Corría la década de los 70 del siglo XX cuando un niño, aprovechando su recreo, se aproximaba a estos cañones del Paseo del Parrote, fascinado por ellos porque le habían contado que habían sido clave para la defensa de la ciudad de La Coruña en la época de María Pita.
Ese niño no recuerda si eran dos o tres. Le daba igual. El caso es que, contemplándolos, se sentía un héroe en la defensa de su ciudad contra el pirata inglés.
Ese niño era yo.
El problema es que ahora, a mis sesenta años de edad, una noticia en La Voz de Galicia está devolviendo a las nieblas de mis recuerdos esos cañones. Todavía puedo verlos apuntando hacia las instalaciones portuarias de La Coruña.
Pero resulta que, por obra y gracia de la Plataforma en Defensa del Castillo Medieval de Monterrei (Ourense), me he enterado de que pretenden reclamar los cañones para devolverlos a la fortaleza a donde dicen que pertenecen.
Los cañones reclamados se encuentran en el herculino Paseo del Parrote, en la calle del Hospital y en el Castillo de San Antón. La citada asociación aduce que se instalaron en el año 1951 siendo alcalde el conocido Alfonso Molina. El impulsor de la iniciativa es el vicepresidente de la asociación que dice contar con el apoyo de sus compañeros en dicho organismo para recuperar las diez piezas de artillería procedentes de la fortaleza orensana. Estas piezas, además, sufren la podredura de la madera así como el óxido del propio cañón.
Como coruñés, esta iniciativa me duele bastante pues ya he dicho que forman parte de las imágenes de mi infancia. Pero dicho esto, tengo que decir también que es imperdonable que los sucesivos ayuntamientos coruñeses hayan dejado en el abandono estos cañones. A los que los coruñeses, por otro lado, no habíamos dado su verdadera importancia.
Creo que, por respeto a la historia, los cañones deberían estar en el lugar al que pertenecen, sea este el que sea. Aunque me duela. Es lamentable que, para que los coruñeses pongamos en valor nuestro patrimonio, tenga que venir alguien de fuera para disputárnoslo.
Sirva esta polémica para que tomemos conciencia y cuidemos lo nuestro porque, si no, no tendremos autoridad moral para oponernos a quien sí lo pone en valor.
Si alguien duda de como los orensanos cuidan su patrimonio les sugiero que echen un vistazo a la fortaleza de Monterrei.

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