La general pescanova
Estoy con la ministra de Defensa. Hasta la muerte. A mí tampoco me parece bien que nuestros pesqueros en el Índico lleven a bordo soldados españoles que los defiendan de los piratas. Otros países, como Francia, sí lo hacen; pero todo el mundo sabe que los franceses son unos fascistas de toda la vida, y les gusta mucho darle al gatillo, como si estuvieran siempre en Dien Bien Fú. Unos peliculeros fantasmas, es lo que son. Nada que ver con la sobria serenidad española. Además, como muchos gabachos salen rubios, desprecian a los subsaharianos afroamericanos de color y no les importa darles matarile sin complejos; como cuando pillaron a aquellos pobres somalíes que sólo disparaban y secuestraban para ganarse la vida, los pobres, y les dieron las suyas y las del pulpo, en vez de pagar humanitariamente el rescate, como hicimos nosotros, y hasta luego Lucas. Pero España, no. Aquí las fuerzas armadas las tenemos para otras cosas. Para combatir seis horas bajo fuego de morteros en Afganistán, por ejemplo, y que luego la ministra del ramo sostenga, mirándote con firmeza castrense a los ojos, que aquello no es misión de guerra, sino actuación humanitaria de paz cuyas reglas de confrontación, según los protocolos coyunturales intrínsecos, requieren cierta esporádica contundencia. Por eso allí al enemigo no se le llama enemigo, sino elemento incontrolado. O como mucho, cuando la ministra va a hacerse alguna foto y abrir telediario, diablillos traviesos y picaruelos gamberretes. Talibancillos díscolos que con una pizca más de democracia occidental serán pronto ciudadanos de provecho, con crédito en el banco y barbacoa los domingos. Por su parte, los soldados que patrullan cada día jugándose los aparejos los llaman de otra forma. De hijoputas para arriba. Pero, cuando eso ocurre, la ministra no está allí pegando tiros y comiéndose el marrón. Comprendámosla. Está aquí, y no lo oye.
En cuanto a los pesqueros, ya digo. La ministra de Defensa –un día tengo que averiguar, por curiosidad, qué es lo que defiende, exactamente– ha dicho a los armadores que, si sus barcos quieren seguridad, pesquen en grupo, todos amontonados en el mismo sitio. De ello puede deducirse que no tiene ni remota idea de lo que es un pesquero faenando, pero eso no altera el concepto básico. Y el concepto indiscutible es que habrá, desde luego, más seguridad si los diecisiete atuneros españoles se quedan todos juntos en el mismo sitio, borda con borda, que si andan por ahí dispersos, a la buena de Dios, estropeando el dispositivo chachi que los protege. Que luego pesquen o no pesquen es lo de menos, porque por encima de esos detalles está el de la securitas, securitatis. Y si además se amarran unos a otros y ponen en el centro del paquete a la fragata Canarias, perfecto. Más seguros, imposible. A ver qué pirata se lleva por el morro un barco trincado de esa forma. Luego igual tocan a un atún por barco o vuelven todos a puerto con las bodegas vacías; pero, eso sí, protegidos de cojones. Lo que hace falta, como ven, es más voluntad constructiva, más ideas y menos demagogia.
Respecto al personal protector, tres cuartos de lo mismo. Dice la ministra, con buen juicio, que de soldados nada. Que los barcos lleven guardias de empresas privadas, si quieren. Al principio era sólo con porras, esposas y cosas así. Perfil bajo. Discreto. Pero en vista de las protestas de los armadores –otros fascistas que te rilas– el ministerio ha dicho bueeeno, vale. Transijo por esta vez. Ahora los autoriza a llevar escopetas. Fusiles de largo alcance, ha dicho alguien, como si los hubiera de corto. Es verdad que, frente a los RPG y las armas automáticas de los piratillas traviesos, eso no sirve para nada. Para ese tipo de zafarranchos hay que estar al día en el asunto del bang, bang. Como la infantería de Marina, por ejemplo, que toca esa tecla desde antes de Lepanto –otra operación contra piratas, por cierto–, y cuyo propio nombre lo indica. Pero oigan. Es lo que hay. Si los seguratas no dan la talla, que los pesqueros se gasten la pasta contratando a mercenarios con experiencia bélica, como Bush en Iraq, y allá se las compongan. Y si no, que abanderen los barcos en Francia. También la ministra tiene derecho a dormir tranquila, conciliando el sueño; y sólo imaginar que un soldado español se cargue a un negro anémico, aunque el tostado lleve un bazooka al hombro, se lo quita. Se le abren sus carnes morenas. A ver qué iban a decir los periódicos y algunas oenegés al día siguiente, al enterarse de que el soldado Atahualpa Fernández, natural de Lima, y la cabo Vanesa Pérez, de San Fernando, infantes de marina de la Armada española destacados en el atunero Josu Ternera, le habían metido un par de cargadores de HK calibre 5,56 entre pecho y espalda a un somalí flaco y desnutrido que, para poder comer caliente y sin otra opción en la vida perra, no tenía más remedio que tirar cebollazos de lanzagranadas contra el puente del pesquero. La criatura.
