viernes, 2 de noviembre de 2018

FLASHDANCE. DE LA NOSTALGIA A LA ESPERANZA .



 A ver que película vemos hoy !   ………. El día se presentaba triste. Húmedo. Otoñal. Gallego. Le dio al play. Ponían Flasndance ( una película que había visto 34 años atrás ). Y viajó por el tiempo. Viajó hasta una época en la que todo le quedaba por hacer....
 Lo hizo de la mano de Jennifer Beals hasta un lugar no muy lejano ( de Ferrol a Santiago de Compostela tampoco hay tanta distancia ) pero sí a un tiempo casi remoto, irrecuperable.
 El ritmo que dibujaban las caderas de aquella chica lo sumergía , cada vez más, en la nostalgia, en el dolor por lo perdido.
 En esto, de repente, sonó su móvil.
- Que tal, mi Rey.? Como estás ?.
Era la voz de su chica. Su maravillosa Sirena.
Y el pasado fue vencido por la sed de futuro. Y la nostalgia por la promesa de felicidad. La Esperanza, de nuevo, tenía voz de mujer. De mujer real. Y viajó, a la velocidad de la luz, del pasado al futuro.

                                                 


                                                               

jueves, 1 de noviembre de 2018

¿ QUE OCURRIÓ ENTRE MI PADRE Y TU MADRE ?. AVANTI !

 Estamos ante una joya del Cine Norteamericano - y aún mundial - que es una comedia romántica del genial Billy Wilder. Este director es coautor, junto a I. A. L. Diamond, del guion.( retomando su primer oficio cinematográfico ). Este se basó en una obra de teatro homónima, que pasó sin pena ni gloria. De ahí la genialidad de Wilder.
 Billy eligió adecuadamente a sus actores - Jack Lemmon, Juliet Mills, Clive Revill y otros -
 Fue estrenada en 1972. Se grabó en inglés e italiano y fue producida por la UA.
  Clive Ambruster , un respetable magnate de USA. que ha pasado sus últimos diez veranos en Ischia ( Italia ), donde fallece.
 Su hijo - Lemmon - ha de viajar hasta allí para repatriar el cuerpo. Este se hospeda en el mismo hotel donde se alojaba el padre y conoce a Pamela ( una inglesa rebelde que va a repatriar el cuerpo de su madre, que resulta ser la amante ocasional de su padre ). Por la experta y pícara dirección de Wilder, el clima de la isla va transformando la relación de estos dos seres, a priori incompatibles.
 En resumen, una comedia romántica del gran Wilder. Una película que no pueden perderse o se arrepentirán.

                                         
                                         
                                     
                                 

                                 
 NOTA: Dedico esta entrada a la más fiel y wilderiana seguidora de este blog. A Carmen


                                     


                           
                                     


                                     
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miércoles, 31 de octubre de 2018

SABOTAJE de Arturo Pérez - Reverte



                                             

Estos días de convalecencia gripal ( perdón por la obligada pausa ) he tenido tiempo de terminar este nuevo libro de Arturo Pérez - Reverte.
Se trata del último de la Serie Falcó..
Tiene la ventaja - para el autor - de tratarse de un personaje - el espía/ mercenario - cuyas características ya vienen dibujadas en las anteriores entregas de la serie. También tiene el inconveniente de ser una historia ( la de la confección del cuadro Guernica de Picasso) que sabemos, por la historia, como termina.
Aún así el autor sabe como mantener la tensión narrativa. Destaca, sobremanera, la recreación del ambiente parisino de los años 30.
Es también reseñable la retoma de circunstancias de otras obras - como la referencia marginal a Eva - y la corrección de pequeños errores cometidos en otros títulos de la Serie ( como el de ubicar , en los años 30, la Escuela Naval Militar en Marín ).
En conclusión; otro título de una colección que amenaza , seriamente, con quitar a Alatriste el título de personaje revertiano por excelencia.

sábado, 27 de octubre de 2018

DISCURSO 60 AÑOS DE AUSCHWITZ



             
"Sobrevivientes de Auschwitz-Birkenau, Damas y Caballeros,

Quisiera agradecer al Comité Internacional de Auschwitz por la invitación a hablar hoy aquí ante ustedes.

A mi parecer una incitación como esta no es algo que se pueda dar por hecho fácilmente. Sería cómodo para nosotros los alemanes permanecer en silencio frente a lo que fue el más grande crimen en la historia de la humanidad. Las palabras de líderes mundiales se vuelven inapropiadas cuando se confrontan ante la absoluta inmoralidad y sin sentido del asesinato de millones.

