El "Preussen" fué construido en 1902 en el astillero Tecklenborg de Gestemunde (Alemania), por orden del armador W.Claussen. El navío fué pionero pues era el único velero de cinco palos, de velas cuadradas, construido en acero.
Fué una maravilla tecnológica de su época (casco reforzado, 47 velas, 5560 metros de superficie vélica, caso de chapas remachadas, máquinas de vapor para maniobrasr las velas y cuartos de baño con bañeras para la tripulación). Podía transportar suficiente nitrato, de una sola vez, para fertilizar 40.000 hectáreas o municionar un Cuerpo de Ejército. El trabajo diario de bracear las vergas para disponer las velas en el ángulo preciso para virar de bordo o cambiar de rumbo, era mecanizado, por la cantidad de palos que debían maniobrarse al mismo tiempo.
Su función sería el comercio entre América del Sur y Europa-carbón, productos manufacturados, minerales y nitrato-. A un año de su botadura batió el record al hacer en 57 días la travesía Hamburgo-Iquique entre Alemania y Chile.Tras trece viajes exitosos, el 6 de Noviembre de 1910, colisiona en el Canal de La Mancha con el vapor "Brighton". Casi partido por la mitad el velero es azotado por una tormenta que le impide llegar a Dover y le hace encallar.
Eslora Total: 147.00 m. (124 de flotación)
Manga: 16.50 m.
Calado: 8.40 m.
Desplazamiento: 11.150 toneladas.
Velocidad: 16 a 18 nudos.
Tripulación: 46 hombres.
Velamen: 46 velas.
Superficie del velamen: 5.560 m. Cuadrados.
Altura del palo mayor/cubierta: 68.00 m.
miércoles, 7 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
El Castillo
Beltrán de Acevedo espoleó a su caballo a la vista del castillo. Las jornadas de viaje habían sido largas, sofocantes, agotadoras. Enseguida alcanzó el puente levadizo y la guardia, alertada por el Conde, le dió paso franco.
En aquel recien inaugurado verano de 1.212 los preparativos para una gran batalla con los moros se precipitaban. Y la Orden de Santiago no quería quedarse al margen. Por eso envió correos por doquier, con el fin de que se dispusiesen hombres y pertrechos para la que iba a ser conocida como la Batalla de Las Navas de Tolosa, o por los infieles como Al-Uqab.
Sin dilación Beltrán se dirigió a la torre del homenaje donde el señor del castillo aguardaba. Después de ponerle al corriente de los acontecimientos y de transmitirle las ordenes directas del Maestre, el caballero de Acevedo se retiró a sus aposentos, acondicionados para él. Su estancia era amplia, lujosamente decorada con tapices y albergaba una enorme cama con dosel, a la vista de la cual Beltrán lanzó un suspiro de placer. Hacia demasiado tiempo que dormía en el suelo con la única compañía de su caballo. Al lado de la cama una bañera de cobre le esperaba. Agradecía a Dios que su anfitrión no fuera uno de esos caballeros que pensaban que la higiene debilitaba el espìritu y que no todas las costumbres musulmanas eran pecado.
Después del baño se diculpó con el señor del castillo y pidió una bandeja de comida pues no le apetecía bajar al salón para una cena formal. Además al dia siguiente tenía que levantarse pronto para comenzar a formar y entrenar a la hueste.
La cena se la sirvió una doncella joven, de aspecto frágil, cabellera morena recogida en un moño, cubierto por un delicado velo, sujeto por una diadema. El vestido que la cubría era recatado, con un corpiño rígido que desdibujaba sus formas y una falda que no dejaba ver ni sus pies. No dijo una palabra hasta que Beltrán dió cuenta de la opipara cena. Después retiró los platos y abandonó la estancia.
El Caballero de Santiago rezó sus oraciones, pidió perdón por los pensamientos impuros que le había provocado la visión de la doncella y, poniendose ropa de dormir, se dispuso a disfrutar del insólito privilegio de una cama. Enseguida se durmió.
