viernes, 20 de marzo de 2026

miércoles, 18 de marzo de 2026

LA VIRGEN DE FÁTIMA EN CÓRDOBA

 




Hermandad Nuestra Señora de Fátima en Córdoba

No es la parroquia más conocida de Córdoba, ni siquiera la más antigua. Sin embargo, la advocación a esta Virgen es muy célebre en esta ciudad andaluza.

El origen del nombre de Fátima viene por la finca donde se levantó el barrio del mismo nombre. El sentimiento hacia dicha advocación mariana nace con la fundación de la parroquia en 1973 y, antes de esto, con la organización de la Hermandad. Parece ser que en 1977 ya se sacaba a la Virgen en procesión de manera sencilla alrededor de la capilla que existía entonces. A comienzos de 1981 se formuló el proyecto de la iglesia actual con el título de Nuestra Señora de Fátima.

Como hemos dicho, contrasta por el estilo del edificio con las otras parroquias de la ciudad. Pertenece a la Diócesis de Córdoba y está agrupada con las otras cofradías cordobesas. El templo se encuentra en la calle Arcos de la Frontera nº23 

La imagen mide 1,10 m de altura y está hecha en madera de cedro (porque no le entra la carcoma) de tamaño académico y con estofados de origen neoclásico y policromada al óleo y al temple al huevo. Representa la aparición de la Virgen a los pastorcillos en Cova de Iría (Portugal). Aparece en actitud itinerante y la cabeza girada levemente a la derecha. Está posada sobre una nube con tres palomas a los pies, dos de ellas sujetando con el pico los bordes del manto y una se rasca el ala izquierda.

La figura responde a un estilo de imaginería andaluza. El autor de la imagen es Antonio José Irraiz Castellón, que la hizo en el 2007. Al día siguiente de la festividad de Nuestra Señora del Rosario procesionó por primera vez en el rezo del Santo Rosario por las calles del barrio que lleva su nombre.

Como digo, no es la imagen más espectacular que encontré en Córdoba de la Virgen María. El templo tampoco es el más bello de la capital cordobesa. Sin embargo, el conjunto que forma la talla de la Virgen con el templo me llamó la atención y no pude por menos que hacer esta foto, a la que acompaño el texto que espero sea del agrado de quien lo lea.

viernes, 13 de marzo de 2026

REFLEXIONES CON MOTIVO DE UNA POLÉMICA: LOS CAÑONES DEL PARROTE


Corría la década de los 70 del siglo XX cuando un niño, aprovechando su recreo, se aproximaba a estos cañones del Paseo del Parrote, fascinado por ellos porque le habían contado que habían sido clave para la defensa de la ciudad de La Coruña en la época de María Pita.

Ese niño no recuerda si eran dos o tres. Le daba igual. El caso es que, contemplándolos, se sentía un héroe en la defensa de su ciudad contra el pirata inglés. 

Ese niño era yo.

El problema es que ahora, a mis sesenta años de edad, una noticia en La Voz de Galicia está devolviendo a las nieblas de mis recuerdos esos cañones. Todavía puedo verlos apuntando hacia las instalaciones portuarias de La Coruña. 

Pero resulta que, por obra y gracia de la Plataforma en Defensa del Castillo Medieval de Monterrei (Ourense), me he enterado de que pretenden reclamar los cañones para devolverlos a la fortaleza a donde dicen que pertenecen.

Los cañones reclamados se encuentran en el herculino Paseo del Parrote, en la calle del Hospital y en el Castillo de San Antón. La citada asociación aduce que se instalaron en el año 1951 siendo alcalde el conocido Alfonso Molina. El impulsor de la iniciativa es el vicepresidente de la asociación que dice contar con el apoyo de sus compañeros en dicho organismo para recuperar las diez piezas de artillería procedentes de la fortaleza orensana. Estas piezas, además, sufren la podredura de la madera así como el óxido del propio cañón.

Como coruñés, esta iniciativa me duele bastante pues ya he dicho que forman parte de las imágenes de mi infancia. Pero dicho esto, tengo que decir también que es imperdonable que los sucesivos ayuntamientos coruñeses hayan dejado en el abandono estos cañones. A los que los coruñeses, por otro lado, no habíamos dado su verdadera importancia.

Creo que, por respeto a la historia, los cañones deberían estar en el lugar al que pertenecen, sea este el que sea. Aunque me duela. Es lamentable que, para que los coruñeses pongamos en valor nuestro patrimonio, tenga que venir alguien de fuera para disputárnoslo.

Sirva esta polémica para que tomemos conciencia y cuidemos lo nuestro porque, si no, no tendremos autoridad moral para oponernos a quien sí lo pone en valor.

Si alguien duda de como los orensanos cuidan su patrimonio les sugiero que echen un vistazo a la fortaleza de Monterrei.

miércoles, 11 de marzo de 2026

DESASTRE EN LA CIUDAD CALIFAL: CORDOBA ME HACE ESPERAR

 

En el otoño de 2024 visité esta maravilla, el puente romano de Córdoba, que desde el 2004 es peatonal. Recuerdo asomarme para ver, allí abajo, el Guadalquivir, el río que cruza la ciudad. A pesar de que el puente estaba muy transitado, sobre todo por turistas, me quedé extasiado mirando aquel río, la flora que lo adorna y la fauna que lo puebla. Mi sensación fue indescriptible.

Lo recorrí desde el margen de la Mezquita, que en otro momento conocí por dentro, hasta la Torre de la Calahorra en la otra orilla, que también visité. Me deleité observando sus maravillas (incluidas las cordobesas que pasaban por él). 

Luego tuve que dejar Córdoba y empecé mis gestiones para volver. Me llevaron muchos meses. Y, cuando estaba a punto de conseguirlo, una tromba de agua cayó sobre toda la provincia, afectando al centro al que pretendo ir. Hacía décadas que no llovía de esta manera. Ahora solo me queda esperar que este centro, que será mi casa, sea reparado. 

Una amiga cordobesa me pasó estas fotos para que viera la magnitud del desastre, que estuvo a punto de llevarse el Puente Romano. De hecho estuvo cerrado todos esos días. Podéis ver mi entrada en este blog para apreciar la diferencia de caudal de cuando estuve allí.

No queda otra que esperar. Mi nostalgia por Córdoba me atenaza, pero, como podéis ver en las fotos, no están las cosas para trasladarse inmediatamente. Cuando se calmen las cosas, espero que pronto, se pondrán en marcha las reparaciones y podré trasladar mi domicilio a Pozoblanco.

