martes, 1 de junio de 2010

El HMS "Revenge"

El aturdido vigía de la atalaya del Cabo Prior no daba crédito ante aquella visión que lo había sacado abruptamente de su sopor. Era el amanecer del 4 de Mayo de 1589 y ante sus ojos irritados apareció una gran formación de velas blancas que se dirigía hacia la costa. Como le habían ordenado encendió la hoguera que tenía a su cargo. La expedición, inglesa, por supuesto, esta formada por 27 buques y casi 24.000 hombres. A su frente Francis Drake, embarcado en el Galeón HMS "Revenge".
 El Galeón "Revenge" tuvo, desde su nacimiento, un propósito: combatir al Imperio Español.
Construido en los astilleros de Depford, en 1577, bajo la dirección de Sir John Hawkins y el carpintero naval Matthew Baker, costó 9.000 libras de la época. Desde el principio fué una nave especial pues su proporción eslora-manga era estrecha para la época- 28 de eslora por 9.75 mts de manga-. Los castillos de popa y proa eran mas estrechos de lo habitual y todo para favorecerlo como plataforma de artillería.
En sus 14 años de servicio alojó diverso armamento a bordo. Lo normal era que llevara 36 cañones pero en su última época llegó a embarcar 46.
 Desplazaba 500 toneladas y tenía un calado de casi cinco metros. Estaba aparejado con tres mástiles. Su dotación ordinaria era de 150 hombres de mar y 100 de guerra, aumentando estos últimos cuando fué necesario, como en la fallida conquista de La Coruña.
 En 1587 participa en la expedición de Drake contra Cádiz. Dos años despuès lucha contra la Armada Invencible en Gravelinas- enarbolando la insignia de Drake- y ese mismo verano en la expedición contra La Coruña.
 Al año siguiente tomó parte en el ataque de Frobisher contra el Galeón de Indias pero es capturado el 1 de Septiembre de 1591- cuando la escuadra de Alonso de Bazán se encuentra con la del Conde de Suffolk, en aguas de Las Azores- y se hunde cuando era conducido a España como botín de guerra.
Desde entonces doce buques más, como es tracición en la Royal Navy- han llevado su nombre. Lord Tennyson-el poeta de "La Carga de la Brigada Ligera"- le dedicó unos versos.

lunes, 31 de mayo de 2010

¡Flush, Flush!

Mar entró en casa como siempre. Apurada y cansada, con bolsas de la compra llenas del agobio y la frustración diaria. Apuró los metros de pasillo para dejar las bolsas-el agobio y la frustración eran mas díficiles de dejar- y se encaminó al servicio. Cuando llegó y se disponia a sentarse en lo que ella llamaba su "trono", el único lugar de la casa donde podía estar tranquila, entonces ocurrió. De lo mas profundo de la estancia surgió un extraño sonido: ¡Flush, Flush!.
 Investigó, indagó, pero no podo averiguar de donde venía. Poco tiempo después su marido, ajeno a sus preocupaciones, entró en casa, procedente del bar. A preguntas de ella sobre el misterioso ruido respondió, con gesto bobalicón, abriendo una cerveza, -No se, voy al salón a ver la segunda parte del partido-.
 Entonces ella se puso a hacer la cena y se olvidó del asunto.
Dias después estaba haciendo la limpieza cuando desde algún lugar del salón surgió un extraño sonido: ¡Flush, Flush!. Ella emitió un grito ahogado y se quedó paralizada. Nada. No ocurrió nada. Al menos hasta que ella se movió. ¡Flush, Flush!. Entonces corrió a refugiarse en su habitación. Atrancó la puerta con la silla y agarrando fuertemente el cojín se dispuso a a recibir el ataque final de aquel ente de otro mundo. Nada. No ocurrió nada. La tensión la fué venciendo hasta que, a altas horas de la madrugada, llegó el marido, con mas copas que su adorado Real Madrid y con un sospechoso olor a pachuli. Venía juguetón pero ella no estaba para bromas, como le hizo saber con un oportuno codazo.
 Otro día ella estaba sumergida en su lectura de novela negra cuando, al levantarse para preparar café, sonó de nuevo. ¡Flush, Flush!. Entonces se quedó paralizada por el terror y se sintió mal.
 El marido llegó tarde, como siempre. La encontró tirada en el suelo, abrazada a su cojín y con el gato lamiendole la cara. ¿Y ahora que te pasa?, acertó a decir con su lengua de trapo. A lo que desde algún lugar de la casa alguién contestó: ¡Flush, Flush!.
 El marido, aturdido, después de soltar un eructo rotundo, la miró y dijo.- Por cierto que no te he dicho que he comprado un ambientador con dosificador.- Pero a ella ya no le importaba. Había pasado a mejor vida.