(Artìculo de Pérez-Reverte publicado en su columna, "Patente de Corso", en el XL SEMANAL, del 4 de Octubre)
martes, 6 de octubre de 2009
EL ARTE DE MATAR DRAGONES

EL ARTE DE MATAR DRAGONES de Ignacio del Valle.Algaida Editores 2003(479 págs)
Muy interesante novela de Ignacio del Valle (Oviedo 1971) con la que ganó el XXII Premio Felipe Trigo de Novela.
Nos encontramos en el Otoño de 1939 en el Madrid de la primera postguerra.Arturo, teniente del Servicio de Información, con un secreto en su pasado, recibe la orden del Alto Estado Mayor de localizar y recuperar un cuadro, que da título a la novela,desaparecido de los fondos del Museo del Prado durante su traslado por el Gobierno del Frente Popular, meses atrás.
Lo que ,en un principio, pudiera parecer otra maniquea y tediosa historia con la guerra civil como fondo, se convierte en una auténtica novela negra, de gran estilo, en la que la ambientación, por lo demás perfecta, es secundaria frente a una historia que nos atrapa desde las primeras páginas.
Como las buenas obras del género, es una crónica social de aquella durísima època, un retrato de antihéroes que intentan sobrevivir, en muchos casos huyendo de si mismos. Este es el caso del protagonista, cuyo pasado no se nos desvelará hasta bien entrada la narración. También es una historia, volvemos a las claves del género, de burdeles, ambición, damas inalcanzables; donde nadie es lo que parece. Además la obra no está exenta de un romanticismo desesperado que la convierte en mas intreresante, si cabe.
Llegados a este punto tengo que decir que el final (tranquilos, no lo voy a desvelar, no soy un crítico profesional) me desconcierta un poco, y todavia no sé si para bien o para mal(la acabé ayer). De todas formas esto no desmerece la obra, tercera de seis de este autor,Ignacio del Valle, a quien habrá que seguir atentamente.
ALMA MAHLER (1879-1964)

Alma Maria Schindler era su nombre de soltera y Viena su ciudad natal.Hija de un pintor y una aristócrata, su esmerada educación se vió enriquecida por las terrtulias de artistas en su hogar.Su padre muere cuando alma tiene 13 años y su madre se casa con un discípulo de su marido.
Alma, de temperamento apasionado, pronto empieza a flirtear.Klimt, el director teatral Max Burckhard y también con el compositor von Zemlinsky, serán sus primeros amantes.A los 23 años se casa con el compositor Gustav Mahler, veinte años mayor.Tienen una hija, María, que muere de escarlatina a los cinco años. Esto provocará una crisis en la pareja.Su otra hija Anna(1904) será escultora.
Mahler la amaba intensamente pero la obligó a renunciar a todo tipo de inquietudes artísticas e intelectuales.Mientras su marido se enfrasca en la música ,En 1910, Alma entra en crisis y se retira a un balneario.Conece a Gropius (futuro fundador de la Bauhaus) y se enamora de él.Mahler descubre la infidelidad y recupera el interés por Alma, pero muere al año siguiente.
Alma es viuda y tiene 32 años.Conoce, trabaja y se enamora del biólogo Kammerer, estudioso genetista, que amenaza con suicidarse si no se casan.El pintor Kokoschka,se convierte en su amante y se engancha de ella hasta tal punto de encargar una muñeca a tamaño natural con sus facciones.Ella se asusta por tal comportamiento y se refugia, de nuevo, en brazos de Gropius.Se casan en 1915 y tienen una hija con poliomielitis, que morirá a los 18 años.La niña inspirará un concierto para violin y orquesta a Alban Berg, amigo de Alma.Su segundo matrimonio vuelve a fracasar y Alma vuelve a buscar refugio en otro hombre, en este caso el poeta Franz Werfel, del que queda embarazada y el niño muere a los diez meses.En 1920 el matrimonio con Gropius termina y nueve años mas tarde ella se casa con Werfel.