No supo cuanto tiempo pasó cuando, de repente, el ruido de la pesada puerta al abrirse le despertó. Enseguida echó mano de su espada y su daga, en una reación fulminante fruto de años de instrucción y combates. Pero nada le había preparado para lo que vió. En la puerta, iluminada por un candelabro que sostenia estaba la doncella. Y estaba desnuda. A la luz temblorosa de las velas su cuerpo se dibujaba como un sueño. Su pelo, ahora suelto, le caía como una catarata azabache sobre hombros y espalda y enmarcaba un rostro con una extraña expresión de dulce lujuria . Sus pechos eran perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, pero firmes.Su cintura era juncal y sus caderas eran prominentes pero sin destacar, dibujando armoniosamente la linea de su silueta. El vientre, liso, desmbocaba en un sexo apenas poblado de vello que estaba enmarcado en dos muslos armoniosamente prietos.
Beltrán no supo que decir. No sabía si estaba soñando o era víctima de un encantamiento. La doncella se acercó a él, como caminando por el aire y despojándole de sus armas y camisón, se aferró a su cuerpo, que comenzó a besar dulcemente. Ella aplicaba su lengua como solo una experta podía hacer. Al mismo tiempo sus cuidadas uñas recorrían el cuerpo del guerrero dejando unos surcos de placer y ligero dolor que aumentaba sus sensaciones. La doncella siguó bajando sus labios hasta encontrar el sexo de él. Lo que ocurrió después fué indescriptible. A pesar de pertenecer a una orden religiosa, Beltrán también era un soldado y un hombre de mundo, en absoluto casto. Pero las sensaciones que se desprendian de la boca de la doncella eran desconocidas para él, que respondió con una brutal erección.
Entonces supo que, para prolongar aquel intenso placer, debía de actuar. Abrazó a la muchacha y la tumbó en la cama. Noto que el sexo de ella estaba preparado, húmedo, palpitante. Recorrió su cuerpo hasta que ella, revolviéndose, se puso encima y ,sin decir una palabra, se dejó caer sobre su miembro. Entonces comenzó una danza enloquecida que a él le volvió loco y le llevó, a la vez que a ella, al culminación.
El resto de la noche fué igual. No quedó un lugar de la estancia que no visitaran en su lance amoroso, ni superficie o mueble que no fuera utilizado para ello. Ya clareaba el día cuendo ella, sin decir palabra, se levantó y, cogiendo el desfallecido candelabro, salió de los aposentos por donde había venido.
Al poco rato Beltrán dormía profundamente cuando llamaron a su puerta. Con un gruñido mando pasar al inoportuno visitante que no era otro que la doncella con su moño cubierto por un delicado velo, sujeto por una diadema, su vestido recatado, su corpiño rígido que desdibujaba sus formas y su falda que no dejaba ver ni sus pies.Solo dijo: "El desayuno, Señor".
Beltrán intentó tratarla con familiaridad y, al ver que no se daba por enterada, le dijo directamente:
-Esta noche habeis estado maravillosa.
Ella, visiblemente azorada, le respondió.
-Señor.¡Como os atreveis!. ¡No sé de que hablais!. Os ruego que me respeteis.
Beltrán, sorprendido no dijo nada. Desayunó rápido y bajó al patio de armas donde le esperaba el escudero del Conde quien, cortesmente, le preguntó:
-Señor, habeis descansado bien. Pareceis cansado
Al Señor de Acevedo le pareció que una ligera sonrisa se dibujaba en el rostro del escudero.
En aquel recien inaugurado verano de 1.212 los preparativos para una gran batalla con los moros se precipitaban. Y la Orden de Santiago no quería quedarse al margen. Por eso envió correos por doquier, con el fin de que se dispusiesen hombres y pertrechos para la que iba a ser conocida como la Batalla de Las Navas de Tolosa, o por los infieles como Al-Uqab.
Sin dilación Beltrán se dirigió a la torre del homenaje donde el señor del castillo aguardaba. Después de ponerle al corriente de los acontecimientos y de transmitirle las ordenes directas del Maestre, el caballero de Acevedo se retiró a sus aposentos, acondicionados para él. Su estancia era amplia, lujosamente decorada con tapices y albergaba una enorme cama con dosel, a la vista de la cual Beltrán lanzó un suspiro de placer. Hacia demasiado tiempo que dormía en el suelo con la única compañía de su caballo. Al lado de la cama una bañera de cobre le esperaba. Agradecía a Dios que su anfitrión no fuera uno de esos caballeros que pensaban que la higiene debilitaba el espìritu y que no todas las costumbres musulmanas eran pecado.
