miércoles, 25 de marzo de 2026

ME HA DICHO LA LUNA QUE ME ESPERA EN POZOBLANCO

 


Faltaban pocas semanas para regresar de Pozoblanco. Mi tristeza aumentaba por momentos. Acudía por última vez a mis visitas por Córdoba la Bella. Pero ese día llegué temprano a cenar después del viaje.

Me sumergí en mis pensamientos más oscuros. Basculé la silla y cerré los ojos, inspirando profundamente el aire del sur. Los abrí después, miré hacia arriba y divisé a lo lejos, en aquel cielo sin nubes, como allí es habitual, la luna.

La luna me habló. Os lo aseguro. Me dijo:

- En unos días partirás. En cuanto llegues, empieza a luchar por volver. Este es tu sitio y aquí te espero.

Mi sensación de abatimiento se tornó en una de invencibilidad. Supe al momento que me costaría, dinero y tiempo, pero tenía que buscar la forma de volver. Había encontrado mi lugar. Estaba bajo esa luna, esa luna de Pozoblanco, esa luna cordobesa.


En cuanto llegué a Ferrol llovía. La tristeza volvió a rodearme. Llamé a una amiga y le conté lo que me pasaba. Ella me puso en contacto con una abogada y empezamos los trámites. La abogada me advirtió:

- Esto va a llevar tiempo. Nos enfrentamos a la Administración. Tienes que estar seguro de lo que haces y tener paciencia.

Pero yo solo veía esa luna sobre Pozoblanco y recordaba la canción que había escuchado allí, saliendo por una ventana:


Me consta que tanto la dirección como el personal, que tan amables fueron durante mi estancia allí, me están esperando. Creo que podré verlos en breve.

Y también a la luna.

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