soledad.





Las fotos que aparecen arriba son de los objetos correspondientes a la ermita de la Magdalena o la de Santiago el Menor, que son las dos que se pueden visitar en horario normal de apertura.

miércoles, 25 de junio de 2025

REAL COLEGIATA DE SAN HIPÓLITO DE CÓRDOBA

 


Formó parte de un monasterio creado por Alfonso XI, rey de Castilla y León, en 1342. El monarca fundó el monasterio para agradecer su victoria en la batalla de El Salado que tuvo lugar en 1340 y para destinar la iglesia del cenobio a Panteón Real. Alfonso XI deseaba que en ella fueran sepultados los restos de su padre Fernando IV, que había muerto en 1312, y cuyo cadáver en ese momento estaba en la catedral de Córdoba. También quería que sus propios restos descansasen allí.

En julio de 1343, durante el Sitio de Algeciras, Alfonso XI cedió al monasterio algunos bienes que habían pertenecido a Martín Pérez y a Rodrigo Pérez de Castro y que en esos momentos se encontraban en la cámara del rey. El soberano encomendó a Fernán Rodríguez, su camarero mayor, la administración de los bienes.

Cuatro años después de la creación del monasterio este fue elevado al rango de Colegiata por el Papa Clemente VI mediante una bula, emitida el 1 de agosto de 1347, para que en este templo se celebraran los oficios de los reyes difuntos con solemnidad. La devoción de Alfonso XI hacia San Hipólito aparece en un documento de octubre de 1333 en la ciudad de Sevilla. Por él ordenaba a los clérigos de Jerez y Sanlúcar celebrasen aniversarios por las almas de sus antepasados en diversas festividades y, sobre todo, el día de San Hipólito.

Las obras se llevaron a cabo muy lentamente, realizándose solo la cabecera y el crucero de la iglesia durante los reinados de Alfonso XI y su hijo Pedro I. El resto de edificios se terminaron en el siglo XVIII.

En 1729 por orden de Felipe V se emprendieron las obras para terminación de la iglesia, finalizándose siete años después, afectando fundamentalmente a la nave, al crucero y a la fachada de la iglesia. Estas fueron ejecutadas por Juan de Aguilar con traza de Tomás Jerónimo Pedrajas. Durante los siglos XVIII y XIX se añadieron una serie de dependencias que dieron lugar a la colegiata actual.

En 1852, reinando Isabel II, el templo perdió la categoría de Colegiata, aunque siguió abierto al culto. Y a finales del siglo XIX fue cedida a la Compañía de Jesús a perpetuidad. 

En 1994 se repuso el revoco del estuco del exterior del edificio, siguiendo el modelo original del siglo XVIII, bajo la dirección del arquitecto Arturo Ramírez.

Está situado el templo en la Plaza San Ignacio de Loyola, en el centro de Córdoba, entre la avenida del Gran Capitán y las calles Menéndez Pelayo y Alonso Aguilar. Desde 2008 está considerada Bien de Interés Cultural. Se clasifica entre los estilos gótico y barroco, de planta rectangular formada por la iglesia, la sacristía y el claustro. La fachada principal está ubicada a los pies del templo y fue realizada en ladrillo estucado. Forma un rectángulo coronado por un frontón triangular y adornada con pilastras, pareadas en los extremos y colgantes en el frontón y el centro. 

La portada está realizada en piedra y se compone de un cuerpo con pilastras que enmarcan el vano de la iglesia, adornado con molduras. Sobre la cornisa está el segundo cuerpo con una hornacina flanqueada por estípites en la que está la imagen de San Hipólito y es una de las primeras utilizaciones del pilar-estípite en las fachadas de las iglesias cordobesas. La portada está rematada por el escudo del reino de Castilla y León.

Con estos detalles e indicaciones recomendamos a los viajeros y, sobre todo, a los cordobeses que no la conozcan que visiten la Real Colegiata de San Hipólito.

miércoles, 18 de junio de 2025

EL CAPRICHO DE UNA REINA

 


La reina se encontraba mal. Se levantó de la cama, su marido, Fernando, no estaba junto a ella. Otros menesteres lo habían llamado. Isabel se puso la bata, se sentía mal, muy mal. Por eso se había levantado, pero así tampoco mejoraba. Un ruido estridente que venía del exterior del Alcázar la molestaba mucho. Venía del río, del Guadalquivir.

Presa de la furia gritó: A mi la guardia, rápido!!!

Al momento entraron en su habitación dos guardias reales empuñando sus armas con gesto crispado, preparados para lo peor. Vieron a su reina y se alarmaron, estaba desencajada. Su mirada desafiante, desesperada. Inmediatamente revisaron la estancia, pero no encontraron nada extraño.

- Guardias, rápido, ¿dónde está vuestro capitán?

Uno de los guardias se dirigió al otro: Avisad al capitán, rápido, la reina lo requiere.

El guardia real echó a correr.

