El 9 de agosto de 2025 me encontraba yo en el transcurso de una de mis visitas a mi Coruña en la capilla de mi antiguo colegio, los PP Dominicos, en plena Ciudad Vieja.
Hacía tiempo que no entraba en una iglesia y se me ocurrió visitar a una imagen de mi infancia, como antiguo alumno de los Dominicos que soy. Estoy hablando de la Virgen del Rosario. Como coruñés conozco lo unida que está esta Virgen a la historia de mi ciudad y el símbolo, seas religioso o no, que representa para nosotros.
Su devoción está íntimamente ligada a la historia de la ciudad porque algunos coruñeses se encomendaron a ella para salvarse del ataque del corsario inglés Francis Drake en 1589. Recomiendo, llegados a este punto, las obras de dos coruñeses, el profesor Gorrochategui y el antiguo alcalde de La Coruña Paco Vázquez.
En la foto que hice aparece una hermosa talla del siglo XVII de esta Patrona en el interior de la Iglesia de Santo Domingo. Todavía recuerdo como, siendo yo niño, el 7 de octubre se sacaba la imagen en procesión, escoltada por una compañía del ejército acantonado en la ciudad -que en aquel entonces mandaba mi padre-. Por eso la Virgen del Rosario es un bello recuerdo de mi infancia, allá por los años 70 del siglo pasado.
Alrededor de esta procesión se organizaban diversos actos litúrgicos en la Ciudad Vieja. También cada mes de mayo el Ayuntamiento renovaba el voto de gratitud histórico hacia la Virgen, rememorando la rogativa de 18 coruñeses en 1589.
A veces el 7 de octubre es festivo en La Coruña, conmemorando como unos pocos cientos de coruñeses rechazaron el ataque de 120 barcos y 23.000 soldados ingleses que intentaban conquistar la ciudad herculina. Los ingleses dejaron numerosos destrozos. A pesar de ello, aquel día María Pita, enarbolando su lanza, gritó: Quien tenga hora que me siga.
Los coruñeses, en su petición a la Virgen, le prometieron rendirle homenaje y crear un día en su honor. Desde 1616 hay documentos en los que se considera a la Virgen del Rosario la Patrona de La Coruña.
En el ataque fue destruida la iglesia de Santo Domingo y se incendió el convento en el que se veneraba a la Virgen del Rosario. En 1596 volvió a edificarse, reparación que concluyó en el año 1617.
La Virgen volvió a ser protagonista ante la invasión francesa en enero de 1809 cuando los galos intentaron invadir La Coruña. Ante lo cual, los coruñeses volvieron a recurrir a la Virgen del Rosario.
Y, como decía Rielke: La única patria del hombre es su infancia. Volví a esta iglesia y al encontrarme con la Virgen del Rosario sentí que volvía a mi Patria.
Por eso, vaya donde vaya y pase el tiempo que pase, seguiré allí embelesado ante la Virgen del Rosario.

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