Buscamos entender de manera racional algo que esta mas allá de la comprensión humana. Buscamos respuestas definitivas pero es en vano.

Lo que ha quedado es el testimonio de unos cuantos sobrevivientes y su descendencia.

Lo que ha quedado son los restos de los sitios donde ocurrieron esos asesinatos y el registro histórico.

Lo que también ha quedado es la certeza de que esos campos de exterminio fueron una manifestación de la maldad absoluta.

El mal no es una categoría científica o política. Sin embargo, después de Auschwitz, ¿quién podría dudar de su existencia, y de que se manifestó asimismo en el genocidio impulsado por el odio y llevado a cabo por el régimen nazi? Aun así, reconocer este hecho no nos permite esquivar nuestra responsabilidad arrojando la culpa sobre un demoniaco Hitler. El mal manifestado en la ideología nazi no carecía de predecesores. Había una tradición detrás del ascenso de esta brutal ideología y la perdida de inhibición moral que le acompañaba. Sobre todo, hay que decir que la ideología nazi era algo que la población apoyaba en aquel momento y que contribuyo a que sucediera.

Ahora, 60 años después de la liberación de Auschwitz por el Ejercito Rojo, yo estoy frente a ustedes como el representante de una Alemania democrática. Yo expreso mi vergüenza por las muertes de aquellos que fueron asesinados y por el hecho de que ustedes los sobrevivientes, fueron forzados a marchar a través del infierno de un campo de concentración.

Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Maidanek, y Auschwitz-Birkenau son nombres que por siempre serán asociados con la historia de las víctimas, de Alemania y de Europa. Lo sabemos. Traemos esta carga sobre nosotros con tristeza, pero también con un estricto sentido de responsabilidad.

Millones de hombres, mujeres y niños fueron gaseados, dejados sin comer o tropas alemanas SS y sus cómplices les dispararon.

Judíos, gitanos, homosexuales, prisioneros políticos, prisioneros de guerra y luchadores de la resistencia a lo largo de Europa fueron exterminados con una perfección industrial o fueron esclavizados y forzados a trabajar hasta morir.

Nunca antes había ocurrido un quebrantamiento mayor en miles de años de cultura y civilización europea. Después de terminar la SGM tomó tiempo darse cuenta de los alcances de este quebrantamiento. Estamos conscientes de ello, pero dudo que alguna vez lleguemos a comprenderlo. El pasado no puede ''superarse''. Es el pasado. Pero su rastro y las lecciones pendientes de aprender del se extienden hasta el presente.

Nunca existirá algo que pueda compensar el horror, el tormento y la agonía que se dieron en los campos de concentración. Lo único posible es darle a las familias de aquellos que murieron y sus sobrevivientes un cierto monto de compensación.

Alemania ha enfrentado su responsabilidad por un largo periodo de tiempo ahora ya con políticas gubernamentales y decisiones en las cortes, apoyadas por un sentido de justicia de parte del pueblo.

Los hombres y mujeres jóvenes que vemos en la imagen -pantalla en el auditorio- fueron liberados en el verano de 1945. La mayor parte de los sobrevivientes marcharon en distintas direcciones después de ser liberados: a Israel, a América del Norte y del Sur, a piases europeos vecinos o a sus países de origen. Aun así algunos se quedaron o regresaron a Alemania, el país donde la llamada '' Solución Final'' se origino.

Fue una decisión extraordinariamente difícil para ellos, y por lo general no era una decisión voluntaria sino mas bien el resultado de una total desesperación. Sin embargo, a sus vidas interrumpidas regreso la esperanza y muchos permanecieron en Alemania, estamos agradecidos de que así lo hayan hecho.

Hoy la comunidad judía en Alemania es la tercera más grande en Europa. Esta llena de vitalidad y crece rápidamente. Nuevas sinagogas están siendo construidas. La comunidad judía es y será una parte irremplazable de nuestra cultura y sociedad. Su historia brillante y a su vez dolorosa continuara siendo una obligación y una promesa para el futuro.

Usaremos toda la fuerza y el poder del gobierno para protegerles del antisemitismo de aquellos que se niegan a aprender las lecciones del pasado. No se puede negar que el antisemitismo existe aun. Es tarea de la sociedad como una sola de enfrentarle. Nunca mas de nuevo se debe de dar la posibilidad de que los antisemitas ataquen y dañen a ciudadanos judíos en nuestro país o cualquier otro y que al hacerlo traigan la desgracia sobre nuestra nación.

