sábado, 31 de marzo de 2012

El rodaje de "El Padrino"


Ayer he vuelto a ver "El Padrino". No sé cuantas veces lo he hecho, pero seguro que más de diez. Y ayer volví a quedarme pegado a mi sillón, sin pestañear, como el testigo de un milagro. Porque eso es . Un milagro. Para mí una de las diez mejores películas de la historia del cine.
El 6 de Febrero de 1972, en la sala de proyecciones de la Paramount, directivos y gentes del cine asistieron, por primera vez, al milagro. Pero, como suele suceder, nadie se plantea que vive un hecho histórico. A muchos ni siquiera les gusta. Recuerdan que las películas sobre la Mafia están gafadas.
 Todo empezó cuando, meses antes, los directivos de la productora le compraron los derechos, antes de ser publicada, a su autor: Mario Puzo.
 Sin mucho entusiasmo buscaron un director. Como no había disponible ninguno de primera fila- Sergio Leone lo rechaza-, se fijaron en un tipo de 31 años, desaliñado y extravagante, que se empeñaba en arruinar su carrera dirigiendo "arte y ensayo". Aquel individuo tenía dos características que le hacían perfecto para la tarea. No tenía prestigio que perder- había fracasado con "Llueve sobre mi corazón"- y su estudio, "American Zoetrope", debía, a causa de este fracaso, medio millón de dólares a los bancos. No diría que no.Además era italo-americano.
 Este director era Francis Ford Coppola. Al principio calificó el proyecto de basura, pero sus deudas no le dejaban otra opción.
 Y así fué. Puzo se puso a trabajar con él en el guión adaptado. Se hicieron amigos, unidos por la afición común a los juegos de azar.
 Para el personaje de Vito Corleone Francis lo tuvo claro. Marlon Brando, de 47 años. La productora puso el grito en el cielo. Brando era un dinosaurio. Estaba acabado y era conocido por su mal carácter. Ellos preferían a Lawrence Olivier o a Frank Sinatra, pero Coppola se salió, una vez mas, con la suya. Lo hizo obligando a Brando a someterse a una prueba- la primera escena- Brando apareció engominado y atrajo la atención de todos cuando se metió, dentro de las mejillas, gran cantidad de algodón. Ya tenían protagonista.
 Otro hándicap fué la elección del otro protagonista; El hijo rebelde de D. Vito, Michael. Otra vez Francis ganó la partida. Al Pacino, de 32 años, tenía el papel. Da la casualidad de que sus abuelos eran nativos de Corleone (Sicilia).
 Pero las exigencias de Coppola estuvieron a punto de costarle el trabajo cuando pidió que las escenas sicilianas se rodaran en la propia isla. A los del departamiento financiero casi les da un infarto. Durante el rodaje estuvo a punto de ser despedido cuatro veces más.
El 21 de Marzo de 1971 se inició el rodaje. Se filma la escena en que Michael y Kay salen con los regalos de Navidad.
 Conforme avanzaba el rodaje diversos grupos de presión italo-americanos comenzaron a poner el grito en el cielo. Acusaban a la producción de racista, decían que no todos los italianos eran mafiosos.
El 12 de Abril comienza a trabajar Marlon Brando.
 La caracterización de Brando fué una tortura. Llevaba dentro de la boca una prótesis para darle esa pinta de bull-dog. Le hicieron colocarse una falsa barriga y le pusieron pesos en los zapatos para su característico andar. Una muestra de la genialidad del actor fué la escena en que abronca a Al Martino (el trasunto de Sinatra). Toda fué improvisada, bofetada incluida. Otra improvisación fué durante la escena del juego, con su nieto. Para asustar al niño se hizo una dentadura postiza con monda de naranja. Y la naranja tiene un papel en el película. Siempre que aparece esta fruta va a producirse una muerte importante. Por otra parte Marlon tenía alergia a los gatos y, sin embargo, fué quien sugirió que acariciara uno durante la conversación inicial con Bonasera. ¡No estaba en el guión!.
 Otro incidente famoso es que en la paliza que Sonny le da a su cuñado le rompe, realmente, dos costillas.
 Coppola controló la producción hasta tal punto que hizo gala de su legendario nepotismo. La hija de D. Vito estaba interpretada por su hermana. La niña del bautizo es su propia hija, la hoy reconocida directora Sofía Coppola. Y así hasta veinte parientes, incluidos sus padres, que estan "cenando" en el restaurante donde Michael mata a Sollozzo y a McClusky.
 El 11 de Marzo de 1972 se proyecta, en público, por primera vez. En solo nueve mesas era el mayor éxito de público de la historia. En Octubre se estrenó en España.
 Cuando se publicó el libro, que es magnífico, casi clavado al guión, se mantuvo mas de un año en las listas de éxitos. Se vendieron 21 millones de ejemplares.
 Coppola se conformaba con ganar el medio millón que adeudaba. Con los dos primeros padrinos ganó siete millones. Además de un Mercedes 600 regalo de la Paramount. Obtuvo tres Oscars. Mejor película, mejor guión adaptado (Francis Ford Coppola y Puzo) y mejor actor principal (Marlon Brando). Fué tal la influencia social y cultural de la obra que la propia Mafia- cuyo nombre no se pronuncia en la película- comenzó a imitarla. Sobre todo el capo de Nueva York, Gotti. Ese despliegue de exhibicionismo permitió, en los ochenta, que la policia comenzara a recabar pruebas. Esto llevó a la mafia neoyorquina a sus horas mas bajas. El fiscal que lo consiguió fué Rudy Giuliani. que sería alcalde de la ciudad en el 11 de Septiembre y posterior candidato a las primarias republicanas a la presidencia.