Después del baño se diculpó con el señor del castillo y pidió una bandeja de comida pues no le apetecía bajar al salón para una cena formal. Además al dia siguiente tenía que levantarse pronto para comenzar a formar y entrenar a la hueste.
La cena se la sirvió una doncella joven, de aspecto frágil, cabellera morena recogida en un moño, cubierto por un delicado velo, sujeto por una diadema. El vestido que la cubría era recatado, con un corpiño rígido que desdibujaba sus formas y una falda que no dejaba ver ni sus pies. No dijo una palabra hasta que Beltrán dió cuenta de la opipara cena. Después retiró los platos y abandonó la estancia.
El Caballero de Santiago rezó sus oraciones, pidió perdón por los pensamientos impuros que le había provocado la visión de la doncella y, poniendose ropa de dormir, se dispuso a disfrutar del insólito privilegio de una cama. Enseguida se durmió.
No supo cuanto tiempo pasó cuando, de repente, el ruido de la pesada puerta al abrirse le despertó. Enseguida echó mano de su espada y su daga, en una reación fulminante fruto de años de instrucción y combates. Pero nada le había preparado para lo que vió. En la puerta, iluminada por un candelabro que sostenia estaba la doncella. Y estaba desnuda. A la luz temblorosa de las velas su cuerpo se dibujaba como un sueño. Su pelo, ahora suelto, le caía como una catarata azabache sobre hombros y espalda y enmarcaba un rostro con una extraña expresión de dulce lujuria . Sus pechos eran perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, pero firmes.Su cintura era juncal y sus caderas eran prominentes pero sin destacar, dibujando armoniosamente la linea de su silueta. El vientre, liso, desmbocaba en un sexo apenas poblado de vello que estaba enmarcado en dos muslos armoniosamente prietos.
Beltrán no supo que decir. No sabía si estaba soñando o era víctima de un encantamiento. La doncella se acercó a él, como caminando por el aire y despojándole de sus armas y camisón, se aferró a su cuerpo, que comenzó a besar dulcemente. Ella aplicaba su lengua como solo una experta podía hacer. Al mismo tiempo sus cuidadas uñas recorrían el cuerpo del guerrero dejando unos surcos de placer y ligero dolor que aumentaba sus sensaciones. La doncella siguó bajando sus labios hasta encontrar el sexo de él. Lo que ocurrió después fué indescriptible. A pesar de pertenecer a una orden religiosa, Beltrán también era un soldado y un hombre de mundo, en absoluto casto. Pero las sensaciones que se desprendian de la boca de la doncella eran desconocidas para él, que respondió con una brutal erección.
Entonces supo que, para prolongar aquel intenso placer, debía de actuar. Abrazó a la muchacha y la tumbó en la cama. Noto que el sexo de ella estaba preparado, húmedo, palpitante. Recorrió su cuerpo hasta que ella, revolviéndose, se puso encima y ,sin decir una palabra, se dejó caer sobre su miembro. Entonces comenzó una danza enloquecida que a él le volvió loco y le llevó, a la vez que a ella, al culminación.
El resto de la noche fué igual. No quedó un lugar de la estancia que no visitaran en su lance amoroso, ni superficie o mueble que no fuera utilizado para ello. Ya clareaba el día cuendo ella, sin decir palabra, se levantó y, cogiendo el desfallecido candelabro, salió de los aposentos por donde había venido.
Al poco rato Beltrán dormía profundamente cuando llamaron a su puerta. Con un gruñido mando pasar al inoportuno visitante que no era otro que la doncella con su moño cubierto por un delicado velo, sujeto por una diadema, su vestido recatado, su corpiño rígido que desdibujaba sus formas y su falda que no dejaba ver ni sus pies.Solo dijo: "El desayuno, Señor".
Beltrán intentó tratarla con familiaridad y, al ver que no se daba por enterada, le dijo directamente:
-Esta noche habeis estado maravillosa.
