miércoles, 20 de mayo de 2026

EL CENTURIÓN DE CÉSAR

 

Escultura de Botero a los pies de la Domus,
vigilando La Coruña.

Aquí estoy. Frente a mis hombres, supervisando su instrucción. 

César me encargó cruzar Hispania de sur a norte y vigilar los trabajos de la torre. A ello se dedica mi centuria, que forma parte de la cohorte con base en la cercana ciudad de Brigantia.

Me aburren los errores de mis hombres, sobre todo los novatos. Hay algún veterano que sirve conmigo desde la batalla de Munda. César me dio a elegir un destino como recompensa por la derrota de Pompeyo el Joven en aquella batalla, en la que yo dirigí a la caballería...

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Para los romanos este es un mar desconocido. Nosotros somos más del Mare Nostrum. Pero César, que es un gran general, me sugirió venir aquí para vigilar la construcción de esta torre. Una torre que va a ser consagrada a Hércules.

Los bárbaros de las tierras del norte piensan que desde ella, en un día claro, se puede ver la isla de Hibernia. ¡Pobres bárbaros! No saben que la leyenda es una invención de César para favorecer su construcción, ya que la quiere para vigilar estas costas...


Sigo controlando a los novatos. Les queda mucho por aprender, aunque los veteranos hacen bien su función...


- ¡Un momento! -se dio la vuelta-. Eso que hay a mis espaldas... No es Brigantium. No lo reconozco. ¿Dónde estoy?


Habían pasado casi dos mil años.

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