En 1938 escapan de la anexión nazi de Austria. Residen en Francia hasta la ocupación.Ante la posibilidad de la deportación de Werfel, que era judio, escapan a Nueva York vía España y Portugal. Se establecen en Hollywood donde Werfel triunfa con el guión de "La canción de Bernadette" en 1943. Dos años después él muere y Alma se traslada a Nueva York donde, a los 66 años, publica sus memorias: "Y el puente es el Amor"
En 1946 consigue la nacionalidad norteamericana.Se convierte en una figura de referencia en el Nueva York cultural de la època. Muere a los 85 años de edad.
Popularizado ,Mahler, por Visconti en "Muerte en Venecia" muchos biográfos del músico se lanzan sobre Alma a la que acusan de toda clase de desdichas del maestro. Además el hecho de que calificara a Freud de idiota no ayuda a un prestigio politicamente correcto.Se la tacha de ninfómana, de inculta,de mala madre.
Yo creo que, como todos, no era perfecta. Si a algo fué adicta es a la inteligencia. Si algo hay una constante en su vida es la mala suerte y una terrible mala suerte de la que no pudo huir.
lunes, 5 de octubre de 2009
CALLE ABAJO

Me duele todo...¡Como me duele todo!. ¿Cuanto tiempo llevo durmiendo?. Que mas da. Ya he calentado la acera, así que debe ser bastante rato. Lo que hace la costumbre... Antes necesitaba algún cartón para poder quedarme dormido y ahora ni lo echo en falta.Ya es casi de noche.Claro que todavía no ha llegado el invierno. Y este será el segundo en la calle.
Algún compañero de fatigas me ha querido convencer de que me vaya al sur, al Mediterràneo. Pero es que esta es mi casa. Es mi ciudad. Renunciar a ella sería lo último. Aquí nací y aquí fuí feliz. Estas calles son mi infancia, mi adolescencia, cuando todo era posible.¡Como echo de menos mi barrio!. Ahí si que no me atrevo a volver. Ahora malvivo en la otra punta, temiendo encontrarme rostros conocidos entre la multitud. No se porque me preocupo. Por sus caras parece que no existo. Como no pido lismona no les doy ocasión ni de despreciarme.
Primero fué la mala racha, demasiado duradera. En el peor momento me dió por beber. El paraíso artificial escondía un infierno que descubrí demasiado tarde. Igual que descubrí demasiado tarde que la familia "ideal" que disfrutaba solo lo era para los buenos momentos. Aquella novia perfecta también se cansò demasiado pronto. Los amigos me dieron la espalda cuando perdí posición social. Las promesas de ayuda eterna eran solo eso, promesas. Luego fuè el trabajo, poco duró; fuí rodando cuesta abajo de mal en peor, hasta acabar en este callejón y con un cartón de vino peleón, que aún encima está vacio.
Me miro en los cristales de los escaparates y no soy yo. Ese tipo acabado, sucio y demacrado ha debido de matarme y ocupar mi cuerpo.Ahora soy un zombi. De aquel chico entusiasta del cine, enganchado a la lectura, no ha dejado nada. La vista me falla y el único cine que veo es el de las televisiones de la tienda de aquí al lado cuando està cerrada. De madrugada ponen películas clásicas y, aunque no puedo oir los diálogos, aún me los sé de memoria.
El único contacto húmano me lo regala una chica que trabaja en la zapatería, dos calles mas abajo.No sé como se llama. Todas las mañanas pasa por aquí, como si tal cosa, me pregunta como estoy, me sonrie y me deja un café de esos
para llevar . Entonces me entran ganas de llorar y bajo la vista. Muchas veces un libro le asoma del bolso.Debe de ser culta. Por ella sigo en este callejón.
Aunque ahora tengo que levantarme. Es la hora del cierre del supermercado y habrá peleas por sacar del contenedor los productos caducados. Luego seguiré vagando, sin rumbo, calle abajo.
sábado, 3 de octubre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
FEDERICO GARCIA LORCA (1898-1936)

Alma ausente
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y monjes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
De "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías"(1935)
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