domingo, 30 de mayo de 2010

Lanzas Rotas

Las Lanzas Rotas. Leon Arsenal. Edhasa (2006). 320 págs
Sixto es un pequeño aristòcrata celtìbero, de los Pelendones, de educación romana, en la Hispania del siglo I A.C.. Regresa a su tribu, que habitaba, segun Ptolomeo, partes de lo que hoy son las provincias de Soria, Burgos y Logroño, al alcanzar la mayoría de edad y se encuentra extraño. A pesar de ser ciudadano romano no se siente tal, y sus antiguos paisanos no lo consideran uno de ellos. La oportunidad de cazar a una bestia casi mítica- Andartarón- será la que pueda devolverle la confianza de los suyos en un mundo de tribus rivales, rituales mágicos, leyendas ancestrales y brujería.
León Arsenal (Madrid, 1960), que se dió a conocer en el 2000, en el campo de la novela històrica con "El hombre de la la plata", respeta todas las claves del género de narrativa histórica para, a través de su protagonista, mostrarnos la vida de las tribus celtíberas. Y no lo hace nada mal, teniendo en cuenta que es un perìodo de nuestra històrica poco explotado en este terreno. La novela está suficientemente documentada, contada de forma amena y bien estructurada.

sábado, 29 de mayo de 2010

La noche en que Benny Goodman quemó La Coruña.

Tranquilos. Ni Goodman ha resucitado ni se ha convertido en un pirómano. Lo que sucedió anoche es que un servidor tuvo el privilegio de acudir a uno de los mejores conciertos de Jazz que había presenciado.
 De la mano de Ken Peplowski (Cleveland 1959) y de la orquesta de Peter Long se produjo un hecho del que yo había oido hablar y que los flamencos denominan "duende". Se da el concierto perfecto.
 Un clarinete solista, Peplowski, discípulo del "rey del Swing" y compañero de Peggy Lee o Rosemary Clooney, que se convirtió, anoche en un medium para que surgiera el mejor Goodman.
 Una orquesta- Big Band- de veteranos como el indescriptible batería Richard Pite- de quien el propio Gene Krupa estaría orgulloso- o el vibrafonista Alan Grahame- todo un alegato a favor de retrasar la edad de jubilación. ¡Que tio!,¡Que energía !. Estuvieron acompañados, solo en parte desgraciadamente, de la glamurosa Joan Viskant.
 Este prodigio tuvo su inicio en uno de los aniversarios del mítico concierto de Goodman en el "Carnegie Hall" de Nueva York, en 1938. El repertorio de la "Big Band" que se reunió con tal ocasión es el que desgranaron ayer en el Palacio de la Ópera, calentándolo poderosamente.  También supuso un repaso a la obra de Ellington, de Gehrswin y de los gigantes de los "standards"
 Reconozco mi debilidad por el Jazz de las "Big Bands", al que accedí gracias a las películas de cine negro y bélicas. Esas en las que el trompetista se busca la ruina al enamorarse de la cantante, que es la protegida del gangster. O esas en las que una "Big Band" de la Fuerza Aerea ameniza un baile en una base de bombarderos B-17 en la que el piloto protagonista baila con la chica de sus sueños horas antes de ser derribado sobre Alemania.
 Lo que no imaginaba es la fuerza de la "Big Band" en directo. Tanto en la progresión de sus secciones (saxos, trompetas y trombones) como en el pulso de su parte rítmica ( reforzadisima en esta ocasión con guitarra y vibráfono). Cuando toda la banda entraba al tiempo la sensación era maravillosa, euforizante, mágica. Lo dicho, ayer Benny Goodman quemó La Coruña y yo estuve allí para verlo. Y lo hice, además acompañado de buenos amigos, que es como hay que hacer estas cosas.

Una de las últimas orquestas de Goodman, en la que tocaba Peplowski