Ella, visiblemente azorada, le respondió.
-Señor.¡Como os atreveis!. ¡No sé de que hablais!. Os ruego que me respeteis.
Beltrán, sorprendido no dijo nada. Desayunó rápido y bajó al patio de armas donde le esperaba el escudero del Conde quien, cortesmente, le preguntó:
-Señor, habeis descansado bien. Pareceis cansado
Al Señor de Acevedo le pareció que una ligera sonrisa se dibujaba en el rostro del escudero.
lunes, 5 de abril de 2010
Guillermo Cabrera Infante
"Salió por la puerta de mi vida, llevándose con ella mi amor y su larga cabellera negra."
Dolores Zeugmáticos (Exorcismos de esti(l)o, 1967)
domingo, 4 de abril de 2010
Ishtar
Ishtar, diosa mesopotámica, es virgen. Recobra siempre la virginidad bañándose en un lago después de mantener relaciones sexuales. Es hermana y esposa de Tamumuz, que cada año muere y resucita, anunciado por el florecimiento de la primavera. Entonces Ishtar se quita el luto y canta con pasión su amor.
Es la amante de Gilgamesh que rechaza su vida promiscua. Los templos de Ishtar son lugares de prostitución sagrada. Cada mujer babilónica, al menos una vez en su vida, sentarse en las escaleras del templo, esperar a que aparezca un extraño, le arroje dinero y le reclame : "Te requiero, en nombre de la diosa". Entonces ella debe unirse a él. Así lo relata Herodoto.
Es la diosa que cura la impotencia sexual. Es receptora de sacrificios en forma de ovejas, perfumes y libaciones de cerveza.
También es la diosa de la guerra, cruel y armada con su arco y carcaj. Es la que inspira la crueldad de los reyes asirios con sus prisioneros.
Es la amante de Gilgamesh que rechaza su vida promiscua. Los templos de Ishtar son lugares de prostitución sagrada. Cada mujer babilónica, al menos una vez en su vida, sentarse en las escaleras del templo, esperar a que aparezca un extraño, le arroje dinero y le reclame : "Te requiero, en nombre de la diosa". Entonces ella debe unirse a él. Así lo relata Herodoto.
Es la diosa que cura la impotencia sexual. Es receptora de sacrificios en forma de ovejas, perfumes y libaciones de cerveza.
También es la diosa de la guerra, cruel y armada con su arco y carcaj. Es la que inspira la crueldad de los reyes asirios con sus prisioneros.
sábado, 3 de abril de 2010
El Cine de Frank Borzage
Frank Borzage, como casi todos los grandes del cine clásico norteamericano, era hijo de inmigrantes. Su padre, Luis Borzaga era un albañil austro-húngaro que concoció a su esposa, María, en Suiza donde ella trabajaba en la industria de la seda. Él emigró a Estados Unidos en 1880 y trabajó como minero. Tres años después reclamó a su novia con la que se casó.
En 1885 tuvieron su primer hijo, Henry, y se mudaron a Utah, donde nació Frank, nueve años después. En total los Borzaga tuvieron 14 hijos, de los que sobrevivieron a la infancia ocho.(uno de ellos, Lew, sería ayudante de dirección y otro, Danny, actor).
Una familia tan numerosa no se podía permitir dar estudios superiores a sus hijos y Frank buscó trabajo al cumplir la mayoría de edad.Alos 13 años se pone a trabajar en una mina de plata pero pronto lo deja y se va de casa para unirse a una compañía de teatro ambulante .Así llega a Hollywood. En 1912 el director Thomas Ince, impresionado por su fotogenia, le contrata para un papel secundario en un western. Cuando Ince crea su estudio elige a Frank para dirigir una de sus películas aunque cobra solo como actor. Al año siguiente se casa con la actriz de vaudeville Lorena "Rena" Rogers. Pero el matrimonio enseguida fracasa pues son de caracteres opuestos. El comienza a tener aventuras con actrices. A lo largo de su vida tendría líos con Lupe Vélez, Mary Pickford, Marion Davies, Joan Crawford, y Hedy Lamarr.En 1925 ficha por la "Fox".