Mientras tanto no puedo evitar que me asalte esta nostalgia recordando el río como yo lo vi y mirando estas fotos, que hablan por sí solas.



Desde este blog quiero expresar mi cariño y mi solidaridad con todos los cordobeses, que tan bien me trataron. Y, a la vez, me comprometo, en cuanto pueda, a volver a pasear por este puente tan mítico.

viernes, 6 de marzo de 2026

NOSTALGIA DE LA CALMA. LAS PLAYAS DE CORUÑA

 


Corría el verano del año 2025. Ya había ido a pasar unas vacaciones en Córdoba y estaba decidido a volver. Porque volveré, cueste lo que cueste (cuando me lo permita la lluvia, en una provincia en la que nunca llovía).

Entonces decidí, por última vez, visitar mi juventud y para ello tuve que desplazarme de Ferrol a las playas de mi pasado, El Orzán y Riazor en La Coruña. La ventaja de estas dos playas es que son urbanas y puedes pasear por ellas sin salir del centro de la ciudad.

Me moví con mi silla eléctrica de arriba abajo por el paseo que las circunda y sentí, además del calor de esa hora, una nostalgia por un pasado que ya no volverá. Me quedé mirando al mar y experimenté el mismo sentimiento de antaño. La paz invadió mi interior. Como cuando era joven y las recorría para ahuyentar mis propios fantasmas. Luego, más adelante, tomé en esa arena una decisión que cambiaría mi vida.

Todos esos recuerdos volvieron a mi viendo como el mar lamía suavemente la playa. Supe que ese momento se grabaría en mis sentimientos para siempre. Por eso hice esta foto.

Y aún hoy, que estoy a punto de irme a vivir a un lugar que no tiene playa, sé que me acompañarán toda mi vida. Puede que el tiempo borre esa imagen de mi retina, pero jamás podrá borrar ese sentimiento de paz y de nostálgica tranquilidad.

A lo mejor nunca volveré a Coruña. Es hora de buscar otros horizontes. Pero siempre seré el niño y, más tarde, el joven que paseaba deleitándose con la paz que le producía aquella playa y aquel mar de verano en calma.

Porque como dice el maestro Pérez-Reverte: "Hay lugares de los que nunca se vuelve".

Estoy decidido a buscar el lugar que me haga sentir esa misma paz. Creo que ya lo he encontrado, tierra adentro. Así que me dispongo a ir a él. Pero siempre seguiré unido por mis recuerdos a esas arenas bañadas por ese mar, una imagen que nunca olvidaré. 

miércoles, 4 de marzo de 2026

EL PALACIO DE LOS COLOMERA. EL PARAÍSO CORDOBÉS DE LA CONDESA



Fue un par de semanas antes de dejar Córdoba (momentáneamente) camino de Ferrol. Compartía con mi guía un café en la Plaza de las Tendillas, en pleno centro de la ciudad. Alcé mis ojos y apareció ante mi. Ya lo había visto, pero en medio de aquella oscuridad parecía otro. Es el símbolo cordobés por excelencia: el Palacio de los Colomera.

Mientras hacía esta foto, mi guía me contaba la historia.

- "Este famoso edificio está situado en el número 3 en la confluencia de la plaza y la calleja del Barroso, lo que le añade interés. Se trata de un edificio de cuatro plantas de estilo neobarroco, es casi centenario y es la obra del arquitecto Félix Hernández Giménez, quien también es responsable de la remodelación de la plaza...

- "Lo hizo como residencia para los condes de Colomera, encargado por la Condesa, María Cecilia de Burgos y Álvarez de Sotomayor. Fue una de las viviendas privadas más importantes de la ciudad califal y durante décadas fue propiedad de la familia. Lo vendieron en 2016 y, recientemente, en el 2019, fue convertido en hotel de cuatro estrellas, conservando el nombre de Palacio Colomera...

- "Mantiene algunos de sus elementos originales, entre ellos el tradicional patio andaluz y la fachada histórica. Se intenta recrear el ambiente palaciego del edificio original. Imponentes escaleras y columnas, los arcos de la entrada del comedor, así como la fachada señorial y el balcón contribuyen a ello. Desde ese balcón, además, se puede contemplar una preciosa vista panorámica de la ciudad...

- "Las obras fueron muy complejas. Las columnas y vigas son componentes clave en el edificio, pero necesitaban refuerzo por estar dañadas por el tiempo. Igual que los muros, la cimentación para estabilizar el edificio. El techo también tuvo que ser reformado...


Poco antes de contemplar este majestuoso edificio había ido al Museo de Julio Romero de Torres donde quedé prendado de la discreta y dulce sonrisa de la Condesa. 


Por lo que, al visitar la Plaza de las Tendillas y ver su antiguo paraíso, decidí, no sé por qué, volver a ver el cuadro. Y es cuando ocurrió...

Mis ojos se fijaron de nuevo en los ojos de la condesa porque su mirada ya no me parecía dulce.  Su rostro se encontraba crispado por una nostalgia que pretendía comunicar a los visitantes.  Interrogué a mi guía:

- ¿Ves eso? La mirada ha cambiado. ¿Te acuerdas cómo era cuando vinimos antes?

A lo que me respondió:

- Tonterías, cosas tuyas. Será la luz.

Pero aún no he podido quitar de mis recuerdos tan enigmática mirada. Por eso, y como homenaje a la aristócrata, decidí no visitar de nuevo el Palacio. Aunque este sentimiento de empatía choca con mi irrefrenable impulso de gozar de esa hermosa visión.


Curiosamente este es el único cuadro de Julio Romero de Torres que no tiene en el fondo la imagen de Córdoba. Por que...

viernes, 27 de febrero de 2026

LIBRO: ABD AL-RAHMAN AL-DAHL, EL PRÍNCIPE EMIGRADO, de Daniel Valdivieso Ramos

 


Acabo de terminar de leer este libro. Se trata de la historia de quien puso en el mapa la ciudad de Córdoba (Qurtuba). El libro de tapa blanda nos cuenta a través de 495 páginas la historia de quien da título al mismo, también conocido como El príncipe emigrado

Después de perderlo todo, Abd Al-Rahman tiene que huir de su lugar de origen, Damasco, para salvar su vida y emigrar a la ciudad que le hará entrar en la leyenda.