Los extremistas de derecha, con sus ''eslogans'' pintados con aerosol han captado la atención de nuestras fuerzas de ley y justicia. Pero el proceso de lidiar políticamente con los neo-nazis y antiguos nazis es algo que todos debemos hacer juntos.

Es el deber de todos los demócratas proveer una fuerte respuesta a la incitación neo-nazi y a intentos reincidentes de su parte para restarle importancia a los crímenes cometidos por el régimen nazi. Para los enemigos de la democracia y la tolerancia no debe haber tolerancia.

Los sobrevivientes de Auschwitz nos han llamado a estar vigilantes, a no mirar hacia otro lado, a no fingir que no escuchamos. Nos han llamado a reconocer las violaciones a los derechos humanos y a hacer algo respecto a ellas. Ellos están siendo escuchados, en especial por la juventud, por ejemplo los que están observando el memorial de Auschwitz hoy mismo y con sus propios ojos. Ellos están hablando con quienes fueron prisioneros. Ellos están ayudando a mantener y preservar el memorial. Ellos también ayudaran a decirle a las futuras generaciones los crímenes que ocurrieron durante el régimen nazi.

La vasta mayoría de los alemanes hoy no sienten culpabilidad por el Holocausto. Pero cargan con una responsabilidad especial. El recordatorio de la guerra y el genocidio perpetrado por el régimen nazi se ha vuelto parte de nuestra constitución viviente. Para algunos esta es una carga muy pesada de llevar.

No obstante este recuerdo es parte de nuestra identidad nacional. El recordar la era nazi y sus crímenes es una obligación moral. Se lo debemos a las víctimas, se lo debemos a los sobrevivientes y sus familias, nos lo debemos a nosotros mismos.

Es cierto, la tentación de olvidarlo es muy grande. Pero no sucumbiremos a ella. El monumento memorial en el centro de Berlín no puede restaurar las vidas o la dignidad de las víctimas. Podrá quizás ser útil a los sobrevivientes y su descendencia como símbolo de su sufrimiento. Nos es útil a todos como un recordatorio de lo que ocurrió.

Sabemos que algo es cierto. No habría libertad, no habría dignidad humana y no habría justicia si olvidáramos lo que sucedió cuando la libertad, justicia y dignidad humana fueron desecradas por el poder gubernamental. Esfuerzos ejemplares están siendo llevados a cabo por muchas escuelas alemanas, en empresas, en uniones sindicales y en las iglesias. Alemania se enfrenta a su pasado.

De la Shoa y el terror nazi ha emergido una certeza para todos nosotros que puede ser expresada de la mejor manera por las palabras ''nunca más''. Queremos preservar esta certeza. Todos los alemanes, pero también todos los europeos y la comunidad internacional entera necesitamos continuar aprendiendo a convivir entre nosotros con respeto, humanidad y en paz.

La Convención sobre la Prevención y Castigo del crimen de Genocidio fue un efecto y consecuencia directa del Holocausto en el derecho internacional. Se requiere que gente de diferente cultura, credo y origen racial respeten y protejan a la vida y la dignidad a lo largo de todo el planeta. Ustedes en el Comité Internacional para Auschwitz apoyan esto con su trabajo excepcional que realizan en el interés de toda la gente.

Junto a ustedes, inclino yo mi cabeza ante las víctimas de los campos de la muerte. Incluso si los nombres de las víctimas se desvanecieran en la memoria de la humanidad, su destino no será olvidado. Ellos permanecerán en el corazón de la historia."





miércoles, 24 de octubre de 2018

TIERRA DE NADIE por Arturo Pérez - Reverte.










         
Ocurrió en 1938, en plena Guerra civil. El abuelete que me contó la historia murió hace once años. Digamos, por decir algo, que se llamaba Juan Arascués. Era bueno contando: breve, conciso, seco, sin adornos. Un hombre honrado con poca imaginación, pero que sabía mirar. Y recordar. Era uno de esos aragoneses pequeños y duros, de montaña y pueblo. Era de Sabiñánigo, o de un pueblo de allí cerca, donde el viento y el frío cortaban el resuello. Había trabajado desde los doce años en el campo, con sus hermanos, más tarde en una fábrica de Barcelona, y luego había vuelto al campo. Cuando estrechaba tu mano, te raspaba. Tenía las palmas tan encallecidas que podía tener en ellas, decía riéndose, un trozo de carbón encendido sin que le doliera.