Diez Años sin Billy



Para Safo

viernes, 30 de marzo de 2012

H.M.S. Trincomalee


La Trincomalee es una de las dos fragatas de la era nelsoniana que se conservan reconstruidas en el Reino Unido- la otra es la Unicorn, en Dundee.
 Su construcción fué ordenada a finales de 1812, cuando Gran Bretaña era ya dueña del mar. Construida en los astilleros de Bombay (India), estaba hecha de teca y roble. Su nombre hace referencia a la batalla del mismo nombre, librada en 1782 en las costas de Ceilán. Costó 23.000 libras y fué botada en octubre de 1817. Inmediatamente puso rumbo a la metrópoli, donde llegó el abril siguiente.
 Desplazaba mas de mil toneladas, con 45 mts de eslora, 12 de manga y cuatro de calado.
 Su tripulación la formaban 315 oficiales, marineros e infantes de marina.
 Armada con 46 cañones ( 28 de 18 lbs, 14 de 32, 2 de 9 y 2 de 32).
 Como la guerra había terminado fué puesta en reserva hasta 1845 en que fué rearmada y reclasificada como corbeta.
 En 1852 es asignada a la flota del Pacífico.
 Durante los diez años siguientes sirvió en Norteamérica y el Caribe, entrando en acción en Haití y en Cuba.
 Su último servicio  fué como buque de instrucción hasta que en 1897 es vendido al magnate George W. Cobb, que lo rebautizó como HMS Le Foudrouyant, un anterior barco de su propiedad. Lo primero que hizo fué restaurarlo y utilizarlo como barco de instrucción y recreo, con base en Falmouth.
 Así estuvo hasta 1986 en que fué sometido a una profunda transformación y se le devolvió su nombre original. Actualmente forma parte de la Flota Histórica Nacional británica quedando expuesta en el dique seco del Museo de Hartlepool. Es el navío británico mas antiguo a flote.

martes, 27 de marzo de 2012

Los Titanes

Estos son los hijos de Urano y Gea, en la mitología griega. Son doce, seis masculinos (Océano, Ceo,
Crío, Hiperión,Jápeto y Cronos) y seis femeninos (Febe,  Mnemósine, Rea, Temis, Tetis y Tía.).
 Representan las fuerzas primordiales de la naturaleza.
 Urano yacía sin descanso con Gea, impidiendo que esta pariera a los hijos engendrados. Gea convenció a su hijo pequeño, Cronos, para que castrara a su padre. Cronos lo hizo y se  hizo con el poder del universo, siendo mas cruel que su padre. Se unió a su hermana Rea pero, atemorizado por la posibilidad de ser destronado por un hijo, los devoraba según nacían. Rea pidió ayuda a sus padres, Urano y Gea, Con su ayuda ocultó a su hijo pequeño, Zeus, dando a Cronos una piedra, en vez del pequeño. Zeus creció e inició la guerra contra los titanes a quienes venció y desterró al Tártaro.
 Zeus inició la dinastóa de los Olímpicos, los dioses griegos

la caída de los titanes

domingo, 25 de marzo de 2012

El discurso de la Marcha sobre Washington

El 28 de Agosto de 1963, durante la famosa "Marcha sobre Washington" para reivindicar los Derechos Civiles, Martin Luther King, desde la escalinata del Monumento a Lincoln, pronunció el siguiente discurso;


Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"