La muerte del gran califa Hisham y la decisión de dejar como heredero a su sobrino al-Walid abre una profunda grieta en la dinastía Omeya, lo que es decir el imperio islámico. Los Banu al-Abas, una tribu descendiente del tío del profeta, intenta hacerse con el trono y desbancar así a los Omeya. 

Ante eso, Abd al-Rahman, nieto del difunto califa, tiene que renunciar a una vida cómoda en el palacio de Rusafa. Esto nos lo aclara el autor en una escena impactante en la que Abd al-Rahman practica el deporte de la esgrima árabe. Todo esto se ve amenazado por la situación y el protagonista tiene que huir a través de los peligros del desierto.

A la vez, en Al-Andalus los sirios tienen que sofocar la revuelta bereber. La conjunción de estos dos factores da lugar a lo que la historia nos cuenta y que, aunque lo sepamos, el autor mantiene la tensión narrativa hasta el final. Esto es lo que llena los más de veinte capítulos del libro, un libro que se nos hará corto a pesar de su volumen.

El autor de ese prodigio se llama Daniel Valdivieso Ramos, como no, cordobés, nacido en 1983, quien entró hace cinco años en la literatura histórica a través de la no menos mágica La Córdoba de Ibn Hazm, que ha sido calificada por la crítica como "la mejor recreación histórica sobre la capital califal escrita en el siglo XXI". 

El presente libro es su segunda obra, aunque es el primero que leo yo. No sé cómo será el primero, pero este me ha encantado. Cuenta con una prosa preciosista y poética.

El autor se consagra como un investigador y divulgador de textos árabes y andalusíes. Este libro es el resultado de un exhaustivo trabajo de investigación que volcó en la gratificante tarea para el lector de narrar la odisea de uno de los personajes más importantes de la historia de España, el fundador de la Dinastía Omeya de Al-Andalus, Abd Al-Rahman I.

Yo, que he comprado este libro en la propia Córdoba, considero la circunstancia feliz y muy adecuada, puesto que la historia que cuenta me atrae de nuevo hacia la ciudad califal. En cuanto regrese a Córdoba compraré la primera obra de este gran escritor y haré en este blog la pertinente crítica. Espero que sea tan buena como esta.

miércoles, 25 de febrero de 2026

LA PLAZA DE LAS BÁRBARAS. MIS RECUERDOS

 


Está allí. Siempre estuvo allí. En mis recuerdos. En mi lejana adolescencia.

Se trata de un lugar coruñés por excelencia, donde me refugiaba yo en los primeros años ochenta del siglo pasado. Escapaba de mi propia soledad. En el recreo del colegio donde estudiaba, Santo Domingo, o jugabas al fútbol o eras invisible. Así que yo, que nunca fui futbolero, con frecuencia me dirigía a la Plaza de las Bárbaras. 

Todavía me acuerdo como, a media mañana, me apoyaba en la pared del convento, en la que daba a la Plaza. No siempre conseguía huir de la soledad, pero su belleza era un bálsamo todopoderoso para mis heridas emocionales.

El nombre de la plaza es debido a que allí parece ser que existió una pequeña ermita dedicada a Santa Bárbara. Hoy está el Convento de clausura de las Madres Clarisas, fundado en el siglo XV y ampliado en los siglos XVII y XVIII. Sobre su puerta principal destaca un relieve gótico y en el que se representa el Juicio Final.

La plaza es encantadora gracias a su diseño, los árboles y el crucero. Tiene la magia de la intimidad, de lo antiguo. Es uno de los vacíos más especiales de La Coruña. Es fácil encontrar allí una atmósfera intimista; por eso a mí me gustaba para aliviar mi sempiterna soledad apoyado en uno de sus muros y contemplando el vacío de la plaza. No es un vacío hueco, pero remarca el sentimiento de ausencia.

El verano pasado quise volver y así lo hice y, aunque yo ya no soy el mismo (como advertía Neruda), volví a encontrar ese encanto coruñés. Un encanto que volveré a sentir al contemplar esta foto, vaya a donde vaya, aunque sea a cientos de kilómetros de la Plaza de las Bárbaras. En mi Coruña.

viernes, 20 de febrero de 2026

LA FELICIDAD ES UN RÍO Y UNA CIUDAD

 




Esto fue lo que pensé cuando, apalancado en una terraza de Córdoba, vi como ante mi discurría el Guadalquivir. Había oído hablar de ese río y de esa ciudad, pero lo que no sabía es que contemplando el río desde la terraza de una taberna de Córdoba se podía ser feliz.

Sería cerca del mediodía. Era noviembre de 2024, pleno otoño. Solo en Córdoba se puede saborear lo que yo paladeé ese día cerca de la legendaria Mezquita. 

Basculé mi silla hacia atrás, cerré los ojos, sentí el sol cordobés que, aún en esa época del año, calentaba mi cara. Me reafirmé en mi certeza: Córdoba es mi casa. Aquel lugar al que siempre quería regresar.

Con el ruido del río discurriendo ante mí hice una promesa: pasara el tiempo que pasara y me costara lo que me costara, volvería.

En ello estoy, más cerca de conseguirlo que cuando comencé las gestiones. Voy a volver, voy a contemplar de nuevo el río Guadalquivir. Y a las camareras cordobesas atendiendo de manera encantadora mi mesa, con una sonrisa todavía más reconfortante que el sol, acento cálido y hermosas cual sirenas. Entendí cómo debían sentirse los marineros de las leyendas grecolatinas cuando se dejaban cautivar por los cantos de esos seres mitológicos.

Entonces el río me habló: Volverás, has encontrado tu casa y ya no podrás olvidarla. Volverás.

Y en ello estoy.

miércoles, 18 de febrero de 2026

LA CASA CORNIDE. UN EMBLEMA CORUÑÉS

 



En plena Ciudad Vieja de La Coruña, concretamente en la Rúa das Donas nº 25, se encuentra la Casa Cornide, conocida por todos los coruñeses. Es un edificio del siglo XVIII ejemplo de arquitectura civil residencial del período barroco gallego. Su arquitecto fue Francisco Llobet, quien ha pasado a la historia como el constructor de la arquitectura militar de Ferrol.