Fué discipulo y seguidor de Murnau y entonces descubre "su" género, el melodrama romántico que desarrolló a partir del expresionismo alemán. En 1927 dirige a Janet Gaynor en "El Séptimo Cielo", su primer sonoro y primer oscar a la dirección de la historia. Despuès vendrán "El Angel de La Calle" y "Estrellas dichosas". Su transición al sonoro se da sin problemas y en 1931 llega el segundo oscar con "Bad Girl".
Los años veinte han sido excelentes, pero los treinta no se quedan atrás. Se atreve con la adaptación del primer éxito de Hemingway, "Adios a las Armas" y el resultado es de un lirismo apabullante. Ninguna versión posterior le llega a la suela del zapato. Tiene 38 años y está en la cumbre de su creatividad.En 1933 dirige "Fueros Humanos" sobre la depresión y en 1937 es contratado por la "metro" para hacer "Cena a Medianoche".Entonces se encuentra incómodo con los métodos del estudio. Pero aún así realiza magistralmente una trilogía sobre el nazismo (1933-1940) "Tres camaradas", "La hora radiante" y "Vidas heroicas". Es uno de los primeros cineastas de Hollywood en alertar sobre el peligro nazi. En 1941 se divorcia de Rena. Cuatro años después se casa con Edna Skelton, la guionista de "Ziegfield Follies".
A partir de 1940 su obra da un giro extraño hacia la religiosidad con "Strange Cargo". En 1943 deja la Metro. En 1948 se retira. Vuelve para realizar "El Gran Pescador"(1959). También incursionó en el "noir" con "Moonrise" aclamada por la crítica.
Frank Borzage muere en 1962 de cáncer en Hollywood, a los 69 años.Está enterrado en Glendale, California.
En 1885 tuvieron su primer hijo, Henry, y se mudaron a Utah, donde nació Frank, nueve años después. En total los Borzaga tuvieron 14 hijos, de los que sobrevivieron a la infancia ocho.(uno de ellos, Lew, sería ayudante de dirección y otro, Danny, actor).
Una familia tan numerosa no se podía permitir dar estudios superiores a sus hijos y Frank buscó trabajo al cumplir la mayoría de edad.Alos 13 años se pone a trabajar en una mina de plata pero pronto lo deja y se va de casa para unirse a una compañía de teatro ambulante .Así llega a Hollywood. En 1912 el director Thomas Ince, impresionado por su fotogenia, le contrata para un papel secundario en un western. Cuando Ince crea su estudio elige a Frank para dirigir una de sus películas aunque cobra solo como actor. Al año siguiente se casa con la actriz de vaudeville Lorena "Rena" Rogers. Pero el matrimonio enseguida fracasa pues son de caracteres opuestos. El comienza a tener aventuras con actrices. A lo largo de su vida tendría líos con Lupe Vélez, Mary Pickford, Marion Davies, Joan Crawford, y Hedy Lamarr.En 1925 ficha por la "Fox".
Fué discipulo y seguidor de Murnau y entonces descubre "su" género, el melodrama romántico que desarrolló a partir del expresionismo alemán. En 1927 dirige a Janet Gaynor en "El Séptimo Cielo", su primer sonoro y primer oscar a la dirección de la historia. Despuès vendrán "El Angel de La Calle" y "Estrellas dichosas". Su transición al sonoro se da sin problemas y en 1931 llega el segundo oscar con "Bad Girl".
Los años veinte han sido excelentes, pero los treinta no se quedan atrás. Se atreve con la adaptación del primer éxito de Hemingway, "Adios a las Armas" y el resultado es de un lirismo apabullante. Ninguna versión posterior le llega a la suela del zapato. Tiene 38 años y está en la cumbre de su creatividad.En 1933 dirige "Fueros Humanos" sobre la depresión y en 1937 es contratado por la "metro" para hacer "Cena a Medianoche".Entonces se encuentra incómodo con los métodos del estudio. Pero aún así realiza magistralmente una trilogía sobre el nazismo (1933-1940) "Tres camaradas", "La hora radiante" y "Vidas heroicas". Es uno de los primeros cineastas de Hollywood en alertar sobre el peligro nazi. En 1941 se divorcia de Rena. Cuatro años después se casa con Edna Skelton, la guionista de "Ziegfield Follies".
