![]() |
| Estatua de D. Luis de Góngora y Argote, obra de Amadeo Ruíz Olmos en 1967. Plaza de la Trinidad (Córdoba) |
Si hay algún excelso poeta de nuestra historia, si hay algún Grande de la literatura española, este es Don Luis de Góngora y Argote. Estudié su vida y obra en uno de los últimos bachilleratos que merecieron tal nombre. Me fascinó.
Luis de Góngora nació en Córdoba el 11 de julio de 1561 y murió en la misma ciudad el 23 de mayo de 1627, no muy lejs de donde se encuentra la estatua cuya imagen comparto, en un convento fundado por Fernando III el Santo. Era un poeta y dramaturgo del Siglo de Oro y el representante de la corriente literaria que él fundó y que se llamó culteranismo o gongorismo. Es posiblemente el poeta más original e importante del barroco español y una leyenda notable de la lengua española.
Quevedo, otro gran poeta coetáneo, lo odiaba por celos profesionales y por ello acusaba al cordobés de judío, tomando como base que la comunidad judía de Córdoba había sido muy importante y que en el Siglo de Oro ser judío podía acarrear problemas.
Fue denominado el Homero español o el Píndalo andaluz. Su lenguaje era extremadamente complejo e imaginativo, siendo fuente de inspiración para poetas posteriores, sobre todo a partir de la Generación del 27.
Cordobés por natura y afición, fue el creador del poema dedicado a su ciudad y que figura en las cercanías de la puerta del Puente Romano que cruza el Guadalquivir. Es una declaración de amor a Córdoba y reza así:
¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!
Si entre aquellas ruinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,
Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!
Luis de Góngora y Argote, 1585
Me encontré rastro del insigne cordobés en mi visita a la Mezquita-Catedral de Córdoba, donde reposan sus restos.
Y me volví a topar con la escultura en una cálida tarde cordobesa tomando un café en una terraza próxima a la misma. Enseguida vinieron a mi los versos de Don Luis y no pude resistir la tentación de hacer la foto.
Hoy es uno de los mejores recuerdos que tengo de Córdoba y, mirando la foto, parece que me habla y me dice: Vuelve, vuelve pronto. Y en eso estoy.


No hay comentarios:
Publicar un comentario