Cuenta con tres plantas y era propiedad de Diego Cornide. Fue diseñada entre 1750 y 1760 por el ingeniero militar ya mencionado. La fachada es de sillería de granito del país. Tiene una forma irregular con una fachada principal de 20,6 m y se encuentra rematada con una curva con el escudo de los Cornide. El edificio consta de bajo, una planta baja y dos altura que alcanza 1430m2 en su totalidad, contando con once habitaciones y trece cuartos de baño. Es destacable su biblioteca y salón principal, situados en la planta superior.

En este solar, aunque en un edificio anterior, nació su hijo José Cornide en 1734, que llegó a ser regidor de La Coruña. En 1792 el propio José Andrés Cornide ordenó demoler los soportales para el alineamiento de las calles, lo que no llegó a hacerse hasta 1870.

Está inspirado en los palacios franceses de la época. A lo largo de los años el edificio tuvo diferentes dueños hasta que pasó a ser propiedad de la ciudad. A principios del siglo XIX se instaló en este edificio el ayuntamiento. En el siglo XX se encontraba allí el Centro Cultural Santo Tomás de Aquino, en el que había una sala de cine. En 1957 el Ministerio de Educación compró el edificio para instalar el Conservatorio, pero el ayuntamiento no lo consideró adecuado, permutando esta parcela por otra y pasando esta a ser propiedad del ayuntamiento.

El 3 de julio de 1962 el ayuntamiento lo vendió en una subasta pública en la que resultó ganador Don Pedro Barrié de la Maza, conde de Fenosa, quien se lo regaló a Doña Carmen Polo, mujer de Franco. El fin era, según ella relató, pasar días en la ciudad sin tener que abrir el Pazo de Meirás.

Esta parte de la historia del edificio es polémica puesto que algunos historiadores sostienen, apoyados en cierta documentación, que el proceso de adjudicación fue un montaje para satisfacer los deseos de la mujer de Franco.

En enero de 2018 el ayuntamiento coruñés encargó al autodenominado Consejo de Memoria Democrática analizar la situación del edificio para que pueda volver al patrimonio público. Un equipo de investigadores sostiene que la adquisición fue fraudulenta.

En octubre de 2020 el ayuntamiento inició los trámites para declarar al edificio como Bien de Interés Cultural (BIC) y, posteriormente, el mismo organismo hizo pública su intención de iniciar los trámites legales para la recuperación del inmueble. En abril de 2023 fue declarado BIC y en agosto de 2025 se ha abierto la posibilidad de visitarlo.

El edificio es muy bonito, como se puede comprobar en la imagen, pero por desgracia no tiene guía oficial para su visita -labor que realiza por su cuenta el guardia de seguridad, que, sin tener obligación de ello, te acompaña en la visita por el edificio. 

Las visitas son los lunes de 9 a 13h y el aforo está limitado a cinco personas por turno, cinco turnos en total, y deben reservarse a través del sitio web oficial. No se permiten fotos ni videos. Hay una alta demanda, pero la familia se limita a permitir las mínimas visitas obligadas por la ley.
 
Es muy bello por fuera, pero es una lástima que no se hagan más visitas por dentro ya que forma parte de la historia de La Coruña. Está en una hermosa plaza, donde también se encuentra la Colegiata de Santa María del Campo, que merece también una visita.

Yo pasaba todos los días, algunos dos veces, por delante. Lo veía como una figura oscura que sabía que pertenecía a los Franco, pero nunca le presté atención. Sin embargo, en mi última visita a La Coruña no pude dejar de hacerle una foto y hablar de este edificio que forma parte de mi infancia y adolescencia: la Casa Cornide.

viernes, 13 de febrero de 2026

CON MARCOS REDONDO EN POZOBLANCO

 


Iba paseando por una larga avenida de Pozoblanco. Esa avenida cuenta con un paseo ajardinado que da acceso a dos Institutos y en su parte central se encuentra el busto del pozoalbense más conocido (junto con Juan Ginés de Sepúlveda e Hilario Ángel Calero): el barítono Marcos Redondo, que nombra la avenida.

Marcos Redondo Valencia fue un cantante lírico nacido el 24 de noviembre de 1893 y muerto en Barcelona el 17 de julio de 1976. Su nombre también bautiza los conservatorios de Pozoblanco y Ciudad Real. El Fondo Marcos Redondo se conserva en la biblioteca de Cataluña.

Nació en el seno de una familia de clase media interesada por la música. Su madre tenía 17 hermanos, de los que 15 sabían tocar algún instrumento. Cuando tenía dos años su padre murió y el niño fue obligado a vivir con sus abuelos en Ciudad Real. Allí entra como seise en la catedral. Sus abuelos reconocieron su gran voz y lo animaron a seguir la senda del belle canto.

En 1913 se traslada a Madrid e ingresa en el conservatorio. Al finalizar sus estudios debuta en el Gran Teatro de Madrid en 1919 con La Traviata. Su éxito fue clamoroso, pero decide marchar a Italia para perfeccionar su estilo y estudiar con los maestros Betinelli y Francheschi. Ese mismo año regresa a Madrid y vuelve a debutar en el Teatro Real como profesional, haciéndose popular en los círculos artísticos de la capital española.

De nuevo vuelve a Italia, en donde firma varios contratos para presentar veinte repertorios. Esto, con el tiempo, le lleva a realizar giras por varias ciudades americanas cantando obras como La favorita, La Traviata, La Boheme, I pagliachi y Adriana Lecouvreur. Es elogiado y considerado un barítono de primera fila.

En 1923 vuelve a Barcelona y es convencido por José Gisbert para que se dedique a la zarzuela, lo que hace. Desde entonces y hasta su retiro en 1957 se dedicará en exclusiva a este género, estrenando piezas como La parranda, Katiuska, La tabernera del puerto y Black, el payaso, además de La pícola molinera, llegando a tener en su repertorio más de cien obras. Los aficionados lo catalogan como el mejor barítono de zarzuela en España.

Pasa sus últimos años en Barcelona, donde muere en 1976.

Ha sido nombrado Hijo Ilustre de Pozoblanco. El paseo se llama Marcos Redondo por el busto que podéis ver en la imagen. El Museo Marcos Redondo se encuentra en la Casa de la Viga, cerca del ayuntamiento de Pozoblanco y fue construido por la Peña Marcos Redondo en colaboración con el ayuntamiento. Está muy bien, salvo que vayas, como yo, en silla de ruedas: en la entrada ya te encuentras con escaleras y dentro otra más para ir a la planta superior. Totalmente inaccesible, lo que no se entiende teniendo en cuenta que en Pozoblanco hay una residencia para discapacitados físicos. Por ello tuve que conformarme con ver el busto de Redondo en su avenida. 