A partir de 1940 su obra da un giro extraño hacia la religiosidad con "Strange Cargo". En 1943 deja la Metro. En 1948 se retira. Vuelve para realizar "El Gran Pescador"(1959). También incursionó en el "noir" con "Moonrise" aclamada por la crítica.
Frank Borzage muere en 1962 de cáncer en Hollywood, a los 69 años.Está enterrado en Glendale, California.
jueves, 1 de abril de 2010
Julian Romero
En cualquiero otro pais hubiera sido un héroe recordado. Se le habrían erigido monumentos, dedicado obras literarias y habría sido objeto de películas. En nuestro extraño país no lo conoce casi nadie
Julian Romero llegó a ser uno de los soldados mas populares de su época. De origen humilde, consiguió llegar a Maestre de Campo en los Tercios. Fué inmortalizado por el Greco y nombrado comendador de la Orden de Santiago.
Julian nació en Talavera en 1518. A los 16 años, huyendo de la miseria y el hambre se alistó en los Tercios y fué enviado a Italia para instrucción. Al año siguiente participa en la campaña de Túnez con Carlos I. Fué ascendiendo poco a poco y en 1545 es enviado a Flandes. Su nave naufraga en el Canal de la Mancha y debe sobrevivir en Inglaterra alquilando su espada. Conoce a Enrique VIII que lo emplea a su servicio para combatir la rebelión escocesa. Es nombrado Capitán y Sir. Reconocido duelista, amasó una pequeña fortuna. Pero en cuanto pudo volvió a España donde se le reconoció el grado otorgado por el rey inglés. Fué enviado a Flandes donde cayó prisionero en Dinant pero consigue escapar.
Por su conocimiento de Inglaterra recibe una misión especial, proteger al Principe de Asturias, futuro Felipe II en su visita para casarse con Maria Tudor.Frustra un atentado contra el Principe matando en el lance a cinco atacantes.
Al acceder al trono Felipe recompensa a Julián con el mando de una compañía de arcabuceros con la que toma un puente vital para la victoria en San Quintin. Es herido en una pierna pero su compañía captura al Conde de Coligny, líder de los hugonotes. El nombre de Julian Romero va de boca en boca. Es ascendido a Maestre de Campo, hecho poco frecuente pues no es de noble cuna, e ingresa en la elitista Orden de Santiago. Participa en la batalla de Gravelinas y entabla amistad con Manuel Filiberto, primo de Felipe II y el Conde de Egmont
En 1567 estalla el motìn de Flandes y el Duque de Alba, al frente de cuatro tercios recorre el Camino Español en socorro de la guarnición de Flandes. Con él lleva al Tercio de Sicilia, bajo el mando de Juliàn Romero. Además este recibe la orden de capturar y ejecutar al Egmont, acusado, al parecer falsamente, de traición. Pocos dias despuès un misterioso personaje, que oculta su identidad, se presenta en el Palacio de Egmont y alerta al conde.La leyenda dice que era Romero. Pero el conde se niega a huir y es apresado. Y Romero debe escoltarlo hasta el cadalso.
Julián, en las batallas que siguieron, llegó a mandar 15.000 hombres. Fué el que ideó las "encamisadas", auténticas operaciones especiales nocturnas. Dirigió la de Mons donde 400 arcabuceros acabaron con 300 holandeses y estuvieron a punto de capturar a Guillermo de Orange.
Pero el Maestre Romero está harto. Harto del infierno holandés, de conspiraciones, de traiciones. Entonces pide la licencia. Pero Felipe II, consciente del prestigio de su general, se la niega. Romero, que ya cojeaba por una vieja herida, pierde un ojo, un brazo y una pierna. Ve como Flandes se traga a tres de sus hermanos y a su único hijo.Insiste en pedir la licencia. El rey ni siquiera le contesta.