A los pocos minutos llegó el Capitán de la Guardia Real y la reina se sintió aliviada.

- Capitán, os ruego, os ordeno que detengáis ese maldito ruido.

- Majestad, como ordenéis; pero he de advertiros que ese ruido es la albolafia del Guadalquivir. Es el molino de agua que instalaron los moros. Y para pararlo necesitaría también la orden de vuestro augusto esposo.

- Es igual. Vuestra reina os acaba de dar una orden. ¿No conocéis el lema "Tanto monta"? Soy la reina Isabel de Castilla. ¡Parad ese engendro de los infieles!

El capitán, llevándose la cruz de su espada al rostro, inclinó la cabeza y dirigiéndose a sus hombres les dijo:

- Ya habéis oído a vuestra reina, parad la albolafia.

Ellos salieron apresuradamente de la estancia. En unos minutos el ruido cesó. El rostro de la Reina se relajó. La albolafia de Córdoba había parado. Para siempre.


NOTA. La leyenda dice que una orden de Isabel la Católica fue el motivo de que la albolafia se detuviera. Los detalles son producto de la imaginación del que suscribe.

viernes, 23 de mayo de 2025

EL CRISTO DE LOS MILAGROS DE CÓRDOBA

 



La talla que aparece en la foto es el Cristo de los Milagros que hay en las Ermitas de Córdoba, en el sotocoro de la iglesia. Es del siglo XVIII.

La primitiva iglesia de los ermitaños fue edificada en 1703 cuando se reunieron en el Cerro de la Cárcel. La iglesia era tan pequeña que, en 1732, se solicitó al Cardenal Obispo de Córdoba la ampliación de la misma. Este lo autorizó el 17 de junio del mismo año y las obras comenzaron el 7 de mayo de 1733, con la bendición y la colocación de la primera piedra. Dentro de esta se colocaron varias monedas de plata y cobre. 

En agosto de 1733 los ermitaños solicitan al Cardenal que se celebre anualmente una misa en honor a su benefactora Doña María de Villalba de Montalbán (Córdoba), que paga la edificación de la capilla mayor de la iglesia. Le costó 700 ducados, aunque al final el gasto subiría a 6000 hasta su finalización. Por eso el 6 de enero de cada año -excepto los nueve de la Desamortización- y hasta 1957 se celebró dicha misa. La iglesia se bendijo el 21 de diciembre de 1734.

El sotocoro es un espacio que está separado de la iglesia propiamente dicha por una verja en donde que se ubicaban las personas que asistían a misa los domingos en tiempo de los ermitaños. En él está el crucifijo casi de tamaño natural bajo la advocación del Cristo de los Milagros. No se sabe por qué tiene ese título. Es muy venerado por los visitantes de la iglesia.

Junto a él hay unos versos que dicen:

"Tú que pasas, mírame.
Contempla un poco mis llagas
y verás que mal me pagas
la sangre que derramé."

Para mi este es uno de los mejores ejemplos del Arte Sacro que pude contemplar en Córdoba. No es tan conocido como el arte musulmán de la ciudad, pero sí es de obligada visita.

miércoles, 14 de mayo de 2025

EN CÓRDOBA TAMBIÉN LLUEVE

No sólo la lluvia en Sevilla es una pura maravilla, como decía Audrey Hepburn en My fair Lady. En Córdoba tampoco está mal. Este pensamiento se me ocurrió el pasado mes de Septiembre. Os voy a contar.

A mediados del mes de Septiembre del año pasado el verano moría lentamente en Pozoblanco (Provincia de Córdoba) donde yo pasaba mis vacaciones -y a donde espero volver, pronto, ojalá que para siempre.

La Feria estaba comenzando y las calles estaban aún tranquilas. No obstante la gente ya abarrotaba las terrazas. Por suerte había una mesa libre (silla no me hacía falta, ventajas de moverme en silla eléctrica). Me atendió una joven cordobesa bellísima que me sirvió un descafeinado templado.

La terraza se encontraba muy animada cuando, de repente, una aislada nube negra descargó lluvia, una lluvia fina y en absoluto molesta. Los ocupantes de la terraza entraron en pánico y en pocos segundos se vaciaron todas las mesas. Sólo quedé yo. La bonita camarera salió y, extrañada, me dijo, con acento cordobés: 

- ¿Y tú no quieres entrar para resguardarte de la lluvia ?

- ¿Por qué? -pregunté yo.

 Elvira, la hermosa cordobesa, me respondió:

- Está lloviendo y te vas a mojar.

 A lo que yo repliqué:

- Elvira, soy gallego y esto no es llover. Pero, gracias.

Ella me miró asombrada y se retiró hacia el interior para resguardarse. Efectivamente la lluvia duró poco, pero la terraza ya estaba desierta.

 Y yo tan tranquilo disfrutando de mi café. Y es que no sólo en Sevilla la lluvia es una pura maravilla.


La terraza, en la Calle del Toro,
después de la lluvia