Os dejo este vídeo con una de sus actuaciones, en las que canta dos romanzas de la zarzuela "La Virgen morena":


Hago esta entrada mientras espero un próximo traslado al CAMF de Pozoblanco, mi próxima casa.

miércoles, 11 de febrero de 2026

HISTORIA DEL CASTILLO DE SAN ANTÓN

 



Me encontraba yo en el Museo Militar de La Coruña disfrutando de todas las piezas expuestas cuando, de repente, paré delante de la maqueta del Castillo de San Antón, una fortaleza emblemática de la ciudad. 

Está edificado sobre una isla pequeña que se llama Pena Grande, donde existía una ermita dedicada a San Antón. Contiene un faro que guía a los barcos y desde el que se puede disfrutar de una vista panorámica del puerto. 

Este castillo nació en el siglo XVI como un fortín defensivo para proteger La Coruña. Ya, al principio de su construcción, rechazó el contraataque inglés en respuesta a la Armada Invencible en 1589. Su ubicación en la bahía la convirtió en un baluarte clave para ello. Después se completó su edificación en 1590. La dirección de la obra se debe al Teniente Pedro Rodríguez Muñíz. Este oficial, por desgracia, al revés que los Capitanes Varela y Troncoso, no es recordado por muchos coruñeses, aunque su labor fue tan importante como la de estos en la defensa de La Coruña.

En la parte alta del castillo se encuentran la sacristía y la capilla, además de casamatas utilizadas como dormitorios y almacenes para los soldados que vivían en la fortaleza. Contiene también un aljibe para almacenar agua.

Formaba junto con el Castillo de Santa Cruz y el Castillo de San Diego un dispositivo defensivo para la ciudad. 

Como ya dije, nació en el siglo XVI como fortín y evolucionó como refugio para marineros con enfermedades contagiosas, para mantenerlos aislados de la población. De ahí pasó a ser lazareto y  prisión. Todavía se conserva un lugar retirado en el que estuvo preso el marino Malaspina, condenado por la Inquisición. Incluso, en la posguerra, llegó a albergar presos políticos.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1949 y desde 1994 Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Desde ese mismo año alberga el Museo Arqueológico e Histórico de La Coruña.

Actualmente se exhibe desde orfebrería castreña hasta piezas de la Edad de Bronce. También cuenta con una lorica segmentata, armadura que perteneció a un legionario romano. De esta forma unen la historia con la arqueología local. En el castillo se exhiben también embarcaciones antiguas. El museo ofrece periódicamente visitas guiadas a los turistas.


Tengo que decir que, como usuario de silla de ruedas, me encuentro imposibilitado de recorrer su interior, cosa que, afortunadamente, hice cuando podía andar.

Lo que me parece surrealista es que, a una pregunta que hice de por qué no se podía poner una rampa de madera para visitar el castillo, uno de los trabajadores me dijo: "Porque lo prohíbe Patrimonio". Esto no solo es indignante, sino que además es absurdo. La propia casa de María Pita, la heroína coruñesa, se puede visitar en silla de ruedas sin que Patrimonio haya puesto ninguna pega. Además sería una rampa de quita y pon. La razón debe ser otra, pero prefiero no investigar el motivo.

Todas estas reflexiones que dejo por escrito se me ocurrieron contemplando la maqueta del Castillo de San Antón en el Museo Militar de La Coruña, visitas inolvidables para mi.

viernes, 6 de febrero de 2026

MARAVILLA DENTRO DE UNA MARAVILLA: LA CATEDRAL EN LA MEZQUITA

 

Altar de la Capilla Mayor
de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Yo sufrí el síndrome de Stendhal sin ir a Florencia como él. Ni siquiera tuve que salir de España. Ocurrió durante mi visita a Córdoba, a donde me propongo volver. Yo estuve en la Mezquita-Catedral y tanta belleza me abrumó.

Entré en el templo islámico por una puerta que no recuerdo. Dentro me esperaba un bosque de columnas maravilloso que me asombró por su belleza. Siguiendo a la guía, me adentré en él y me dirigí a un espacio central magníficamente iluminado que me transportó desde la era Omeya hasta el Renacimiento Plateresco español. Mis ojos no daban crédito y mi cerebro era incapaz de asimilar tanta belleza. Tal es así que, aún a mil kilómetros de distancia, puedo ver tal maravilla...

Y es que, como dice el célebre escritor Pérez-Reverte, hay lugares de los que no se vuelve. La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de ellos. 

Mi alma sigue cautiva allí y, tarde o temprano, mi cuerpo tendrá que viajar hasta allí para juntarse con ella.


Os cuento algunos datos sobre la Catedral y el Retablo Mayor de la foto:

En el siglo XIII se produce la consagración al culto católico del edificio de la Mezquita. En el gran lucernario de Alhakén II se dispone la primitiva Capilla Mayor, que acoge la misa de Dedicación de la Catedral el 29 de junio de 1236.

En 1371 Enrique II concluye la Capilla Real, de planta cuadrangular y estética mudéjar, que albergó la sepultura de los monarcas Fernando IV y Alfonso XI (posteriormente trasladados a la Colegiata de San Hipólito).

La primera gran intervención cristiana se desarrolla en el siglo XV. Ocupando seis naves de la mezquita, se levanta la nave gótica de planta basilical. Más tarde, en el siglo XVI, se construye el crucero para crear una planta de cruz latina de tres naves. El arquitecto encargado de ello, Hernán Ruíz I, muestra en todo momento una especial sensibilidad hacia la arquitectura del antiguo oratorio musulmán y centra su intervención en la construcción de las bóvedas góticas. Después su hijo terminará la construcción de los brazos del crucero y la Capilla Mayor.

En 1618 se inicia el Retablo Mayor por iniciativa del obispo Diego de Mardones, quien confía en el trazado del jesuita Alonso de Matías. Se opta por usar mármol y bronce de procedencia local. El retablo consta de un cuerpo principal con tres "calles" separadas por cuatro columnas y un ático. En él se pueden ver varios lienzos, destacando en la parte superior la pintura de la Asunción de Nuestra Señora. Junto a ella, los ángeles músicos, santos, apóstoles e incluso la representación del emperador Carlos V.



miércoles, 4 de febrero de 2026

SABORES QUE SE QUEDAN PARA SIEMPRE. EVOCADORES

 


Según algunos psicólogos recordamos más las sensaciones que los datos, sobre todo si las sensaciones son evocadoras. De eso doy fe.