1577. Julian tiene sesenta años. Lleva 43 de Servicio. Al frente de un nuevo Tercio cruza los Alpes en dirección a Flandes. Monta su caballo cuando, de repente, se encuentra mal. Sufre una apoplegía de la que muere. Deja a su viuda una deuda de 8.000 ducados pues venía pagando los sueldos de sus hombres desde hacía tiempo.Así termina la vida de este excepcional soldado que mereció mejor trato en vida y mas atención por la historia
Alonso de Ercilla le dedica veresos.Lope de Vega una comedia. Incluso aparece en una obra de Tirso.
Julian Romero llegó a ser uno de los soldados mas populares de su época. De origen humilde, consiguió llegar a Maestre de Campo en los Tercios. Fué inmortalizado por el Greco y nombrado comendador de la Orden de Santiago.
Julian nació en Talavera en 1518. A los 16 años, huyendo de la miseria y el hambre se alistó en los Tercios y fué enviado a Italia para instrucción. Al año siguiente participa en la campaña de Túnez con Carlos I. Fué ascendiendo poco a poco y en 1545 es enviado a Flandes. Su nave naufraga en el Canal de la Mancha y debe sobrevivir en Inglaterra alquilando su espada. Conoce a Enrique VIII que lo emplea a su servicio para combatir la rebelión escocesa. Es nombrado Capitán y Sir. Reconocido duelista, amasó una pequeña fortuna. Pero en cuanto pudo volvió a España donde se le reconoció el grado otorgado por el rey inglés. Fué enviado a Flandes donde cayó prisionero en Dinant pero consigue escapar.
Por su conocimiento de Inglaterra recibe una misión especial, proteger al Principe de Asturias, futuro Felipe II en su visita para casarse con Maria Tudor.Frustra un atentado contra el Principe matando en el lance a cinco atacantes.
Al acceder al trono Felipe recompensa a Julián con el mando de una compañía de arcabuceros con la que toma un puente vital para la victoria en San Quintin. Es herido en una pierna pero su compañía captura al Conde de Coligny, líder de los hugonotes. El nombre de Julian Romero va de boca en boca. Es ascendido a Maestre de Campo, hecho poco frecuente pues no es de noble cuna, e ingresa en la elitista Orden de Santiago. Participa en la batalla de Gravelinas y entabla amistad con Manuel Filiberto, primo de Felipe II y el Conde de Egmont
En 1567 estalla el motìn de Flandes y el Duque de Alba, al frente de cuatro tercios recorre el Camino Español en socorro de la guarnición de Flandes. Con él lleva al Tercio de Sicilia, bajo el mando de Juliàn Romero. Además este recibe la orden de capturar y ejecutar al Egmont, acusado, al parecer falsamente, de traición. Pocos dias despuès un misterioso personaje, que oculta su identidad, se presenta en el Palacio de Egmont y alerta al conde.La leyenda dice que era Romero. Pero el conde se niega a huir y es apresado. Y Romero debe escoltarlo hasta el cadalso.
Julián, en las batallas que siguieron, llegó a mandar 15.000 hombres. Fué el que ideó las "encamisadas", auténticas operaciones especiales nocturnas. Dirigió la de Mons donde 400 arcabuceros acabaron con 300 holandeses y estuvieron a punto de capturar a Guillermo de Orange.
Pero el Maestre Romero está harto. Harto del infierno holandés, de conspiraciones, de traiciones. Entonces pide la licencia. Pero Felipe II, consciente del prestigio de su general, se la niega. Romero, que ya cojeaba por una vieja herida, pierde un ojo, un brazo y una pierna. Ve como Flandes se traga a tres de sus hermanos y a su único hijo.Insiste en pedir la licencia. El rey ni siquiera le contesta.
1577. Julian tiene sesenta años. Lleva 43 de Servicio. Al frente de un nuevo Tercio cruza los Alpes en dirección a Flandes. Monta su caballo cuando, de repente, se encuentra mal. Sufre una apoplegía de la que muere. Deja a su viuda una deuda de 8.000 ducados pues venía pagando los sueldos de sus hombres desde hacía tiempo.Así termina la vida de este excepcional soldado que mereció mejor trato en vida y mas atención por la historia
Alonso de Ercilla le dedica veresos.Lope de Vega una comedia. Incluso aparece en una obra de Tirso.
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