Yo preparaba una novela que luego no escribí, y charlé con él varias veces. Y un día, al hilo de no sé qué, salió el asunto: la Guerra Civil. La había hecho muy joven, con los nacionales; porque, dijo, fueron los primeros que llegaron a su pueblo. «Si no hubieran sido ésos –contaba–, habrían sido los otros, como le pasó a mi hermano mayor». El hermano, en efecto, estaba en Barbastro, o en Monzón, un sitio de por allí, y fue reclutado por los republicanos sin que se volviera a saber de él. A Juan le dieron un máuser y una manta y lo mandaron al frente. Primero combatió a lo largo de la línea de ferrocarril de Belchite y luego en un sitio llamado Leciñena, del que se acordaba muy bien porque su compañía perdió mucha gente y él se llevó un rebote de bala en un muslo que se le infectó y lo tuvo tres semanas viviendo como un cura –fueron sus palabras exactas– en la retaguardia.

Acabó en las trincheras de Huesca, donde apenas llegado cumplió diecinueve años. El frente se había estabilizado por esa parte, la ciudad se mantenía en manos de los nacionales, y los fuertes ataques republicanos para intentar aislarla, muy duros al principio, fueron reduciéndose en intensidad. Juan recordaba un ataque de las brigadas internacionales; un duro combate tras el que se fusiló a varios prisioneros rojos «porque eran extranjeros y nadie les había dado vela en nuestro entierro». Después de eso, su sector se mantuvo estable hasta casi el final de la guerra. Era una guerra de posiciones, de trincheras, con el enemigo tan cerca que los contendientes podían hablarse. En los ratos de calma, que no eran pocos, se gritaban insultos, se leían los periódicos de uno y otro lado, y a veces, con altavoces, ponían música, cantaban jotas, coplas y cosas así. También intercambiaban noticias de sus respectivos pueblos, pues a cada lado había soldados que eran paisanos y hasta vecinos. Más de una vez, contaba Juan, dejaron, en un sitio determinado de la tierra de nadie, tabaco, librillos de papel de fumar y latas de conservas que se pasaban entre ellos.

Una mañana, apoyado en los sacos terreros con la culata del fusil en la cara, Juan oyó preguntar desde el otro lado si había allí alguien de su pueblo. Gritó que sí y preguntaron el nombre. Lo dijo, hubo un silencio y al cabo una voz emocionada respondió: «Juanito, soy Pepe, tu hermano». Entre lágrimas, y también entre el silencio respetuoso de los compañeros, los dos cambiaron noticias de ellos y de la familia. Los soldados lo miraban incómodos, contaba. Como avergonzados de estar allí con fusiles. Al día siguiente, tras pensarlo toda la noche, Juan fue en compañía de un sargento a ver a su capitán y le pidió permiso para ver al hermano. Excepto algún paqueo de rutina, el frente estaba tranquilo. Ya se habían encontrado otras veces rojos y nacionales en la tierra de nadie. Sólo pedía diez minutos. «Júrame que no vas a pasarte», le dijo el jefe. Y Juan sacó la crucecita de plata que llevaba en el pecho y la besó. «Se lo juro por esto, mi capitán».

Se vieron dos días más tarde, tras ponerse de acuerdo de trinchera a trinchera. Juan salió de la suya con los brazos en alto. Nadie disparó. Anduvo unos treinta metros y, junto al muro derruido de una casa, llorando a lágrima viva, se abrazó con su hermano. Hablaron durante diez minutos, fumaron juntos y volvieron a llorar al despedirse. Tardarían siete años en volver a verse. Y cuando Juan regresó a su trinchera, los compañeros sonreían y le daban palmaditas en la espalda. Aquel día, nadie disparó ni un solo tiro. «Era buena gente», me contaba Juan, entornados por el humo de un cigarrillo los ojos que se humedecían al recordar. «Los de uno y otro lado, hablo en serio. Estaban allí con sus fusiles en una y otra trinchera, brutos como ellos solos, sucios, egoístas, crueles como te hace la guerra… Pero de verdad eran buenos hombres».


                                   

                                     



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martes, 23 de octubre de 2018

OTRO AMIGO EN EL MUSEO NAVAL EL SUBTENIENTE ALVARO MILEGO


El pasado domingo, como todos - ¡ Que novedad ! - volví al Museo Naval. Y allí estaba Alvaro  Milego ; Gran Persona y Subteniente de La Armada, destinado en el Museo Naval de Ferrol. Estaba dando una visita guiada a un pequeño grupo. Me uní, con su permiso, a la misma.
 Fue un apasionante viaje por  la Historia Naval de España. Como recuerdo de la misma quise que nos sacaran esta foto. Como recuerdo (  En la Sala del Galeón de Manila ) y a modo de reconocimiento para este amigo.

                                     


                                     
El autor a la derecha ( y sentado ) del Subteniente Milego.