La primera sensación de la que os voy a hablar es la que tuve recién llegado a mis vacaciones en Pozoblanco (Córdoba). Paseando fui a parar a La Casa del Jamón y como había oído hablar del famoso jamón de Los Pedroches quise probarlo. Me coloqué, en una mañana soleada, en la terraza. Basculé la silla y me dispuse a disfrutar del jamón ibérico y del queso manchego que me sirvieron, mientras veía pasar frente a mi los coches que cruzaban la localidad. Fue una sensación inolvidable. 



Estamos hablando de hace diecisiete meses y todavía, cerrando los ojos, puedo saborear aquel delicioso plato. Ese recuerdo me lleva a los tres magníficos meses que pasé aquel otoño en Pozoblanco y que me reafirmaron en mi decisión de volver, esta vez para vivir allí definitivamente. Estoy en ello.

La otra foto es de una ración de pulpo á feira que saboreé en mi Coruña durante la celebración de A feira das maravillas, el veintiseis de julio de 2025. Cansado de moverme en mi silla y siendo la hora de comer, pedí el pulpo y una Coca-Cola (perdón por el sacrilegio). Desde ese momento el recuerdo de mi Coruña  me sabe a pulpo.

Son dos sabores tremendamente evocadores, que forman parte de mi pasado y que nunca, pase el tiempo que pase, me abandonarán. Me imagino que con el tiempo La Coruña formará parte de mi mejor pasado y Pozoblanco de mi mejor presente.

viernes, 30 de enero de 2026

EL HOSPITAL MILITAR DE LA CORUÑA

 

Hospital Abente y Lago de La Coruña (antiguo Hospital Militar) y
parte de las viejas murallas de la Ciudad Herculina

En el paseo del General Sir John Moore nº 2 se encuentra el Hospital Abente y Lago (en la foto). Los coruñeses siguen conociéndolo como el Hospital Militar, que es lo que fue durante décadas. 

El hospital Abente y Lago es el más antiguo de los hospitales que integran el área sanitaria de La Coruña. Se construye en el Campo del Espíritu Santo en 1626 e inicia su actividad con el nombre de Hospital del Rey para prestar asistencia a las tropas militares asentadas en La Coruña. Se componía de un solo cuerpo con dos plantas, paralelo a las murallas de la ciudad. Estaba rodeado por el Hospital del Buen Suceso, la capilla del Espíritu Santo y el polvorín.

En 1725 se realiza la remodelación del sistema defensivo de la ciudad y la ampliación del Hospital del Rey, incorporándole la capilla del Espíritu Santo, con capacidad para 200 enfermos.

A mediados del siglo XIX se derriban ambos para edificar el nuevo edificio entre 1861 y 1866. Contaba con quince salas y podía acoger a 300 enfermos. En 1946 un incendio asoló completamente el hospital dejando solo sus paredes, siendo el incidente más serio de su historia y sirvió para convertirlo en uno de los más modernos de España.

En 1995 el Ministerio de Defensa cierra sus puertas y se incorpora al Sergas, inaugurándose en 1998 y pasa a denominarse Hospital Abente y Lago.

Su primer director tras el derribo y posterior reconstrucción fue el General de Sanidad Ezequiel Abente y Lago. Nació en Corcubión y vivió entre 1841 y 1923. Estudió medicina en la Universidad de Santiago entre el 1857 y 1863, con excelentes calificaciones. Ingresó como segundo ayudante médico en el batallón de Cazadores de Tarifa y en el Peñón de Vélez de la Romera. Desempeñó diversos cargos y destinos por toda España hasta que finalmente recaló en La Coruña, donde se hizo cargo del hospital militar y su organización. Fue laureado militar por su labor en tiempos de guerra y paz (máxima condecoración militar). El hospital recibe su nombre en honor a él por la competente dirección del mismo durante la repatriación de los soldados heridos y enfermos de Cuba, tras la guerra con Estados Unidos.


Es uno de los lugares que más tienen que ver conmigo.

El que suscribe nació en la segunda mitad del siglo XX (1965) y fue entonces cuando este hospital pasó a formar parte de mi vida. Allí nací con espina bífida, allí fui operado de niño de amígdalas (con la única anestesia de un soldado que me sujetaba brazos y piernas mientras el médico hacía su parte), allí fui al dentista por primera vez y, cuando ya era estudiante en Santiago, allí fui operado del pie izquierdo en el que sufría la malformación de los dedos en garra. Por culpa de la espina bífida, no me pudieron poner epidural y recuerdo al personal sanitario despertándome a bofetadas después de la anestesia general... lo que provocó mis ganas de devolvérselas.

A pesar de todo tengo buenos recuerdos del citado hospital porque está ligado a la figura de mi abuelo materno, que fue auxiliar administrativo allí y solucionó muchos problemas de papeleo al personal que allí trabajaba. Lo querían mucho y, por extensión, me trataban muy bien a mi. Dejé de ir a mediados de mi tercera década porque, al no ser militar, no podía disfrutar de los beneficios de dicho hospital.

Todos estos recuerdos volvieron a mi el otro día cuando, bajo un sol espléndido, le hice esta foto. Descubrí la ironía de que el hospital de mi infancia estuviera rodeado por los restos de la muralla primitiva de mi Coruña.

miércoles, 28 de enero de 2026

Libro: AVERROES: El sabio cordobés que iluminó Europa, de Andrés Martínez Lorca


Estamos ante un pequeño estudio biográfico (155 páginas tamaño cuartilla) sobre el sabio musulmán de origen cordobés. 

Averroes, el libro, es un recorrido por la vida y obra de este intelectual. Su autor es Andrés Martínez Lorca, catedrático de Medieval de la UNED, que nunca escondió su pasión por Al Andalus (la España ocupada por los musulmanes cuya capital era Córdoba).

En esta obra nos cuenta cómo Averroes, desde Córdoba, ilumina la Europa medieval. Y es en este momento cuando, en mi opinión, no deja clara la distinción entre almohades, procedentes de Arabia y cuya herencia recibe Averroes, y los almorábides, procedentes del norte de África, enemigos de Averroes así como hostiles a la mejor tradición de Córdoba.

Por otra parte, es dudosa la influencia griega en Al Andalus que defiende el autor. Averroes se limitó a traducir a los filósofos griegos, como Aristóteles, lo que no quiere decir que defendiera sus tesis. Nos encontramos ante dos filosofías distintas, la griega y la musulmana, poco compatibles a mi entender, en especial en lo que se refiere a la consideración de mujeres y homosexuales en el mundo musulmán, que dista mucho de la visión occidental.

Teniendo esto en cuenta, podemos acercarnos y disfrutar de la obra del profesor Martínez Lorca. Merece la pena leerlo si, como a mi, te ha deslumbrado la belleza de Córdoba. Junto con Maimónides y Séneca, otros cordobeses ilustres, Averroes es una de las figuras destacadas en la historia de la ciudad, que no es poca.


viernes, 23 de enero de 2026

HISTORIAS DE LA CALLE DE LA SINAGOGA


En pleno centro de la Ciudad Vieja coruñesa se encuentra la Calle de la Sinagoga. En mi última visita guiada por la zona (conocía la calle pero no su historia) me contaron que aquel era un edificio medieval dedicado a las abluciones y rezos de la comunidad judía herculina de la época. Se la conocía como Mikve.

Se dice que de ella partía un túnel que iba a dar a la cercana Colegiata de Santa María. Y que ese túnel tenía (en la piedra) grabados símbolos judaicos. Existen leyendas que relacionan esa casa con la Biblia Kennicott, copia manuscrita de la Biblia hebrea escrita por un judío en La Coruña en 1476, considerada una de las obras cumbre de la ilustración medieval.

- La casa parece ser que fue abandonada en 1492 (año de la expulsión de los judíos de España)....

Eso me estaba contando la guía cuando, de repente, la tenue luz de una vela cruzó la ventana y luego desapareció... Esto solo lo vi yo, nadie más del grupo lo hizo. Así que lógicamente empecé a dudar de lo que había visto.

Pero aquella noche, en mi profundo sueño, se me volvieron a aparecer la Calle Sinagoga, la casa y la ventana tenuemente iluminada por una vela.

miércoles, 21 de enero de 2026

ANTE EL GRAN CAPITÁN (I)

 


En mi visita al Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba me encontré de repente ante el busto de Don Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar, el Gran Capitán. Sentí un repentino e inmenso orgullo por un pasado en gran parte militar que muchos españoles ignoran. Y entonces me propuse, para paliar tal carencia, hacer una entrada en este blog.


Don Gonzalo nació en Montilla, cerca de Córdoba, el 1 de septiembre de 1453 y murió en Granada el 2 de diciembre de 1515, ciudad en la que está enterrado. Pasó a la historia como el Gran Capitán.

Don Gonzalo fue un noble y militar español, siendo Capitán General de los ejércitos de Castilla y Aragón y el fundador del ejército español. Fue el gran triunfador de las batallas de la guerra de Granada, la primera guerra italiana y la guerra de Nápoles. Se convirtió en virrey de Nápoles y fue nombrado Duque de Santangelo, Terranova, Andría, Montalto y Sessa. También fue comendador de la Orden de Santiago. En sus últimos años regresó a Castilla y en sus últimos días fue alcalde de Loja, trasladándose a Granada unos meses antes de morir. 

Fue un magnífico estratega, táctico y político, considerándose padre de la guerra moderna. Combinó como nadie las armas de fuego que luego se emplearían en los Tercios, germen de la Infantería Española. Su influencia duraría siglo y medio dominando los campos de batalla de Europa, convirtiéndose en un general legendario a nivel internacional. 

Fue también un habilísimo diplomático, manteniendo contacto con los Estados Pontificios y el Sacro Imperio Romano Germánico, además de las Repúblicas italianas. De manera que fue la persona más estimada en tales tiempos, pues tales príncipes deseaban tenerle como amigo o recelaban de que fuese su enemigo.

Para recordarlo, el tercio de la Legión acuartelado en Melilla lleva su nombre.

Había nacido en el Castillo de Montilla, perteneciente al Señorío de Aguilar. Era hijo segundo de Pedro Fernández de Aguilar (V Señor de Aguilar de la Frontera y de Priego de Córdoba). Su madre era prima de Juana Enríquez, reina consorte de Aragón. Y hermano menor de Alfonso Fernández de Córdoba, con el que se crió en Córdoba al cuidado de Pedro de Cárcamo. En su infancia fue paje al servicio del príncipe Alfonso de Castilla, hermano de la futura reina Isabel I, y a la muerte de este pasó al servicio de la princesa Isabel.

Fiel al mando isabelino, inició su carrera militar (como correspondía a un segundón de la nobleza) en la guerra de sucesión castellana. En la batalla de Albueda (1479) contra Portugal ya se distingue entre los mejores guerreros de la orden de Santiago. Luego contrajo matrimonio con Isabel, hija del señor del Carpio, que moriría al dar a luz por primera vez. Como regalo de boda, su hermano le había dado la alcaldía de Santaella.

Fue en la guerra de Granada donde se hizo famoso como Comandante en jefe y como táctico práctico, al idear una máquina de asedio hecha con las puertas de las casas. Mandó el asalto de Illora y Montefrío, encabezando a sus hombres en la batalla y haciendo prisionero a Boabdil, que se entregó tras pedir piedad. Gonzalo Fernández de Córdoba aceptó su rendición. Acabarían siendo amigos.

Contrajo segundas nupcias con María Manrique de Lara, dama de la reina Isabel, con quien tuvo dos hijas. 

Estuvo a punto de morir en una escaramuza nocturna ante Granada cuando se cayó del caballo en medio del combate y dirigió las últimas negociaciones con Boabdil para la rendición de la ciudad en enero de 1492. Acompañó a Boabdil a su exilio en Fez en 1494.

Recibió la Encomienda de la Orden de Santiago y el Señorío de Órjiva, así como rentas sobre la producción de seda granadina, lo que lo hizo muy adinerado.

En 1494 fue enviado a conquistar los territorios de Italia para neutralizar el pacto entre los franceses y los turcos. Se pone al frente de una expedición de 60 naves y 20 leños, embarcando 6.000 soldados de infantería y 700 jinetes. Entró en Nápoles y ocupó Regio de Calabria y las localidades de alrededor. En su primera batalla contra los franceses perdió la iniciativa, siendo derrotado en la batalla de Seminara (1495), su primera y última derrota, de la cual aprendió para futuros movimientos militares. Después maniobró hábilmente y asedió con éxito Atella. Consiguió que los napolitanos se sublevaran contra los franceses. Pocos días después, el Gran Capitán fue aclamado en Roma, siendo recibido por el papa Alejandro VI.

En 1498 regresó a Castilla como Duque de Santangello y de Terranova. En 1501 el papa Alejandro VI publicó el acuerdo entre Francia y Aragón y los franceses ocuparon su parte con 20.000 hombres. El Gran Capitán, por orden del rey aragonés, procede a ocupar su parte, encontrándose con resistencia en Tarento, una plaza bien fortificada, la cual asedia. Dado que era difícil tomarla por mar, el Gran Capitán cogió 20 carabelas y desembarcó a sus hombres para atacar por tierra, puesto que la plaza no tenía defensas por allí. Esto supuso la toma de la localidad sin batalla.

Españoles y franceses riñen por el reparto de Nápoles, lo que obliga al de Córdoba a utilizar su genio como estratega, organizando un torneo llamado el Desafío de Barletta. Ante la llegada de refuerzos franceses, abandona esta localidad y toma la ciudad de Ruvo di Puglia, logrando la histórica victoria de Ceriñola. En pocos minutos 3.000 mercenarios suizos yacen muertos en el campo, siendo la primera vez en que se obtiene una victoria por medio de armas de fuego. Los franceses huyen hacia Gaeta, donde son reforzados con otros 10.000 hombres. El Gran Capitán monta una línea defensiva en el río Gadellano, cerrando el paso de los franceses hacia la capital napolitana. El ejército español cruza el Gadellano sobre un puente de barcas y sorprende a los franceses que huyen en desbandada, dejando tras de sí en manos españolas millares de prisioneros con muchos bagajes, banderas y artillería.

En 1504 es nombrado virrey de Nápoles durante cuatro años. Es cesado y vuelve a España, donde se le concede la alcaldía de Loja, a donde se retiró. Allí se siente enfermo y regresa a Granada con su familia en 1515. El rey Fernando, creyendo que el Gran Capitán quería viajar a Flandes para organizar una revuelta, mandó arrestarlo. Pero Fernández de Córdoba murió el 2 de diciembre.

Sus restos descansaron en el desaparecido Convento de San Francisco y después en el Monasterio de San Jerónimo, con permiso de Carlos I, en 1522. En la cripta acabaría reposando con su esposa y varios familiares, además de 700 trofeos de guerra.

Y esta es la épica y triste historia de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, que es desconocido por muchos a pesar de ser el primer y mejor general de la historia militar de España.


También podíamos reseñar en esta entrada las llamadas Cuentas del Gran Capitán, pero eso queda para otra entrada.

viernes, 16 de enero de 2026

RECUERDOS OLVIDADOS ?

 



El otro día, en mi paseo por la ciudad vieja, fui a parar ante el edificio del antiguo Gobierno Militar de La Coruña. En esto mi memoria emocional dio un salto a unos cuarenta años atrás, cuando iba a ver a mi padre, el Teniente Coronel...

En aquellas visitas recuerdo que estaba abierto el bar La Jarra Melada, donde estaban apostados muchos soldados, supongo que fuera de servicio. Este bar era famoso entre estudiantes y soldados, pero yo nunca fui, por lo que se contaba de lo que allí sucedía.

No me gustaba ir al Gobierno Militar porque siempre me mostraba el lado falso de mi padre. El mismo hombre que la tarde anterior me había echado una gran bronca (faltas de respeto y desprecio incluidos) salía a recibirme al pasillo entre gritos de fingido cariño para aparentar delante de los allí presentes. Y yo, que nunca pude fingir, me sentía muy violento.

Una vez terminado el trámite que me había llevado hasta allí, salí del edificio triste y abatido, incapaz de cambiar de humor con la misma rapidez que él.

Luego, con el tiempo, nuestros caminos se separaron y no volví al Gobierno Militar (no me atrevía) hasta el día de la foto. Descubrí, para mi sorpresa, que Neruda tenía razón cuando decía: Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Porque aunque el dolor todavía sigue ahí, ahora es más soportable. Es una cuestión de recuerdos olvidados...?

miércoles, 14 de enero de 2026

LIBRO: MISIÓN EN PARÍS de Arturo Pérez - Reverte

 


Estamos ante una nueva aventura del personaje favorito (para él y sus lectores) de Arturo Pérez-Reverte. Misión en París es la última entrega -hasta ahora- de la serie Alatriste. Esta obra se presenta en 343 páginas encuadernadas en tapa blanda de color amarillo, con una ilustración parisina junto a la figura de Alatriste en posición desafiante.

A través de doce capítulos recorremos con el capitán el París del siglo XVII. En su misión le acompañan sus viejos amigos (que ya se hicieron los nuestros a través de las obras anteriores). Cabe destacar la habilidad narrativa del escritor y su sapiencia a la hora de ambientar la época; lo que no sucede al describir la mentalidad de ese tiempo, ya que vuelve a caer en el presentismo. 

Aun así esta es una gran historia que nos engancha rápido y no nos suelta hasta el final, -que ya intuimos al comprobar que un personaje clave es trasunto de un personaje histórico. Es también acertada la introducción en la trama de unos personajes míticos, los Tres Mosqueteros, personajes que lo habían marcado desde que leyó el genial libro de Dumas.

En fin, otra lectura muy recomendable de Arturo Pérez-Reverte.


Yo tengo la suerte de ser cliente habitual de la Librería Arenas de La Coruña desde que tenía once años, cuyo propietario, Manuel Arenas, es amigo de Pérez-Reverte. Por eso le pedí que consiguiera, si era posible, que don Arturo me dedicara esta última novela. Y así lo hizo. Gracias, Manuel.

viernes, 9 de enero de 2026

NAVIDADES BLANCAS CON CHARLIE PARKER

 


Grabada en 1948 en el Royal Roost de Nueva York, está considerada por la revista especializada Jazz Times como la mejor interpretación de jazz de todos los tiempos de uno de los clásicos navideños más conocidos. Con el genial saxofonista Charlie "Bird" Parker al frente, en la banda también encontramos al trompetista Kenny Dorham y al batería Max Roach.

Aunque las Navidades ya hayan pasado, no puedo resistirme a compartir este maravilloso tema con vosotros. Felices Fiestas, con retraso.